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Jesús Pérez Navasa: “En unos años tendremos que revisar conceptos básicos como la vida”

Altoaragonés (Huesca, 1967) es desde 2020 el director-gerente del Planetario de Aragón. "Me gustan los retos y este me fascinaba”, apunta.

Jesús Pérez Navasa.
Jesús Pérez Navasa.
Rafael Gobantes

¿Cuál es el emoticono que define su personalidad?

-No creo que exista un emoticono que me defina, ni a mí ni a nadie, le pese a quien le pese, los humanos somos muy complejos.

¿El negocio es la negación del ocio o usted se divierte currando?

-Existe un Marx juvenil, al menos eso estudié en la facultad, que hablaba de la alienación del trabajo. Venía a decir, más o menos, que el trabajo nos impide hacer un montón de cosas y que si pudiéramos desarrollarnos como personas trabajaríamos en lo que nos gusta, es decir, en nuestro ocio y por lo tanto no lo consideraríamos trabajar; que seríamos más productivos para la sociedad. Creo que a mí me pasa eso, disfruto muchísimo.

Dice Howard Gardner que no hay buen profesional que sea mala persona. ¿No conoce a alguno para contradecirle?

-No lo había pensado pero seguramente tenga razón, las malas personas no se pueden esconder toda la vida y al final fracasan en todo, en sus relaciones personales y también en las profesionales.

Genio y figura. ¿Se identifica?

-Desde luego. Vivir de acuerdo con tus principios te permite dormir por las noches de un tirón.

¿Cuál es la excitación que más le irrita?

-El fanatismo.

La sonrisa es el lenguaje universal de las personas inteligentes. ¿Sonreímos poco?

-La sonrisa es característica de los humanos y nos distingue del resto del mundo animal. También lo es el pensamiento racional o el lenguaje articulado. Sin embargo, hoy en día, la sociedad está cada día más idiotizada, con menos capacidad de introspección y, por lo tanto, necesita que le induzcan a la risa mediante estímulos externos, habitualmente chabacanos y simplones. Cada día somos menos inteligentes y lo disimulamos con un constante postureo.

Por cierto, distingue muchas, bajo las mascarillas, en el Planetario... O ¿es más de dejar al visitante con la boca abierta?

-Las mejores sonrisas diarias son las infantiles por su inocencia y están acompañadas del asombro por el conocimiento de las cosas nuevas. Creo que cada vez que aprendemos algo esbozamos una sonrisa.

¿La divulgación científica casi siempre queda a la cola cuando hablamos de presupuestos?

-La política (que es de donde salen los recursos) cada día es más miserable porque es absolutamente cortoplacista. Los proyectos científicos, tanto en investigación como en divulgación, requieren, además de dinero, tiempo y los políticos quieren resultados inmediatos, no ven rentabilidad en proyectos a largo plazo.

¿Qué reivindicaciones hace usted para el Planetario?

-Ante todo y sobre todo que se conozca. Tengo la sensación que es más conocido en Zaragoza que en Huesca. Es una infraestructura magnífica, que juega en la primera división de los planetarios de España; es el planetario de Aragón, no hay otro, y puede y debe convertirse en la primera pieza de un proyecto mucho más ambicioso que reequilibre el territorio. Sin embargo, tengo la sensación que Huesca vive de espaldas al Planetario y no es capaz de aprovechar todas sus potencialidades. De allí se deriva, naturalmente, la demanda de un mayor impulso político (no partidista) que debería concretarse en un mayor apoyo económico.

¿Digital o analógico?

-Las redes y las pantallas están suponiendo un cambio en la percepción de la realidad que está alterando sustancialmente las relaciones sociales tal como las hemos conocido en los últimos 5.000 años. Las nuevas generaciones perciben el mundo a través de una pequeña pantalla y esa percepción está absolutamente adulterada. La realidad ya no es lo que les pasa sino lo que les cuentan. Creo que eso está creando una sociedad de imbéciles donde está de moda ser idiota. Me resisto todo lo que puedo a lo digital.

¿Y cuánto de digital tiene el Planetario?

-En las infraestructuras cada día más, pero lo que nos distingue de otros es el trato humano. Que tengamos un programa para menores de 1 a 5 años, Bebenautas, es un ejemplo meridiano de lo que digo. Todas nuestras visitas son guiadas. Es más, para el Museo de Matemáticas hemos obtenido recursos de la FECYT con un proyecto que se llama: Las matemáticas también se tocan. Lo analógico entra por más sentidos.

¿Quién es para usted un galáctico en su admiración?

-Muchos, me resulta difícil dar solo un nombre pero lo voy a intentar: Karl Popper

¿No se pregunta en realidad si tenemos menos vida en el planeta Tierra del que se desconoce en el exterior?

-Lo que más me ha impactado, últimamente, es escuchar de boca de un astrofísico que nuestros telescopios están enfocando a un punto del Universo donde se sospecha que esté chocando con otro Universo. ¿Acaso no es fascinante pensar que puede haber universos donde el tiempo, por ejemplo, funcione al revés? En unos años tendremos que revisar conceptos que damos por muy básicos hoy en día, como el de la vida. l

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