Huesca

¿QUIÉN SOY?

Blanca Calavia Cardesa: una mujer feliz y encantada con su trabajo

"En la AECC hay una calidez entre las personas que crea un ambiente totalmente diferente"

Blanca Calavia Cardesa: una mujer feliz y encantada con su trabajo
Blanca Calavia Cardesa: una mujer feliz y encantada con su trabajo
S.E.

Sus diferentes gestos cuando habla de su bebé, del trabajo en la AECC, del pasado... transmiten lo mismo: felicidad. Es Blanca Calavia Cardesa (Huesca, 1988) que dice: "Nunca he sido revoltosa del todo, pero si me lo proponen, hay veces que me animo rápido".

Fue Blanca a la guardería del Pilar y estudió en Santa Ana y en el AltoAragón. Años de juegos con primos y amigos, y horas y horas de tobogán en el pinar del Parque cercano a Magisterio, "que era superancho y llegábamos a bajar tres a la vez". También tuvo sus "Barbie y Nenuco, a los que paseábamos con mi hermana por el largo pasillo de casa... Y muchos peluches". Un mes del verano lo pasaban en Boltaña, "donde siempre he tenido un grupo de amigas; entonces hacíamos manualidades que luego vendíamos en el Parador, nos bañábamos en la gorga del Ara...".

Blanca quería estudiar Magisterio Infantil, "pero oí hablar de publicidad y me pareció superdivertido". Se matriculó en la Universidad San Jorge en Publicidad y Relaciones Públicas. El primer año, las clases en Zaragoza y luego ya en Villanueva de Gállego. "Teníamos que coger el autobús a las seis de la mañana, pero te encontrabas con gente y era divertido, tenía su guasa el autobús". Luego heredó el R19 de sus padres, "que me fue genial para ir a Villanueva, donde parte de la carrera la pasé viviendo con una familia que alquilaba una habitación. Tuve mucha suerte, con esta familia sigo teniendo relación. Y en Villanueva conocí a mi marido". Hizo en Madrid dos meses de prácticas, en verano, en el departamento de comunicación del Consejo General de la Abogacía Española; luego fue de Erasmus a Salzburgo, seis meses. Acabó la carrera y más tarde hizo un máster en Dirección Turística.

Trabajó en Zaragoza, con una beca de la Universidad, en Bantierra y posteriormente en el Planetario de Walqa, cuando se puso en marcha. "Estábamos allí Raquel Ollés, de gerente, Mamen, en administración, y dos monitores, y todos hacíamos un poco de todo, es donde más he diversificado mis funciones".

En mayo hará tres años que lleva la comunicación corporativa de la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC) de Huesca, un trabajo donde "hay una calidez entre las personas que entran por la puerta, las voluntarias y los compañeros, que crea un ambiente totalmente diferente al resto de sitios donde he estado. Tengo suerte de que voy a trabajar contenta y que tengo además de compañeros, amigos". Y valora que en la programación local "se trabaja con una libertad que es de agradecer".

Con la covid-19, explica que por el miedo de algunas personas a ir al médico y/o por la saturación del sistema sanitario en momentos, "no se están detectando cánceres, y se nota". Esta pandemia, añade, "afecta mucho mentalmente y anímicamente".

Habla de su bebé, de sus series preferidas, de libros, de nuevos veranos en Boltaña en un futuro cercano,... con una sonrisa que se contagia.

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