Huesca

ESPECIAL LAURENTINO

Los danzantes, una tradición que devolverá la alegría a los oscenses

La Agrupación lleva dos años sin poder danzar sus típicos bailes. Un tercero lo ven imposible, así que esperan con ilusión las fiestas de 2022

Carlos Nasarre, José Luis Ramos y Abraham Gabás

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Carlos Nasarre, José Luis Ramos y Abraham Gabás es`pecial san lorenz
Pablo Segura

10 de agosto por la mañana. La plaza San Lorenzo está repleta de oscenses vestidos de blanco y verde esperando la llegada de uno de los emblemas de las fiestas, los danzantes. Los compases interpretados por la Banda de Música de Huesca comienzan a sonar. Las espadas chocan unas con las otras. Emoción en estado puro.

Para revivir esta experiencia hay que remontarse a 2019. Dos años después, los danzantes siguen en la misma situación, parados y esperando a lo que pueda deparar el futuro. Las ganas y la resignación son algunos de los sentimientos que están viviendo en la Agrupación. José Luis Ramos, segundo mayoral, lo expresa de la siguiente forma: “Los danzantes estamos con ganas y con ilusión y esta situación nos fastidia mucho. La mañana del 10 de agosto es extraordinaria. Esta situación nos duele, lo pasamos mal”.

Tienen claro que otras fiestas sin danzar no serían concebibles al correr riesgo la tradición. Por esa razón, la preocupación es una realidad. Y es que esta circunstancia es única. Nunca antes, desde el nacimiento de los danzantes, se había producido esta situación. “En toda la historia de la Agrupación es la primera vez que se suspenden durante dos años seguidos. Eso nos refleja que lo que está pasando es muy grave. Ya vendrán mejores tiempos, no queda otra que no perder la esperanza, que el año que venga podamos retomar la tradición”, explica Carlos Nasarre, danzante que se estrenó en 2019.

No hay tiempo que perder. Para asegurar la actuación del año que viene deben empezar a trabajar cuanto antes. Haya normalidad o no, están convencidos de que hay que buscar alternativas para que los dances continúen y no caigan en el olvido. Entre las posibles novedades podría estar la incorporación de alguna mujer en la Agrupación, a lo que se muestran abiertos y ven con buenos ojos. “No hay ningún problema en que entre una mujer. Si algún danzante decide dejárselo a una mujer no habría ningún problema, se acogería como a uno más”, comenta Abraham Gabás, danzante desde 2017.

“Los danzantes son San Lorenzo y San Lorenzo son los danzantes”

Si bien su última actuación se produjo fuera de las fechas de San Lorenzo, por el Santo Cristo de los Milagros, el 8 de septiembre de 2019, no entra en sus planes incorporar apariciones que no sean en la semana laurentina, ya que “fuera de las fiestas actuar en Huesca es perder la magia. Los danzantes son San Lorenzo y San Lorenzo son los danzantes”, expresa Ramos.

Sea cual sea la alternativa que se encuentre, su intención es no dejar morir una tradición que pasa de generación en generación oscense. Si bien ellos dependen de lo que las autoridades estipulen, harán todo lo que esté en su mano para volver a vivir uno de los momentos más emotivos de San Lorenzo y que los palos, las espadas, las cintas y la albahaca vuelvan a bailar en la plaza San Lorenzo y en la plaza Luis López Allué.

El día que regresen será como si no hubiesen bailado antes, como “si fuera el primer año que volviéramos a danzar. Pero no solo los danzantes, es que el pueblo de Huesca estaría ilusionado, con ganas. Esa ilusión se tiene que mantener viva y los danzantes somos una parte importante de las fiestas”, indica José Luis Ramos. 

Con nervios e ilusión esperan a que ese instante se haga realidad cuanto antes y puedan trasmitir a todos los presentes la alegría que caracteriza a sus piezas. Bailes que se danzan con alma y corazón, y que forman parte del ADN de todos los oscenses, una parte de las fiestas irreemplazable y que es parte del patrimonio cultural de Huesca. 

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