Huesca

SOBRARBE - #PUEBLOSACTIVOS

El oso cavernario, el gigante Silván, un dolmen y unos pocos vecinos para convertir Tella en un foco turístico

La actividad bulle en torno a la historia milenaria y a las leyendas en esta localidad sobrarbense

El oso cavernario, el gigante Silván, un dolmen y unos pocos vecinos para convertir Tella en un foco turístico
El oso cavernario, el gigante Silván, un dolmen y unos pocos vecinos para convertir Tella en un foco turístico
S. E.

Ahí los años se cuentan por miles, los vecinos con los dedos (y sobran) y los turistas empiezan a ser incontables. Hablamos de Tella, un lugar con mucha actividad que, a pesar de contar con menos de una decena de habitantes, ha sabido convertirse en un atractivo para el turismo familiar. Tras las huellas del oso cavernario, esta localidad sobrarbense transporta al visitante a hace 45.000 años, al megalítico con el dolmen, o si no se quiere volver tan atrás, a hace 1.000 años con la ruta de la ermitas en las puertas del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido.

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Pero, ¿dónde podemos echar un café en Tella? Hasta 2018 no era posible, pero entonces abrió La Posada de Silván, no solo para dar respuesta a esa pregunta sino para cambiar el futuro del pueblo. Hasta entonces, Beli Sesé, una de las vecinas e impulsoras de este establecimiento junto a su prima Elena Sesé, solo había visto cómo cerraban casas una tras otra. Por primera vez, se abrió una puerta en Tella para acoger a los visitantes ahí donde la leyenda popular dice que está enterrado el gigante Silván, que robaba y hacía la vida imposible a los vecinos.

Sus vecinos hacen ahora posible que Tella sea un pueblo activo y con proyectos de futuro, ya que también se están realizando excavaciones en Coro Trasito, un yacimiento del Neolítico que todavía no se ha abierto a las visitas. Por el momento, el visitante puede adentrarse en la Cueva del Oso, donde tras el paso por el Museo de la Bruja de Tella y un breve paseo, se llega a la cueva que descubrieron en 1970 Rosa y Ramón, del Grupo de Espeleología de Badalona. Tras diversas campañas y estudios en los años 80, se muestra un espacio en una visita guiada de casi dos horas adaptada a todos los públicos. Con cascos y frontales, el turista se adentra en las "cavernas" en un viaje apasionante por la paleontología, la geología y la espeleología.

Según explica Paz Agraz, guía del espacio y presidenta de la Asociación Empresarial Turística de Sobrarbe, "funciona muy bien, especialmente para el público familiar". Además, es una propuesta singular porque no hay ningún otro espacio de estas características en la zona. Muchas familias completan esta actividad con la ruta de las ermitas, un recorrido circular de unos 45 minutos desde el mismo núcleo urbano, que lleva a la ermita de San Juan y San Pablo, del siglo XI, a la ermita de la Virgen de Fajanillas (XVI) y, por último, a la de la Virgen de la Peña (XII), desde donde hay unas vistas espectaculares de 360 grados. Bajo el título de "Tella Milenaria", Paz Agraz presentó todos estos recursos en Fitur.

Pero antes de llegar allí, a las puertas del núcleo, el visitante se encuentra con el dolmen de Tella, que habla de la historia de la vida (y de la muerte) en esta zona. Es la Losa la Campa, como se le conoce en la localidad, por ser la "piedra" ubicada en un campo de casa La Campa de Hospital de Tella. Precisamente, da nombre a la Asociación Cultural creada hace 20 años para dinamizar el pueblo, según explica su presidenta desde entonces, Beli Sesé. Han organizado charlas, fiestas... pero una de las citas más originales es el Encuentro de Música Popular del Dolmen de Tella, en el que se dan cita grupos de folk aragoneses, franceses, del País Vasco...

La covid-19 impidió que se celebrara este pasado año y, el anterior, se apostó por la celebración del milenio de la ermita de los Santos Juan y Pablo, según explica Beli Sesé. Además, se ha abierto la Senda de Silván, que invita a conocer la leyenda del gigante que escribió Saúl Irigaray, según los testimonios de los mayores. Beli, que trabaja en información del Parque Nacional, vio la necesidad de dar respuesta a la pregunta de los turistas de dónde echar un café o una cerveza y de ahí que se lanzaran con su prima Elena a emprender. "Primero pensamos en un bar, pero poco a poco la familia nos fue animando y hicimos dos apartamentos. También pensamos en dar solo bocadillos, pero vimos la necesidad de un restaurante y poco a poco nos vamos adaptando a las necesidades. Ya hemos abierto tres veranos (en 2019 desde Semana Santa hasta Reyes de 2020) y estamos muy contentas", comenta Elena Sesé. Además, ejerce en la zona como interiorista y firma este espacio que ha apostado por materiales y tonos naturales con un resultado muy contemporáneo que huye de lo rústico. De este modo, han conseguido crear hasta cuatro puestos de trabajo al margen de los suyos.

"En Tella no había un sitio donde tomar un café y ahora es una satisfacción que la gente disfrute de las vistas desde la terraza. Vimos la necesidad porque cada vez había más turismo y, principalmente, porque se iban cerrando las casas. Además, da mucha vida al pueblo", comenta en la misma línea que Beli. Al mismo tiempo, "es una actividad que se complementa muy bien con la ganadería (ovejas y cabras) que hay en el pueblo. Cuando quieres vivir aquí, al final hay que intentar complementar", recalca Elena Sesé, vecina del núcleo próximo de Lamiana.

Para Beli Sesé, que ha visto cómo se han cerrado muchas casas, aunque en muchas otras hay vida gran parte del año, toda la actividad turística y su Posada de Silván son posibilidades de futuro, de que el pueblo siga cumpliendo los años por miles con sus osos cavernarios, sus brujas, su Silván y, por supuesto, sus vecinos.

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