Huesca

CORONAVIRUS

El sector de la discapacidad pide la tercera dosis de la vacuna para sus centros

Plena Inclusión y Cadis esperan la dosis de refuerzo ante la vulnerabilidad de sus usuarios

Una sanitaria oscense prepara una dosis de la vacuna.
Una sanitaria oscense prepara una dosis de la vacuna.
Pablo Segura

La llegada de la tercera dosis de la vacuna contra el coronavirus a las residencias de mayores ha incrementado el interés por esta dosis de refuerzo entre los centros que acogen a personas con discapacidad.

De momento, este tercer pinchazo para reactivar los anticuerpos contra la covid-19 solo se ha aprobado ya para estos mayores y los pacientes inmunodeprimidos severos.

Precisamente, unas 15.000 personas mayores que viven en las residencias aragonesas recibirán la tercera dosis de la vacuna contra la covid-19, después de que el pasado jueves la Comisión de Salud Pública diera luz verde a la administración de una dosis adicional en estos centros.

Plena inclusión, confederación que agrupa a 940 asociaciones que defienden los derechos de las personas con discapacidad intelectual y sus familias, ha solicitado al Gobierno que incluya a las personas con discapacidad intelectual entre los grupos a los que se va a inocular la tercera dosis de la vacuna.

La organización, que también gestiona más de 1.000 residencias en todo el país en las que se atiende a cerca de 17.000 personas con discapacidad intelectual o del desarrollo, como síndrome de Down, parálisis cerebral y autismo, recuerda que la Estrategia Estatal de Vacunación ya priorizó a este grupo cuando se comenzaron a distribuir las primeras dosis destinadas a personas mayores en residencias.

Plena Inclusión celebra que la Comisión de Salud Pública quiera incorporar en esta primera etapa de extensión de la tercera dosis a las personas con síndrome Down mayores de 40 años, pero solicita que se amplíe, como ha sucedido en el pasado, a miles de personas con discapacidad intelectual o del desarrollo.

El presidente de la Coordinadora de Asociaciones de Personas con Discapacidad (Cadis), de Huesca, Francisco Ratia, espera que esta propuesta se materialice en las residencias del sector.

“En nuestras residencias ha habido también incidencia de la covid, ha habido brotes, aunque en muchos de nuestros casos la edad de los usuarios, que siempre es un factor de riesgo, es joven. Pero en estos espacios también vive gente mayor y tenemos población muy frágil y vulnerable ante infecciones de este tipo, que pueden tener serias repercusiones”, manifiesta.

Por ello, confía en que a la hora de inocular esta dosis de refuerzo “tengan en cuenta también a los nuestros”.

El tercer sector está “muy atento” de cómo evolucionan las decisiones de la Comisión de Salud Pública en este sentido. Esperan una resolución que les incluya en este dispositivo de tercera dosis ya que “para nosotros sería deseable”, apunta el presidente de Cadis.

“Si las autoridades sanitarias creen que es mejor inocular la tercera dosis en las residencias de mayores para que queden más protegidos, entiendo que en las de las personas con discapacidad, con condiciones muy similares a las de la tercera edad, también deberían incluirse”, expone.

En su opinión, “lo mejor es aplicar esa tercera dosis de refuerzo a las personas que viven en colectividades, en residencias. Creo que sería razonable que al mismo tiempo que vacunan a los mayores residentes lo hagan también en las de discapacidad porque al final el concepto es el mismo. Son personas que no viven en su casa, que pueden tener más riesgo de que se extienda el virus al residir en un grupo humano, a lo que hay que sumar el riesgo innato en cada una de las personas”.

Francisco Ratia cree que esta idea “está ya en el pensamiento de las autoridades sanitarias” debido a la vulnerabilidad de estos usuarios.

Y es que, en las residencias de personas con discapacidad la pandemia sigue estando muy presente. “Obviamente, las consecuencias de este virus no han desaparecido. Sigue habiendo todavía, puntualmente, situaciones menos intensas y menos graves que las que sufrimos en 2020, pero aún hay coletazos. Todavía se da algún contagio puntual en alguna residencia”.

Por ello, estos espacios no bajan la guardia frente al virus. “Tenemos que seguir tomando medidas de todo tipo, continuamos en esto, con mucha menos intensidad que al inicio de la pandemia, pero la situación no ha terminado”, comenta.

Como en todos los ámbitos, la covid-19 ha cambiado la manera de trabajar con los usuarios de las residencias de personas con discapacidad.

“Hemos tenido que crear grupos burbuja, intentar restringir mucho la actividad, sobre todo en los servicios residenciales. Ahora, poquito a poco, se va abriendo la mano para hacer más cosas y con la prudencia y con la expectativa de que ante cualquier indicación de las autoridades sanitarias tendremos que echar marcha atrás”, explica.

Así, estos pequeños pasos hacia adelante, concluye, se dan “con toda la prudencia del mundo para acercarnos a una normalización de la vida porque realmente ha sido muy duro para todos, y en especial para las personas de las residencias de discapacidad”.

Etiquetas