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La séptima ola de la covid-19 dispara los gastos en las residencias

La covid entra en prácticamente todos los centros de mayores, que piden ayudas por la inversión en test de antígenos o epis

Trabajadora de la residencia Avenida, de Huesca, ayuda a una residente a desplazarse.
Trabajadora de la residencia Avenida, de Huesca, ayuda a una residente a desplazarse.
P.S.

“Una tos ya es un test porque dices: ¿Habrá entrado la covid en la residencia? La angustia es tremenda. Vas haciendo pruebas ante un dolor de garganta o una fiebre de 37 grados. Y esto es un gasto permanente y diario”. Así resume, en pocas palabras, Santiago Cosculluela, presidente de la Asociación Aragonesa para la Dependencia (Arade) y responsable de la residencia Avenida de Huesca, cómo actúan estos centros ante cualquier síntoma de sus usuarios con el objetivo de frenar y acotar un posible brote.

El desembolso es importante ya que los centros han hecho acopio de equipos de protección individual (epis) y, por supuesto, de test de antígenos. Todo suma y el gasto en guantes, mascarillas, pantallas, vajillas desechables o pruebas diagnósticas es “tremendo”, dice Cosculluela, que reclama al Gobierno de Aragón ayudas para las residencias con las que afrontar estos costes ya que en esta séptima ola no han recibido “nada de nada”. De su bolsillo, dice, en esta ultima oleada de casos ya han salido 1.260 euros solo para los test de antígenos que se deben realizar en la residencia Avenida que gestiona, donde hay 40 mayores.

“Ahora están a 2,94 pero los últimos que compré en laboratorio me costaron a 5,75 euros. Y ya puedo pedir otros 500 test que se me están agotando”, apunta.

A esto hay que añadir el coste de la subida de la luz o el gas, que hacen que estos centros estén actualmente “bastante ahogados económicamente”. Los brotes se han extendido a prácticamente todas las residencias de mayores del Alto Aragón, pero no con grandes efectos, tal y como sucede ahora mismo, por ejemplo, en la residencia Avenida de Huesca donde hay 7 mayores positivos sin apenas síntomas y todo está “muy controlado”.

La situación de los centros de mayores, expone, es un reflejo de la sociedad. “Pocas residencias nos libramos del coronavirus, lo que pasa es que, en estos momentos, la gran mayoría de mayores que dan positivo son asintomáticos o están prácticamente sin síntomas”, comenta Cosculluela, que detalla que esta situación provoca un esfuerzo de trabajo extra.

Los usuarios que se contagian, continúa, deben estar aislados, hay que atenderlos con epis o utilizar vajillas desechables. “Lo más engorroso es el aislamiento porque los pacientes no pueden salir de las habitaciones, y esto es un problema por más televisión que tengan o aunque vayamos a visitarlos. Además, a las personas con demencia es muy difícil mantenerlas aisladas porque tienen que tener su espacio”, comenta.

Otros aspecto positivo es que se registra “un goteo que se puede asumir” de trabajadores contagiados, lo que no causa un elevado número de bajas laborales en este sector. “Los servicios que estamos dando se están manteniendo“, afirma el presidente de Arade, que alude además a la bolsa de trabajo que ha activado el Departamento de Ciudadanía para que las residencias que lo necesiten recurran a ella.

Concretamente, el Instituto Aragonés de Servicios Sociales (IASS) abrió la semana pasada dos bolsas de empleo para suplir a los trabajadores de residencias que están de baja por coronavirus, para las que se han recibido numerosas solicitudes.

Cosculluela hace además un llamamiento a la tranquilidad de las familias y destaca que las residencias oscenses cuentan con el apoyo de los centros de salud.

“Vienen todos los días un médico y una enfermera, hacen la ronda y ponen tratamientos”, comenta para añadir a continuación que apenas hay derivaciones a los hospitales. El coronavirus, expone, no se ha cobrado vidas en las residencias gracias a la vacuna. “Llevan las tres dosis y eso nos da tranquilidad, y el personal también. Jugamos con mucha ventaja”, concluye.

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