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Juan José Generelo: “El Archivo Histórico Provincial es para gente que no deja de sorprenderse”

El director destaca que este “es un servicio público cada vez más demandado”

Juan José Generelo Lanaspa
Juan José Generelo Lanaspa
Pablo Segura

Juan José Generelo Lanaspa (Huesca, 1961) hizo Geografía e Historia en el Colegio Universitario de Huesca. Terminó sus estudios superiores en la Autónoma de Madrid, en la especialidad de Historia Moderna y Contemporánea, y se formó como archivero en la Biblioteca Nacional, en lo que entonces se llamaba Centro de Estudios Bibliográficos y Documentarios.

Ha trabajado en el Archivo General de la Administración y en los archivos históricos provinciales de Ciudad Real y de Burgos. Dirigió este tras aprobar las oposiciones del cuerpo facultativo de archiveros del Estado y tras 13 años en este destino, llegó a Huesca en 2013, cuando se jubiló la anterior directora, María Rivas, “que fue como un regalo muy grande por muchas cosas, sobre todo porque me dejó un archivo muy bien organizado, unas dinámicas de trabajo muy buenas, un personal entregado; eso es mérito de mi antecesora”.

Cogió este sendero profesional porque -explica- “en los estudios de Historia siempre lo que nos decían y lo que aprendes es que la historia se hace con documentos, y los documentos están en los archivos. El primer contacto que tuve fue fascinante en el sentido de que aquí es donde beben los historiadores…, esta es la mina de la historia, y así fui entrando en este mundo”.

En el Archivo Histórico Provincial de Huesca, hay sobre todo documentos de los dos siglos XIX y XX, “como en todos. El siglo XIX implica un aumento en la producción documental de las administraciones, se hacen más complejas, se crean los ministerios, funcionarios para gestionar un montón de cosas que hasta entonces no se hacían, las administraciones crecen mucho y crece la producción documental”.

No obstante, en Huesca hay “un volumen muy muy apreciable de documentos de la edad moderna, sobre todo los documentos de los notarios, del Justicia de Huesca, que es un fondo valiosísimo. Lo que es la justicia local se ha perdido en muchos sitios y aquí tenemos un serie completísima desde el siglo XIV hasta el siglo XIX”.

Destaca también el director del Archivo, que “tenemos varios fondos medievales que son como una auténtica joya”, entre otros “el famoso de Sigena, el conjunto más importante de documentos del monasterio lo tenemos aquí”.

¿Cuál es la joya de la corona? “Siempre depende del usuario, cada vez estamos más orientados a la atención personalizada y no interesa tanto tener muchos o pocos documentos, que tenemos muchísimos, sino darle a cada usuario el que necesita”. Sobre las tendencias de investigación de ahora, afirma que “una de ellas es la memoria democrática, hay muchísimas consultas relacionadas con la Guerra Civil y el Franquismo, el que está buscando al pariente que desapareció en la Guerra Civil…”.

El número de usuarios, con las limitaciones de la covid, ha caído, y “cada vez se usa más el archivo sin venir aquí. En el último año, todos los archivos aragoneses integrados en el Dara, han tenido 100.000 documentos vistos al mes, más de 1.300.000 al año, eso son cifras impresionantes. Eso quiere decir que los archivos estamos dando un servicio monumental, mucho más que cualquier otra institución cultural, tenemos muchos más usuarios que los museos, por ejemplo. Pero es algo que se ve menos porque cada vez se hace más a través de la red”.

Comenta que “incluso estamos dando servicio a gente que ni siquiera sabe qué es un archivo. Por ejemplo, el que está buscando a su abuelo que murió en la Guerra Civil, lo encuentra en internet porque nosotros hemos colgado esa información, pero hasta que no se meta en ese documento no sabe que está en este archivo o en otro, o cómo funciona un archivo”.

Eso sí, lamenta que aunque este “es un servicio público cada vez más demandado, las restricciones nos han dejado con muy poco personal y sin cumplir los objetivos que tenía el Gobierno de Aragón. Necesitamos el archivo general de Aragón, necesitamos que se doten las plazas de archivero y eso es profesionalmente una de las grandes espinas que tenemos todos los que estamos trabajando en esto”.

Eso sí -añade-, “estamos aprendiendo a trabajar en equipo los archiveros aragoneses y estoy orgulloso de ello, en la medida que yo he participado en ello”.

Como historiador, le preguntamos por alguna etapa de la historia en la que le hubiera gustado vivir, y contesta al segundo: “Ahora. Con todas las dificultades que tenemos, el ser humano actual es el que mejor vive de toda la historia sin ninguna duda”.

Subraya, por otro lado, que “el usuario académico ha bajado bastante porque las Humanidades, en la Universidad, en la investigación, están de capa caída, pero cada vez más está siendo sustituido por el ciudadano normal o por el curioso o por el que se hace su historia familiar, la historia de su pueblo…”.

El gran avance -afirma Juan José Generelo- “saber que nuestra información la tenemos por internet, aunque no toda está en internet y hay que ir al archivo. Lo que marca el momento actual es que se ha abierto muchísimo el archivo a la sociedad”.

Le encanta su trabajo “porque es para gente curiosa y yo lo soy, para el que quiere saber más y no deja de sorprenderse de la realidad de ahora mismo o de hace mil años, y eso está en los documentos”.

Ha vivido en diferentes ciudades, pero “el tirón de Huesca no se pierde. Volví a Huesca perdiendo más expectativas laborales, pero quería poner mi granito de arena a lo que ahora hay por fin, una mentalización de que hay que estar en el territorio y con el territorio, y este es mi territorio y esta es mi gente”. Además, “echaba mucho de menos nuestras montañas”.

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