Huesca

ESPECIAL LAURENTINO

“Todos los que nos antecedieron nos han enseñado, son nuestros maestros”

María Jesús Sanvicente y Víctor Villacampa, de Ultramarinos La  Confianza, distinguidos con el máximo reconocimiento de la ciudad

María Jesús Sanvicente y Víctor Villacampa de Ultramarinos La Confianza
María Jesús Sanvicente y Víctor Villacampa de Ultramarinos La Confianza
Pablo Segura

María Jesús Sanvicente y su hijo Víctor Villacampa, del emblemático Ultramarinos La Confianza, son la Parrilla de Oro de este año. El Ayuntamiento de Huesca ha otorgado la máxima distinción de la ciudad a este comercio, la tienda de ultramarinos más antigua de España, fundada en 1871. Desde entonces, siglo y medio después, La Confianza no ha dejado de prestar servicio en ningún momento, pese a cambios de dueños y momentos dramáticos como la Guerra Civil o, todavía de plena actualidad, la pandemia del coronavirus.

Y lo ha hecho manteniendo el edificio en un “estado de conservación digno de ser mencionado” -como enfatiza el acuerdo unánime de todos los grupos municipales para concederle la Parrilla- y, ya más en el plano humano, con un cariño que ha llevado a que muchos clientes se hayan convertido ya “en amigos o familiares”, como señala María Jesús Sanvicente.

La actual regente considera que esta distinción no es en exclusiva para la actual familia que dirige el negocio, Villacampa Sanvicente, sino para todos los que han estado detrás del mostrador en estos 150 años. A ellos dedica la Parrilla: “Esta trayectoria es el legado de todos los anteriores, que han trabajado y se han esforzado, y nos han enseñado y han sido nuestros maestros”. Dicho de otra manera, “recibimos algo de lo que nosotros no somos artífices”, lo que acarrea una “fuerte responsabilidad”.

“Sin clientes, amigos, comerciales y vecinos, esto no sería posible”

Y si a lo largo de este siglo y medio, hay unos días al año en los que La Confianza brilla especialmente, esos son, sin duda, los de San Lorenzo. La familia siempre ha estado muy vinculada a las fiestas laurentinas, tanto por sentimiento como por implicación. El mayor ejemplo se da cada 11 de agosto con la Fiesta del Comercio en la plaza López Allué, la misma en la que está La Confianza. El acto del comercio es una tradición, pero no lo es menos la comida y la bebida con la que la familia del ultramarinos agasaja a los Danzantes tras su actuación.

De niña, María Jesús aprendió a “conocer y venerar” a los Danzantes de esta manera. Su padre, Antonio Villacampa, dejaba todo preparado la noche anterior y el 11, María Jesús y sus hermanas, eran las encargadas de dárselo.

El fuerte vínculo de esta familia, de este comercio, con las fiestas laurentinas va mucho más allá del día 11. Los propietarios de La Confianza tienen tal fervor laurentino que no se pierden nunca unas fiestas y una larga lista de actos están en su corazón: el cohete, el seguimiento del programa “al pie de la letra”, las peñas, la ronda al santo, la actuación de los Danzantes del día 10...

“No entiendo a la gente que se va de Huesca esta semana. Con 75 años, no he faltado nunca y las vivo con gran intensidad”, declara. Su hijo, Víctor, tampoco se ha perdido unas fiestas laurentinas.

Pero no es solo por su espíritu laurentino por lo que La Confianza se ha hecho merecedora de La Parrilla. La ciudad también ha reconocido al ultramarinos por el cariño que profesa a sus clientes -muchos de los cuales acaban siendo “amigos y familia”, confiesa María Jesús- y por su contribución a Huesca, destacando especialmente el estado de conservación de la fachada y la manera en la que han mantenido su esencia pese a innovarse y modernizarse por el camino.

En esta misma línea de unión con Huesca, La Confianza compartirá La Parrilla de Oro con los oscenses, ya que la intención de María Jesús es la de depositar la distinción en un escaparate para que se pueda ver. 

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