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El PP reprocha a Luis Felipe su apatía con el legado de Ramón y Cajal

“Las súplicas del Alcalde al CSIC evidencian cuatro años de desidia", comenta Gemma Allué

Gemma Allué: "No nos podemos conformar con las medallas que se cuelga el alcalde, como el cuartel o Amazon"
Gemma Allué, portavoz popular
PP

El PP del Ayuntamiento de Huesca ha reprochado la “apatía” de Luis Felipe en relación al denominado Legado Cajal, “una reivindicación oscense que el alcalde no ha sabido gestionar”, en palabras de la portavoz popular, Gemma Allué. 

El PP advirtió semanas atrás de la necesidad de cumplir con el convenio suscrito con el CSIC, a punto de caducar. Esa denuncia provocó reacciones improvisadas en el gobierno municipal que, a juicio de Allué, confirmaban la desidia de Luis Felipe. En ese sentido, el PP considera que la reunión mantenida por el alcalde y el CSIC “lejos de ser un avance, es el reconocimiento de un fracaso”, sostiene Gemma Allué. 

La portavoz popular argumenta que el encuentro no aporta absolutamente nada y que, de hecho, devuelve la situación al punto de partida, cuatro años atrás, cuando se firmó el convenio entre el Ayuntamiento y el CSIC. 

Durante ese tiempo, otras instituciones se han adelantado en las negociaciones de modo que “la propia ciudad de Huesca tendrá que conformarse con las migajas de un reparto en el que el gobierno municipal no ha estado presente por simple desidia”.

Este mes de marzo, el PP municipal denunció que el Ayuntamiento quedaba fuera del grupo de trabajo liderado por el Ministerio de Ciencia e Innovación, que dirige el propio Pedro Duque, creado para estudiar la proyección y difusión del citado Legado. El comité contará con personal del Ministerio de la Presidencia, Relaciones con las Cortes, Memoria Democrática y del Ministerio de Cultura. 

La iniciativa había dejado “fuera de juego” a la ciudad de Huesca por el silencio mantenido por el gobierno municipal en los últimos cuatro años. “Luis Felipe no es sincero al vender como un éxito personal su reunión con el CSIC —señala Gemma Allué—, cuando en realidad ha sido un intento desesperado de evitar la humillación de quedar al margen en la gestión del Legado Cajal. La súplica de Luis Felipe llega con años de retraso y pone de manifiesto su propia apatía. Huesca, en el mejor de los casos, tendrá que conformarse con las migajas del Legado”.

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