Huesca

CIENCIA

La ciencia rompe muros y sale a las calles en la Noche de los investigadores

Huesca acogió la 1ª edición de este proyecto festejado cada 24 de septiembre en 370 ciudades con multiples actividades, coloquios y proyecciones

El investigador Andrés Seral realiza un experimento con los jóvenes oscenses.
El investigador Andrés Seral realiza un experimento con los jóvenes oscenses.
P.S.

La celebración ayer de la primera edición de la Noche europea de los investigadores e investigadoras tenía ante sí tres retos a cumplir. En primer lugar, acercar a los ciudadanos oscenses el lado humano más humano de la ciencia. A continuación, permitir que los investigadores rompan los muros de la universidad, sacar su ciencia a la calle, conocer cuál es su trabajo y qué beneficios aporta a la sociedad. Por último, fomentar la elección de una carrera educativa científica y eliminar esa barrera de género que todavía existe.

Todos ellos se cumplieron porque la ciencia inundó las calles de la capital oscense con multitud de actividades y muestras científicas de toda índole. Viajeros del tiempo que descubrían los misterios del antiguo Egipto, guías de campo para conocer los dinosaurios pirenaicos, un mini laboratorio de biotecnología de plantas, nanociencia aplicada a la vida actual...

“Queríamos que los investigadores se acercaran a la ciudadanía, que el pueblo los conociera y vieran lo que son capaces de hacer”, apuntó la vicerrectora del Campus de Huesca de la Universidad de Zaragoza, Marta Liesa, en la presentación del programa en el Casino de Huesca. A su declaración le acompañaron tres ponencias de investigadores oscenses que versaron sobre los bosques del siglo XXI adaptados al cambio climático y la sociedad rural, la biomasa residual como materia prima para materiales carbonosos y las plantas de suelos ricos en yeso.

Pero unas horas antes ya se había dado el pistoletazo de salida. La Escuela Superior de Arte y Restauración había dispuesto a las 17:00 horas el primer pase de la teatralización de un hallazgo arqueológico de gran valor. Un sarcófago de un gato concretamente, ante el cuál los presentes quedaron atónitos, pero este pie les sirve para “contar la profesión de restaurador, cómo se aborda el tratamiento de obras de arte u objetos pretéritos y las numerosas disciplinas que abarcan”, afirmó Ignacio Mustienes, director del centro. “Una obra de arte es única, como al enfermo de un hospital, se le hacen analíticas, radiografías y, a partir de ahí, se puede establecer un diagnóstico y un tratamiento”, completó.

Nanociencia al alcance

Unas calles más abajo, los camiones descargaban cajas y probetas de material preciado. Los Porches fue el lugar escogido por los científicos para exhibir en los mostradores sus grandes descubrimientos. Andrés Seral, miembro de la Escuela de Conservación y Restauración de Bienes Culturales de Aragón e investigador para el Instituto de Nanociencia y Materiales de Aragón (INMA) quiso redescubrir a los ciudadanos como funcionan las pantallas de sus móviles. Para ello, sobre cristales líquidos, se sirvió de máscaras, fotos de un microscopio óptico y unos polarizadores de luz para observar los pixeles desde una distancia milimétrica.

Explicación teatralizada en la Escuela de Arte y Restauración.
Explicación teatralizada en la Escuela de Arte y Restauración.
P.S.

A su lado, su compañero Miguel González hizo llegar a los asistentes con materiales termocrómicos la aplicación de la nanociencia a la vida. “Sin ponerle un termómetro, con un body térmico podemos saber si un niño tiene fiebre”, probó el científico, que sumó a su mesa numerosos materiales con los que ver los pequeños componentes de los que está hecha la ropa, la comida o el propio cuerpo.

Justo enfrente Ester Sales, docente en la Universidad, y Ana Garcés, investigadora del CITA, recibían a numerosos niños y niñas que se acercaban curiosos a ver las semillas y vegetales que forman parte de sus muestrarios de biotecnología de plantas. “Vamos a hacer una extracción de ADN, así que estad atentos”, remarcó Ester ante el público vigilante. “Gracias a los ensayos realizados, la alimentación ha avanzado a pasos agigantados desde el punto de vista nutricional”, añadió en las explicaciones posteriores.

La jornada continuó con la actuación del grupo Risarches, investigadores monologuistas de Unizar y la proyección del documental sobre el cambio climático “Tras las huellas del pasado”, con coloquio posterior con el geógrafo e investigador del grupo Clima Luis Alberto Longares. Ciencia por todo lo alto y para todos en el día en que las calles de Huesca se convirtieron en un laboratorio.

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