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Enrique Ripoll: "Las personas que no pueden ver en Chad, prácticamente no viven"

Un equipo de oftalmólogos y sanitarios se desplaza cada año al Hospital de Saint Michel para operar a la población

Enrique Ripoll, oftalmólogo oscense, realiza una revisión ocular a una paciente en el Chad.
Enrique Ripoll, oftalmólogo oscense, realiza una revisión ocular a una paciente en el Chad.
S. E.

Enrique Ripoll concluyó el pasado 13 de diciembre su 15ª expedición a la República de Chad. En colaboración con la Fundación Ilumináfrica, el oscense se traslada cada año al Hospital de Saint Michel en el término de Dono Manga. En el tiempo de su estancia, el equipo opera a cientos de chadianos afectados por enfermedades oculares, principalmente cataratas. A su vez tratan de formar al personal sanitario, “que muestra importantes carencias en todo el sistema de salud”, reveló, a la vez que llevan vacunas contra la covid-19, proceso extendido entre únicamente un 0,4 % de la población. “Desde el primer día fue desbordante. No tienen agua corriente, ni luz, ni carreteras. Es una zona muy deprimida”, afirmó el óptico.

Enfermedades que desaparecieron en Europa hace unos años, como la triquiasis o el tracoma, allí marcan la vida de las personas. Algo tan simple como la graduación de la vista y unas gafas, les cambia su perspectiva, ya que para ellos, “la vista es la vida”, señaló Ripoll. “Si aquí es difícil vivir sin vista, allí es sumamente determinante. Quienes no ven, prácticamente no viven”, añadió el óptico.

Entre las múltiples historias que le ha tocado vivir, Ripoll recuerda el relato de una mujer que padecía una patología ocular incurable. Tras comunicárselo, una monja que le acompañaba le hizo entender al oscense que la situación era más grave de lo que creía. “Su marido ahora la devolverá, porque para él no sirve, y sus padres la dejarán en un rincón, porque tan poco les hace falta”, lamentó el optometrista.

El Hospital Saint Michel, nombrado en diversas ocasiones el mejor del país, pertenece a la Iglesia Católica y a su cargo están un grupo de religiosas, quienes ayudan a mantener los quirófanos y atienden el proceso de vacunación contra la covid-19. Socorren a los enfermos, les asisten y les dan cobijo, gracias a la financiación que consiguen de importantes ONGs y países. Muestra de ello es la dotación procedente del Gobierno de Aragón.

El quirófano

Los 16 días que han permanecido en la región de África Central han consistido en operar, “desde que las 9:00 hasta las 23:00 horas de la noche”, aseguró Ripoll. Nada más llegar, se colapsó el quirófano y en dos semanas pasaron alrededor de 150 pacientes, reseñó el óptico, que incidió en que “ha tenido mucho trabajo”.

El pasado año no pudo ir a causa de la pandemia. La amenaza de la incidencia del covid en Chad apenas está considerada. “Su sistema inmunológico está tan expuesto que no les preocupa en demasía”, remarcó Ripoll. El hospital destina parte de sus esfuerzos a la protección de la población a través de la vacuna.

El equipo sanitario está formado por los oftalmólogos Ángel Domínguez e Isabel López, la enfermera Ana García y el médico general Manuel Millán. Además de su labor con Ilumináfrica, la expedición también colabora con la asociación Kenkar, que pone los medios necesarios para que las niñas que quieran estudiar continúen completando su formación académica, evitando así los enlaces matrimoniales que comienzan a darse a los 12 años. En las próximas semanas, otra expedición regresará a la zona para seguir con las labores médicas porque, “quedaron pacientes sin atender y muchos sin operar”, concluyó Ripoll. 

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