Huesca

VIOLENCIA DE GÉNERO

Marina Marroquí: "Cuando perdonas lo imperdonable el precio que pagas es tu dignidad"

La educadora social especialista en violencia de género impartió un taller a jóvenes oscenses

Marina Marroquí
Marina Marroquí
S. E.

“A una adolescente que sabe que su relación de pareja no va bien le diría que se merece ser feliz, que hay veces que no tienes que entregarlo todo por amor y que el amor ni todo lo puede ni todo lo perdona”.

Este es el mensaje que lanza la educadora social especialista en violencia de género Marina Marroquí a las jóvenes que pueden ser víctimas de violencia de género, a las que también les plantea “que cuando perdonas lo imperdonable el precio que pagas es tu dignidad, y a partir de allí estas vendida”.

La experta hizo estas afirmaciones en el monólogo-taller ‘Eso no es amor’, dirigido a alumnado de 1º de Bachillerato, ESO y Ciclos Formativos, que impartió este viernes en el Palacio de Congresos de Huesca ante unos 1.000 estudiantes de 15 institutos de toda la provincia que asistieron a esta cita de forma presencial y virtual,

Unos 450 jóvenes y más de una treintena de representantes de diferentes instituciones y asociaciones que colaboran para combatir la violencia de género disfrutaron de la sesión en formato presencial en el Palacio de Congresos. Además, más de 500 alumnos se conectaron al taller vía streaming.

Fue una actividad de concienciación y prevención organizada por la Unidad contra la Violencia sobre la Mujer de la Subdelegación del Gobierno de Huesca, en el marco del Pacto de Estado contra la Violencia de Género y del Plan Director para la Convivencia y la Seguridad Escolar, con la colaboración de la Dirección Provincial de Educación y del Ayuntamiento de Huesca.

Marina Marroquí quiere “destapar” en los talleres que imparte esa violencia de género que sigue oculta.

La experta plantea que seis de cada diez jóvenes sufre violencia de género y acoso sexual. Además, la franja de edad de 16 a 24 años padece el doble de violencias machistas que el resto de edades e incluye a las adolescentes como un grupo de mujeres mayormente vulnerable.

Sin embargo, asegura, las jóvenes no lo ven como una problemática cercana, “no creen que les pueda pasar a ellas”.

Con su taller, explica, trata de trabajar “toda la construcción social que se da para que las mujeres no puedan identificar la violencia. Cómo nos siguen educando de forma diferente, de forma casi totalmente opuesta, qué películas, series, videojuegos vemos. Cómo nos educan en esos falsos mitos del amor romántico, que nos dicen que los que se pelean se desean, los polos opuestos se atraen o quién bien te quiere te hará llorar y que el amor vale la pena”.

En esta línea, asegura que “hay que cambiar ese concepto de amor, algo que solo puede dar alegría porque quien bien te quiere solo te hace reír. Si no va a ser imposible que las mujeres podamos detectar las primeras señales de maltrato, cuando estamos en una relación de violencia”.

A lo largo de casi dos horas y media, a través del humor, Marina Marroquí transmite en sus sesiones todas estas ideas, “al ridiculizar un poco esta cultura que nos educa y que cuando la ves de cerca parece un chiste”.

A continuación, en un tono más serio y con la sala en silencio, esta educadora cuenta su propia historia, “sin ningún tipo de tabú ni de tapujos” ya que ella misma sufrió violencia de género entre los 15 y los 19 años. “Yo soy el ejemplo a no seguir, no vengo a dar lecciones de nada. Simplemente vengo a pagar el precio que yo pagué por no poder identificar estas primeras señales”, plantea.

Su taller, manifiesta, está diseñado únicamente para la adolescencia, “en su idioma, con su realidad, su lenguaje y todo lo que ellos están viviendo porque el peligro de esta etapa de la vida es que es hermética, que no sabes quién escribe a tu hija en Instagram y necesitamos romper ese silencio para que los adultos podamos conocer los peligros a los que los jóvenes están diariamente expuestos”.

¿Cuándo deben saltar las alarmas en una relación?

Las alarmas, explica, deben saltar ante “una relación que te ahoga, en la que te sientes culpable por todo, y creo que eso son señales mucho más previas que ese guantazo que parece que esperamos para poder denominar esa relación y poder irnos”. Y apunta que “cuando no eres plenamente feliz en una relación lo sabes, y eso es más que motivo suficiente para poder dejarla”.

Asegura que cuando pregunta a las jóvenes los motivos para dejar una relación de manera “fulminante” las respuestas siempre son las mismas: “si te pega o si te pone los cuernos”.

Ante lo que parecen ser “las únicas líneas rojas” afirma que se llega tarde. “Esta es una de las principales problemáticas de la violencia de género, que como es la propia víctima la que tiene que identificar, siempre lo hace cuando la violencia ya es extrema y su vida corre un gran peligro”, expone.

Hay que estar alerta, indica, “en una relación en la que siempre vas de puntillas evitando broncas, en la que tienes que pensar todo lo que dices por si se enfada, por si lo utiliza en tu contra o si te lo reprocha. En la que tienes que estar todo el rato justificándote. En la que te estropean todas las ocasiones especiales, en la que si es tu cumpleaños, Nochebuena o Nochevieja tiene que sacarse una bronca de la manga para que acabes llorando, en la que todo el mundo es malo menos él”.

Marina Marroquí asegura que nunca se ha ido de uno de sus talleres sin que se le hayan acercado chicas a darle las gracias o a decirle que se han sentido identificadas.

“Después de más de dos horas y media de taller hay una cola de chicas esperándome para abrazarme y contarme. Están allí aguantando y cuando les llega el turno se rompen. Ese es el momento de cogerlas para poder ayudarles”, concluye.

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