Huesca

REFORMA LABORAL

Los sindicatos aprecian la recuperación de derechos, aunque sea “insuficiente”

Destacan la recuperación de la negociación o las medidas contra la temporalidad

Los representantes sindicales Conchi Giménez y Carlos Villacampa en la lectura de un manifesto.
Los representantes sindicales Conchi Giménez y Carlos Villacampa en la lectura de un manifesto.
P.S.

Este 2022 será el año en el que entre en vigor las modificaciones del Gobierno central a la reforma laboral que hizo el PP hace una década. Carlos Villacampa, secretario territorial de UGT Huesca, y Pablo Castillo, secretario de Acción Sindical de CCOO Aragón, coinciden al apreciar los cambios de mayor calado: la vuelta a la ultractivad (es decir, los convenios se mantienen si no hay acuerdo para renovarlo) y la recuperación de la importancia de la negociación colectiva. Esto último implica, por ejemplo, que prime el convenio sectorial o territorial sobre el de empresa, donde los sindicatos, los trabajadores, tienen menos poder de negociación.

UGT admite que se podría haber avanzado más, pero que, “en aras del consenso”, se cedió parcialmente en sus posturas iniciales. “Preferimos un acuerdo que no una imposición. Tiene más recorrido”, agrega Villacampa, para quien con este cambio “los trabajadores habrán ganado bastante, no lo suficiente, pero estaremos mejor”.

“Era una presión brutal”, manifiesta Villacampa sobre la no aplicación de la ultractividad. “Suponía que tras un año (desde que expirara la vigencia del convenio) se iba a cero”, explica.

Más en general, Castillo señala que devolver a la negociación colectiva “el papel que se le quitó con la última reforma laboral” es una de las tres claves de la norma acordada hace unos días. Los otros dos son el fomento de la estabilidad en el empleo y la flexibilización interna para “evitar que el despido sea la primera fórmula para resolver problemas”.

“Son tres elementos clave para conseguir un cambio de modelo económico que debe acarrear un cambio en el modelo y condiciones laborales”, observa Castillo. “Una cosa sin la otra no son posibles”, remacha. Augura además que con la recuperación de la autonomía y competencias de la negociación colectiva “veremos una mayor fortaleza de la negociación”.

En cuanto a temporalidad y precariedad, ambos representantes sindicales señalan que se fomente el trabajo indefinido, lo que puede suponer mejoras salariales y en las condiciones laborales. “El Estado y la economía difícilmente se sostienen con salarios bajos. La propia economía necesita salarios más altos”, argumenta Castillo.

A Villacampa le hubiera gustado un acuerdo más ambicioso en temporalidad, pero admite que se han dado pasos. Por ejemplo, la obligación a hacer fijos discontinuos a ciertos contratos temporales, lo que da “cierta seguridad” a dichos trabajadores.

Y Castillo no se olvida del objetivo de la Carta Social Europea para que los salarios mínimos sean el 60 % del medio. “Europa también reprocha en aspectos sociales y en que hay mucho trabajador temporal”, afirma.

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