Huesca

DÍA DE REYES

El frío no puede con una animada tarde de ferias y regalos

Familias y grupos de amigos se han dejado caer por las atracciones, la pista de hielo y las terrazas después del roscón

Fila de niños y padres para entrar ayer al carrusel de la feria de Huesca
Fila de niños y padres para entrar ayer al carrusel de la feria de Huesca
P.S.

Por muy caluroso que sea uno, hacía frío ayer en Huesca, pues aún con todo la gente salió a la calle. Bien ataviada, eso si. Bufanda, gorro, guantes y mascarilla, la prenda estrella ya de todas las temporadas. “Calcetines bien puestos y zapaticos bien pretaos”, le espetó un abuelo a su nieto al salir de casa. “Yayo, la bici”, y no me incordies más, debió pensar el joven, que para eso se la han traído los Reyes.

Cómo presumían los chicos y chicas de los regalos. Álvaro se lanzaba por la acera a la velocidad del trueno con un espectacular coche rojo de batería para niños y su madre: “Álvaro, por favor, mira para delante”. Diego ya hacía sus primeros pinitos con su nuevo diábolo azul cielo, un minuto después le veo correr calle abajo tras él. Andrea llegaba a todo correr con un móvil nuevo entre las manos, las amigas flipando, claro.

Está bonita la ciudad así, tan iluminada, con el Coso lleno de caras conocidas, las terrazas de la plaza del Mercado sin muchos huecos libres y los camareros a todo correr. En el descanso, alguno con mala cara y ganas de acabar, mientras lanza con fuerza la colilla contra el suelo. El árbol y la pista de hielo casan muy bien, un acierto.

“Hemos llenado todas las Navidades”, ha remarcado Sofía Martín, encargada de la venta de entradas de la pista. Conviene que es algo muy típico de la ciudad, que muchas familias repiten y que, de vez en cuando, algún susto hay. “Tanto de los grandes como de pequeños porque al principio todo el mundo se cae”, ha lamentado, a la vez que indicó que seguirán hasta el 9 de enero. “Alargaremos lo que se pueda, que va bien”, ha añadido.

Crepes y ferias

De bajada, más familias, parejas, amigos y niños en las terrazas. Incluso algún roscón tardío encima de las mesas, así, a bocados. De fondo, un guitarrista callejero, no lo hace mal, pero mejor cambiar el repertorio. Y la castañera que no vende, dice. Parece que este año han triunfado más las crepes. La fila cada vez es más grande en Concepción Arenal y Aida Revés, que mantiene el negocio familiar que levantaron sus padres hace ya 40 años, atiende a los que se dirigen a la feria. “Venimos aquí porque nos acogen muy bien”, apuntó.

Otro joven exclama: “Yayo, la feria”. Aquí tiene mejor acogida el algodón de azúcar, “hay de todos los sabores y es un buen bocado para estos días”, ha referido el dependiente, Raúl Sada. Su padre, José Sada, lleva la atracción del carrusel y admite que “es difícil competir con los regalos pero la gente tiene ganas de salir”. “Han venido de todas las edades y, después de dos años parados, estamos animados”, mantiene Carlos Machado, encargado de los autos de choque. Todos esperan que siga así y se mantenga el buen tiempo.

“Pues nada chica, si sigues confinada nos vemos la próxima semana”, se dicen por teléfono dos amigas. Así han sido estas Navidades atípicas.

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