Huesca

de cerca

Luis Costa, un hombre “supercontento con la vida”

“El fútbol me ha dado mucha riqueza vital", asegura

Luis Costa de niño y ahora.
Luis Costa de niño y ahora.
S. E.

Luis Costa Aguilera (Huesca, 1984) vivió una infancia “muy feliz” en Grañén. “Mis padres se divorciaron cuando era muy pequeño y me quedé en casa de mi abuela paterna. Eran 11 hermanos y yo era uno más, el pequeño de todos”. De niño ya estaba “siempre jugando al fútbol, era mi pasión”. Lo de la música, su segunda gran querencia, vino más tarde.

Su madre, que vivía en Zaragoza, con 5 años lo apuntó en el equipo de fútbol Oliver; era la forma de verse con su hijo cada fin de semana. Y hasta los 17 pasó por el Oliver y el Balsas Picarral. Y no paró: en 2003, jugó con el Barbastro en 3ª división; en 2004 aterrizó en Almería, en el Poli Ejido B (3ª) y “de manera regular jugué con el primer equipo en 2ª división”; después, a Murcia, al Sangonera Atlético; al Benicarló (Castellón), “que en aquel momento era filial del Villarreal”; al Sporting Mahones (Menorca), “y en 2008 vuelvo a Aragón; fue cuando me rompí el primer ligamento cruzado de la rodilla; el segundo fue en 2011”. Siempre con muchos goles en su cuenta. Y luego, en equipos de 3ª división aragonesa como el Monzón, Sabiñánigo, Tarazona, “con el que conseguí el ascenso a 2ª B en el 2020”, y ahora en el Épila, “actual líder de la 3ª división”. Siempre, “metiendo muchos goles y disfrutando muchísimo”.

“El fútbol -resume Luis- me ha dado mucha riqueza vital, muchísimas experiencias que me han hecho madurar más pronto de lo normal”.

La pasión por la música le llegó en Murcia. “Allí la música era diferente, había muchas salas de conciertos como Juan Sebastián Bar, veía mucha música en directo y me gustaba. Siempre pensaba, si tengo dinero algún día me montaré una sala de conciertos”. Y así fue. Tenía 25 años y las lesiones y la edad -“antes con 25 años ya eras viejo en el fútbol”- le hicieron ver que en este deporte no alcanzaría metas superiores, y con Joaquín Ponsa abrieron un bar de copas, El Veintiuno, “el número que llevábamos cuando jugábamos en el Sporting Mahones y en el Huesca”, respectivamente. Fue en diciembre de 2010. A los cuatro años, cambios en la sociedad y a partir del quinto, “la repercusión era tan grande” que ayuntamientos importantes como los de Monzón o Barbastro “empezaron a contactar conmigo para que les programara espacios, incluso las fiestas de San Lorenzo (2016 y 2017), las fiestas de San Mateo de Logroño... Tuvo un crecimiento empresarial importante y al final el Veintiuno sala era un activo muy pequeñito comparado con lo que generábamos fuera, y focalizamos los esfuerzos en lo que realmente nos estaba dando el dinero, la programación fuera de la sala”.

Le gusta hablar de El Veintiuno. “Es una historia muy bonita; empezó como un bar de copas y ha terminado siendo una sala de conciertos, la quinta más importante del país según la revista Rock de Lux”.

Este emprendedor que dice estar “supercontento con la vida”, cree que la clave del éxito está en “pensar siempre en ganar. Cuando alguien piensa en perder está muy cerca de perder ya. Yo he sido bastante valiente siempre, nunca he tenido miedo a fallar, pero he dicho no a cosas porque creía que no estaba preparado”. Otra clave, “he puesto mucha pasión en todo lo que he hecho”.

Entre la actividad deportiva y la programación musical, Luis Costa aún tiene tiempo para colaborar en las páginas de deportes de este Diario y desde hace dos años participa en ‘La Jornada’ de Aragón TV. Además, le encanta leer e ir al cine, “y me gustaría volver a viajar más”.

 

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