Huesca

RACISMO

Ser de Huesca y escuchar:"Qué hace un negro como tú en un sitio como este"

El periodista oscense Moha Gerehou acaba de publicar un libro en el que describe situaciones de racismo estructural 

Moha Gerehou
Moha Gerehou
Efe

Nacer en Huesca, crecer con aficiones como el fútbol y estudiar en Madrid es "una historia con poco glamour", reconoce el periodista Moha Gerehou. Pero en su caso supuso enfrentar situaciones de racismo estructural que él mismo tardó en identificar como tal y que han dado como fruto "Qué hace un negro como tú en un sitio como este", publicado este miércoles por Península.

"A muchos niños negros desde que tenemos 4 o 5 años nos aplican el apelativo 'conguitos'. ¿En qué momento desde que somos tan pequeños aprendemos que relacionar el color de piel de un compañero con una chocolatina es una forma despectiva de dirigirnos a él?", se pregunta Gerehou en una entrevista con Efe.

"Si aprendiéramos que la diversidad racial no es una amenaza, sino una riqueza, muchas de estas historias las habría afrontado de otra manera"

Y ofrece una respuesta: "el conocimiento racista nos va llegando pronto y por muchas partes. Si aprendiéramos que la diversidad racial no es una amenaza, sino una riqueza, muchas de las historias que cuento en el libro probablemente las habría afrontado de otra manera", reflexiona este joven (1992) que asegura haber crecido "con África en casa y Europa en la calle", ya que sus padres son gambianos. Un contraste identitario sobre el que también abunda: "El síndrome del eterno extranjero me persigue y lo hará para siempre", afirma.

Portada del libro
Portada del libro
S.E.

Reconoce que hubo un momento de su vida en que llegó a sentir odio por sí mismo, por ser negro y musulmán. "Primero tienes que desprenderte de los prejuicios que pesan sobre ti para después mostrar lo que eres", remarca.

Ahora se ha animado a relatar una parte de su vida, y a colocarla en un contexto social, económico y político, "entre otras cosas porque estamos muy acostumbrados a que cuando se hable de racismo solo sea el de EEUU". Pero Gerehou quería poner el foco en España. Sus experiencias, relatadas sin victimismo, incidiendo también en vivencias más amables, son parecidas a las que "tienen muchos chavales negros o asiáticos de 14 o 15 años que han nacido y crecido aquí". "Quizá puedan encontrar respuestas, no todas, pero sí ver que esto que les está pasando no es solo a ellos", confía.

"Para la Policía eres un potencial inmigrante irregular"

En su trayectoria, los ejemplos de discriminación han sido variados: insultos racistas en partidos de fútbol cuando jugaba de niño y adolescente; prohibiciones de entrar en establecimientos o llamar para alquilar una vivienda y que el propietario se echara atrás al escuchar un nombre que le sonaba extranjero. Una parada policial en el campus de la Complutense plantó la semilla de su activismo en SOS Racismo Madrid, que presidió entre 2016 y 2018: "crees que eres un estudiante más, pero para la Policía eres un potencial inmigrante irregular".

"Ese silencio de todos es el que hay que romper"

Las tensiones raciales también han aparecido en momentos inesperados o íntimos, explica. Como la vez que en una reunión distendida de amigos alguien le preguntó si los negros "destiñen al ducharse". "Creo que si en ese momento hubiera habido una condena de más gente, me hubiera sentido empoderado para decir que ese era un comentario que no se tenía que hacer", relata el periodista. "Pero muchas veces el hecho de sentirte solo hace que te quedes callado". "Y ese silencio de todos es el que hay que romper", añade.

En su opinión, el lenguaje es en muchos casos "la punta de lanza" del racismo. Además del ejemplo más reciente de "mena", que empezó designando burocráticamente a un menor no acompañado y ahora casi se traduce como "inmigrante delincuente", menciona otros muchos casos, como el de la palabra "mulato" (hijo de una persona negra y otra blanca), al que se compara con un mulo; o la expresión "merienda de negros" como sinónimo de guirigay por el supuesto caos que organizaban los esclavos en sus descansos.

Son retazos de lo que ha permeado en el habla una realidad mestiza y la convivencia durante siglos de personas de diferentes razas en España, aunque, como en el paradigmático caso de los gitanos, haya "un problema a la hora de afrontar que son parte de la Historia de este país" y se les extranjerice, remarca. Por esa trayectoria conjunta es por la que denosta el gusto de los medios de comunicación por las historias sobre "el primer negro que". "Muchas veces el análisis se queda en ese hito, esa excepcionalidad, no en por qué un hecho como que haya una diputada negra (Rita Bosaho, en 2016) no se haya dado hasta ese momento".

Amenazas de muerte

Su presencia en organizaciones y redes sociales y su trabajo en medios como elDiario.es han hecho a Gerehou objeto de amenazas muy graves, incluso de muerte. En 2016 llegó a ser "subastado" en Twitter y unos meses recibió mensajes del tipo: "Vamos a por ti y tu madre hijo de puta. No aceptamos simios en España", acompañado con una imagen de alguien sujetando una metralleta. O una foto de una cara arrasada por disparos que ilustraba el texto: "tienes las horas contadas. Eres el próximo".

"Tengo sentimientos encontrados con las redes. Por un lado pienso que nos han permitido abrir camino a muchas ideas. Pero son un canal más para el odio que siempre ha existido. A las grandes corporaciones tecnológicas les interesan los choques, generan conversación y eso es dinero para ellos. Pero en algún momento tienen que poner una línea roja", advierte.

Un oportunismo al que no son ajenos, denuncia, partidos como Vox - que "no ha inventado el racismo, pero sí obtiene de él un rédito político"- con carteles "tramposos" como el de una anciana y un presunto menor no acompañado, con el supuesto coste para el erario público de cada uno de ellos. "Para hacer un cálculo equivalente tendrían que haber sumado a la pensión de la abuela el coste del sueldo de los funcionarios que la tramitan o de su residencia", señala Gerehou.

"Recibimos constantemente estímulos que nos dicen que nuestro color de piel está mal, que la gente con nuestro color de piel es mala. Crecemos con muy poco amor propio. Por eso es tan importante crear referentes más allá de los cuatro estereotipos relacionados con el deporte o con la música", señala. Y al contarlo "a través de una historia que no tiene tanto glamour como la de un chaval negro de Huesca se consigue decir: 'ojo, es que esto es algo que ocurre en España y que le ocurre a cualquier hijo de vecino". 

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