Huesca

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Javier Romero: “Las maquetas no las vendo ni por todo el oro del mundo”

Autor de las maquetas y dioramas que estos días se exponen en el Vicerrectorado de Huesca

Javier Romero con una de sus maquetas.
Javier Romero con una de sus maquetas.
.J. R.

Huesca ofrece hasta el próximo miércoles 24 la posibilidad de visitar la primera exposición de maquetas y dioramas que se monta en la ciudad, obra del oscense Javier Romero, que explica: “llevo ya unos 30 años en esto”. La muestra ha sido instalada en el edificio del Vicerrectorado del campus universitario de Huesca (ronda de Misericordia, número 5) y está abierta al público, entre semana, de 12 a 14 y de 17 a 21 horas.

‘Entre dos guerras mundiales’ es el título de esta exposición que recrea, con todo tipo de detalles, escenas de los conflictos bélicos y la vida cotidiana en la primera mitad del siglo XX. Explica Romero que la documentación es fundamental en la construcción de maquetas con el fin de ser fiel a la realidad de la época que se quiere reflejar en ellas. “Antes de empezar a hacer las maquetas te informas un poquito sobre la idea que tienes tú en la cabeza y a partir de allí empiezas a currar la maqueta, el color de los uniformes que llevaban, de los vehículos… A veces compras piezas que están sobredimensionadas y tienes que poner otras, pìntarlas”.

La realización de maquetas y dioramas, comenta Romero, “es un mundo, empecé hace unos treinta años, comprando en Casa Navarro, en la plaza de Lizana, pero cerró y para seguir comprando te vas informando y vas a tiendas de Barcelona, a Madrid… Ahora, en internet hay un mundo, hay exposiciones, hay concursos, pero aquí en Huesca no hay nada, bueno afición sí que hay”.

“En Huesca, anteriormente nunca se había montado una exposición como esta”, comenta Romero, quien señala que en esta muestra se pueden ver “escenas de la primera y de la segunda Guerra Mundial, también hay civiles… No son escenas en plan bélico, sino de la vida cotidiana, que es lo que más me interesa”.

"No son escenas en plan bélico, sino de la vida cotidiana, que es lo que más me interesa"

Expone unas cincuenta maquetas y dioramas, en las que ha invertido un tiempo incalculable. Hay expuesta alguna maqueta de hasta 700 elementos “y lo de menos son las piezas, la historia es pintarlas. Por ejemplo, a un tanque hay que pintarle el óxido de las cadenas y de los tubos de escape, el barro...”.

¿Qué precios tienen sus maquetas? “No las vendo ni por todo el oro del mundo”. Pues eso, a mirar.

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