Huesca

¿QUIÉN SOY?

Santiago Gella Gombau: “Yo he vivido siempre por los pelos”

“La putada es que tengamos que enterarnos que somos diferentes mediante el insulto, pero suele pasar”

Santiago Gella Gombau
Santiago Gella Gombau
S.E.

Santiago Gella Gombau (Huesca, 1968) guarda de su infancia recuerdos “muy buenos”. “Estaba siempre detrás de la pierna de mi madre -rememora-, y eso me servía como de telón, y salía de allí y actuaba. Después, parece que salí del telón de golpe y toda esa vergüenza se me pasó y cambié, aunque siempre he estado arropado por mi familia”.

Estudió en Pío XII hasta 7º, “cuando vinieron a Huesca mis abuelos y nos fuimos a vivir a Ramón y Cajal y me cambiaron al comarcal, que era Sancho Ramírez, y por eso conozco a tanta gente de la provincia”. Del Perpetuo Socorro, “mi pueblo”, explica que les decían en casa que salir a Ramón y Cajal “era lo peligroso” y resalta que “los del barrio decíamos eso de ir a Huesca y era verdad, porque al final estabas como fuera de Huesca, el Isuela era como una frontera buena para unas cosas y mala para otras”.

Santiago -añade- “era una persona diferente -soy LGTBI- y me enteré en primero de EGB. En mi casa hasta entonces había fluido todo con una naturalidad tremenda… Pero en unos Reyes me regalaron unos monos que llevaban velcro en las patas y los lanzabas a un trapecio, y yo bajé con ellos ilusionadísimo a la calle y a compañeros míos les parecieron muñecas y de allí a decir lo de eres una chica... Allí empecé a notar la diferencia, pero porque los demás me lo decían mediante el insulto, que es la putada, que nos tengamos que enterar que somos diferentes mediante el insulto; pero suele pasar, todavía hoy”.

Pero -cuenta Santiago- “en lugar de achicarme, eso me sirvió para empoderarme y supe que mi sitio era al lado de las mujeres y de las chicas en ese momento”. Estudió peluquería en Huesca: en Alfred y en Artemiss. Luego en Zaragoza, donde se formó en cosmetología capilar. Después se fue a Barcelona y allí conoció la firma Cebado, con la que tuvo una larga relación profesional. Estando en la capital catalana fue a París y se especializó en cabello africano. “Iba para un curso de 3 meses y me quedé un año”. Volvió a Barcelona y le ofrecieron abrir Cebado en Huesca, hace más de 25 años. Al poco tiempo, tuvo la misma propuesta para Madrid, y allí se fue en 2003. Estuvo casi 12 años, en los que se hizo formador viajando por toda España y la República Dominicana.

Volvió a Huesca por el estado de salud de su madre, “y hace 8 años creé La Peluqueduca, en el Perpetuo Socorro, mi barrio. Estar aquí me hace mucha ilusión porque yo he pisado esto cuando era barro, y donde yo he jugado, ahora trabajo”.

Un negocio “hecho con nuestras manos por nuestro compromiso con la tierra, con lo sostenible y con crear una empresa con amor. Una peluquería con tendencia a los no químicos, al respeto a la naturaleza y a las personas y a su cabello”, y en la que informa al cliente de su compromiso con el comercio justo y otras cuestiones de justicia social, igualdad, vida sana, economía circular... Y le gusta tener “cierta implicación con la cultura y con la sociedad”, y forma parte de la coordinadora 28J de Huesca y del movimiento asociativo del barrio.

Pasea por la montaña “sin riesgos” y disfruta con “una buena comida compartida”.

“He vivido siempre por los pelos”, resume. 

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