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Francisco Javier Lasierra: Un chico bueno y tenaz, forjado en valores

Se escapaba del cole con su hermano pequeño para ver a su madre, que con paciencia les devolvía al aula

Francisco Javier Lasierra: Un chico bueno y tenaz, forjado en valores
Francisco Javier Lasierra: Un chico bueno y tenaz, forjado en valores
S.E.

Francisco Javier Lasierra Pérez nació el 27 de marzo de 1955 en la plaza del Justicia, en un edificio que ya no existe y en el que no pasó demasiado tiempo, porque cuando tenía dos años se trasladó con su familia a la calle Federico Mayo del barrio del Perpetuo Socorro. Asistió a una nueva mudanza a los 9, para instalarse casi definitivamente en la plaza Circular nº 1 (hoy Luis Buñuel).

Su madre, Pilar, trabajaba de modista y su padre, Luis, se sacaba el jornal en la administración, aunque también llevaba otras contabilidades para mejorar la situación económica de la casa.

Javier era el tercero de cuatro hermanos y, según aseguraba su madre, era el más buenecito de todos, un chico bastante obediente y muy perseverante.

Con pantalón corto, pasaba la vida en la calle, jugando con los vecinos a las chapas, al balón o a las batallas, acompañado de los Nogués, los Sorrosal, los Ciprés y otros muchos amigos. Algunos de aquellos niños, hoy adultos, siguen viviendo en la ciudad.

Su primer colegio fue el de Pío XII. Además de las manualidades, recuerda que de vez en cuando se escapaba con su hermano pequeño por los barrotes de la verja para ver a su madre, que con toda la paciencia del mundo les llevaba de nuevo al aula.

En aquellos tiempos había pocas posibilidades para ir de vacaciones, pero de adulto se ha resarcido y ha recorrido buena parte de España, el sur y centro de Europa y algún país sudamericano.

En 1963, al trasladarse a la plaza Circular, los cuatro hermanos fueron matriculados en el Colegio Salesianos y allí estudió hasta finalizar el bachillerato elemental. Javier asegura que aquel patio del recreo, donde se disputaban seis u ocho partidos de fútbol de manera simultánea, es una remembranza absolutamente imborrable.

Cursó el bachillerato superior en el Colegio Seminario y COU en el intercolegial. Hizo amigos y jugó al balonmano en el equipo del colegio, pero lo que más aprecia son los valores en los que allí se formó, y destaca la figura de José Antonio Monreal como una de las personas que más han influido en su formación.

Javier quería ser de mayor abogado y llegó a estudiar algunas asignaturas de Derecho en la Uned, pero en 1975 entró a trabajar en la Administración y posteriormente se formó como técnico de Empresas Turísticas en la Escuela de Turismo de Huesca.

Las maletas definitivas las hizo en 1994, al contraer matrimonio con Nati Oliván, su gran compañera. Al año siguiente, sus suegros fueron a vivir con ellos al ser diagnosticada de alzhéimer la madre de Nati. Ante la falta de apoyo y de información, recuerda, contactaron con Carmen de Diego que realizaba el apoyo a las familias, y la Asociación Alzhéimer Huesca echaría a andar en 1995, bajo la presidencia de Luis Anoro.

Javier Lasierra ocupa hoy ese cargo, en una entidad en la que siempre ha estado muy implicado y a la que ayuda a crecer día a día.

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