Huesca

coronavirus

Los Buisac Liarte dedican unos 300 euros al mes a mascarillas y test de antígenos

Esta familia numerosa de Huesca, con nueve hijos, reclama más ayudas porque “los gastos extra que supone la covid son una barbaridad” 

José Luis y Carmen con sus hijos  José María (25 años), Miriam (23), Carmelo (22), Gabriel (18), Cristina (17), Clara (14) y Pablo (9). Faltan en la imagen Ana (27) y Jesús (26).
José Luis y Carmen con sus hijos José María (25 años), Miriam (23), Carmelo (22), Gabriel (18), Cristina (17), Clara (14) y Pablo (9). Faltan en la imagen Ana (27) y Jesús (26).
S. E.

En casa de los Buisac Liarte, una familia oscense con nueve hijos de los que cinco viven con sus padres porque los más mayores ya se han independizado, hacen malabares para llegar a fin de mes y afrontar, además, los “excesivos” gastos que implica para ellos la pandemia de la covid-19, que pueden rondar en torno a los 300 euros mensuales.

Carmen Liarte y su marido, José Luis Buisac, gastan unos 250 euros al mes solo en mascarillas, un desembolso al que hay que sumar el coste de los test de antígenos con los que deben controlar a sus hijos tras el positivo de amigos o compañeros de clase, algo muy habitual actualmente ante la alta incidencia de la covid. “La última vez que fui a la farmacia me dejé unos 30 euros solo en test”, ha apuntado esta madre.

Precisamente, el Gobierno de España regula este jueves el precio de estas pruebas rápidas cuyo coste se ha disparado en las últimas semanas. Estos test caseros, que en realidad son poco fiables si no se tienen síntomas de la enfermedad, se han convertido en un elemento fundamental en muchos hogares y también se ha recurrido a ellos estas Navidades a la hora de reunirse con familiares y amigos.

Pero estas pruebas de autodiagnóstico engrosan la lista de gastos de casas tan concurridas como la de Carmen y José Luis. Esta madre, que es además vocal de la Asociación de Familias numerosas de Aragón 3 y Más, ha planteado que en su hogar, donde actualmente hay siete personas, además de los test de antígenos que se utilizan cuando resulta necesario “por precaución” se consumen unas 12 mascarillas al día, “que es una barbaridad”.

Ha considerado que a las familias numerosas como la suya, para las que “prácticamente no hay ayudas” y cuyas economías van “muy justas”, se deberían de facilitar de forma gratuita estos elementos, tanto los test de antígenos como las mascarillas. “Ayudas apenas hay porque te ponen baremos económicos y en que te pasas del Iprem o del salario mínimo interprofesional no te dan ni una beca de comedor o para libros. Es muy difícil ver una familia con tantos niños y hemos salido adelante privándonos de muchas cosas”, ha asegurado.

Con Carmen y José Luis residen sus hijos Carmelo, de 22 años; Gabriel, de 18; Cristina, de 17; Clara, de 14 y Pablo, de 9. Ana, de 27 años; Jesús, de 26, José María, de 25 y Miriam, de 23, se reparten entre Suiza, Francia, Sabiñánigo y Zaragoza, donde trabajan o estudian. “A los dos primeros, que ya trabajan, no los tengo en el libro de familia numerosa, donde pueden entrar hasta los 25 años si están estudiando”, ha apuntado Carmen.

Las mascarillas van que vuelan en esta familia tan numerosa. “Los más pequeños, Clara y Pablo que hacen deporte y otras actividades, suelen usar unas tres al día. Y ahora encima con la variante ómicron que nos han aconsejado la FFP2 en lugar de la quirúrgica, que es un poco más cara, esto es un gasto tremendo”, ha asegurado. Por ahora, ningún miembro de su hogar ha dado positivo, pero los gastos extra que implica la pandemia son para su economía familia “una barbaridad”. Estas Navidades, ha indicado, la compra de test de antígenos ha supuesto un desembolso importante, “por prevenir”, ya que sus hijos mayores se han relacionado más con los amigos. “Nosotros no hemos caído ninguno, pero me veo que un día de estos estamos todos enfermos”, ha comentado. Las mascarillas, ha dicho, las adquiere en la farmacia por mayor seguridad. “Salen ofertas que suelo comprar, pero un paquete de 30 mascarillas no me dura nada”, ha afirmado.

Esta madre, que recuerda que durante el confinamiento también tuvo que comprar dos ordenadores para que sus hijos pudieran seguir las clases ‘online’, está también pendiente de que no se les pasen las vacunas. Al más pequeño le han suministrado hace poco la primera dosis. “Esto es un follón, pero mis hijos siempre se han portado muy bien tanto en casa como en clase”, ha manifestado. 

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