Huesca

crisis del coronavirus

Las cenas de Navidad en Huesca se quedan "a medio gas"

Las cancelaciones alcanzan el 40 % y la posible adopción de medidas por parte de la DGA acongojan al sector hostelero

Las sobras se podrán llevar en recipientes reutilizables aportados por el restaurante o por el propio cliente
Hay establecimientos que realizan los menús para llevar
Efe

Un camarero cruza el pasillo de la taberna El Fhosko hasta arriba de platos. A su lado va dejando sillas vacías de clientes que han cancelado sus cenas de Navidad apenas unas horas antes. Ha sido la tónica habitual este fin de semana. Sobre todo empresas, que han preferido aplazarlas ante el creciente aumento de contagios de covid-19, pero también familiares y amigos, que recelan de las grandes reuniones. Desde el pasado viernes, los establecimientos deben pedir el pasaporte covid o un test con resultado negativo a los grupos de más de diez comensales.

Víctor Sanvicente, gerente de El Fhosko, cuenta hasta 115 anulaciones en los últimos días. Lo más difícil ha llegado este fin de semana. “Hoy han sido 60 para comer y 62 para cenar. Una vez que cunde el pánico, la reacción es inmediata”, lamentó el hostelero, que tiene malas previsiones para estas Navidades. “Con ganas de que pasen”, añadió.

A pesar de todo, el equipo del restaurante mantiene la “ilusión” por salir adelante. “Para Nochevieja tenemos 60 personas para cenar, veremos lo que deciden esta semana”, afirmó el gerente, al cuestionar la premura con la que la DGA cambia los aforos y aplica restricciones dejando de lado al sector. “Sin remedio, esa noche nos iremos todos para casa”, zanjó Sanvicente.

Tampoco parece que se tiene en cuenta la previsión de los negocios, que contratan personal y se proveen de suministros por las reservas y, tras las cancelaciones, tienen que asumir esta carga. “La comida no son tornillos, el producto en el congelador sufre deshidratación y se escarcha, cualquiera lo puede comprobar en su casa”, advirtió Carlos Lardiés de La Goyosa.

Años atrás, la semana del 24 al 31 siempre había sido de “trabajo duro” en la taberna. El establecimiento, pequeño en sus dimensiones pero grande en la calidad de su producto, se adaptó a la separación de mesas y de comensales que requerían las medidas sanitarias. No han tenido grandes anulaciones pero, pudiendo estar “a tope”, han tenido días de “mirarse las caras” y trabajar “a medio gas”. Lardiés se “echa a temblar” cada vez que la DGA propone nuevas medidas.

“Nos toca de lleno, para un local pequeño, que nos quiten aforo y reduzcan comensales es matarnos. Están siempre con la incertidumbre, no toman decisiones, y cuando lo hacen, es de un día para otro. Cada vez que abren la boca, nos destrozan”, sentenció el hostelero.

Día a día

Por ello, el restaurante Las Torres trabaja el día a día. Las Navidades ya las tienen planificadas y, a pesar de haber sufrido un 40 % de anulaciones este fin de semana, continúa reservando mesas de 12,15 y 16 personas para próximas semanas. “Hay gente que apoya la hostelería y no tiene miedo, ”, alabó Rafael, gerente de las Torres.

Desde hace 32 años realizan un menú especial con entradas de marisco, pescados y carnes, con posibilidad de encargar para llevar. “Lo ponemos fácil y con productos de calidad. Esperemos que funcione para estos días”, sentenció Rafael.

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