Huesca

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Beatriz López Tolosana: feliz tras una vida persiguiendo la fotografía

“Hay que quedarse con lo bueno de todo lo malo que ha pasado y lo malo, transformarlo en bonito”, afirma

Beatriz López Tolosana
Beatriz López Tolosana
S.E.

La vida de Beatriz López Tolosana (Huesca, 1960) es de película. De sus primeros años recuerda sobre todo el Colegio Santa Rosa, “haciendo el bruto”, y “los veranos en una finca en Almudévar en la que trabajaban unos tíos, era tremendo”. También, que “con 8 o 10 años, iba por Salas con la máquina colgando, siempre me apetecía. Mi afición por la foto no sé de dónde viene, pero lo cierto es que mi padre hacía fotos”. En casa le decían “que tenía que ser enfermera o secretaria, y yo no quería ser nada, me gustaba mucho dibujar, pero no pensaba en el futuro”. Y como era “la que menos estudiaba y la más rebelde, me tocó meterme en el negocio familiar, López López Baño”. Había hecho deporte, idiomas incluido un verano en Italia, cursos de fotografía..., “busqué por todas partes, pero seguí en la tienda”.

Unos dos años hizo fotos para Diario 16, “pero se torció y seguí en la tienda”. Con unos 30 “me saqué el carné de fontanero, si no no podía tener la tienda; fui la primera o la segunda mujer que se sacó el carné de fontanero en Huesca”.

Hasta que “hubo que cerrar la tienda, porque se pusieron todos malos, menos mi hermana y yo. Ocho años cuidando alzhéimer y cáncer” que son “la historia triste de mi vida porque acabaron marchando todos”, y que con los años dieron lugar a la obra de teatro ‘Las López, melodrama folclórico para fontanería’, escrita por su amigo Javier García y que ahora están haciendo en cine. “Por culpa de la pandemia nos faltan dos escenas. La estrenaremos en Huesca, espero que en el Olimpia, porque es la historia de gente de Huesca, de lo bonito de las relaciones familiares aunque pasen cosas malas. Hay que quedarse con lo bueno de todo lo malo que ha pasado, y lo malo transformarlo en bonito”.

Desde hace cinco años vive de la fotografía. “Estudié en la Escuela de Arte, que había perdido el dedo con tanta inactividad, y por fin he encontrado el camino, era lo que quería y soy feliz”. Hace fotos de alimentos para Tolosana, “es mi trabajo principal”, y también “los talleres de teatro de Jesús Arbués, fotos para carteles de sus obras, y allí también disfruto a lo grande, es como limpiar el alma. Me ha costado más de 50 años encontrar la fotografía, pero estoy a gusto”.

Da también cursos de fotografía en Ibercaja y desde hace unos 15 años hace pintura en la Casa del Pintor. Pinta un fregadero, el interior de una nevera…, “lo ordinario de la vida, lo que sea”.

Desde hace más de 30 años es motera, “siempre de Vespa”. Todo empezó cuando Julián Périz le vendió su Lambretta. Ha aparcado ya esta afición y para matar el tiempo, tiene en Facebook “el concurso ‘Si eres de Huesca has pasado por aquí’. Por ejemplo, hago una foto de una ventana y la gente tiene que adivinar dónde está. A las 09:05 horas pongo la pregunta y el primero que acierta se lleva el honorable galardón ‘Oscense del día’”.

Del coronavirus, “lo peor fue no salir a pasear en el confinamiento”, pero “mi trabajo es mayormente en casa y casi no me he enterado”.

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