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El agresor del militar Christian Condado podría entrar en prisión provisional

La Audiencia Provincial de Huesca resolverá el 27 de enero si admite el recurso presentado para solicitar su encarcelamiento por riesgo de fuga 

Christian Condado, militar de 27 años que fue agredido en la plaza Nuestra Señora de Salas.
Christian Condado, militar de 27 años que fue agredido en la plaza Nuestra Señora de Salas.
S. E.

La Audiencia Provincial de Huesca decidirá el próximo día 27 si admite el recurso presentado por el abogado de Christian Condado desde el que se solicita la prisión provisional para el presunto agresor de este militar de 27 años con graves secuelas de por vida tras recibir un brutal puñetazo en el Tubo hace cuatro meses.

Por el impacto que le hizo caer al suelo, donde quedó inconsciente, este joven ha perdido la audición completa del oído izquierdo y la mayoría del derecho, donde le han implantado una prótesis coclear. También sufre pérdidas de equilibrio crónicas que le hacen tambalearse al andar.

El agresor, que puede ser condenado con una pena de hasta 12 años por esta grave agresión, permanece en libertad, algo que para Cristian Monclús, abogado defensor de Christian Condado, puede suponer un riesgo de fuga y de que se pueda perjudicar el procedimiento.

"Las cosas no se hicieron bien desde el minuto uno. Cuando se comete un delito y, previsiblemente, va puede ser condenado con penas de entre 6 y 12 años, porque es un delito de lesiones muy grave como en este caso, ya que mi defendido ha perdido un sentido, el del oído, se debería haber pedido la prisión provisional", ha manifestado.

Además, el proceder del principal investigado implica, en su opinión dicho riesgo de fuga y de que pueda alterar el procedimiento y los medios de prueba. 

“Ya vimos en el atestado policial que esta persona, una vez que realiza la agresión, además sin motivo aparente, se alegra y jalea el resultado de ver al chico en el suelo en esas condiciones y se da a la fuga. La policía le sigue y llega a plantarles resistencia y atenta contra los agentes para no ser identificado”, ha comentado el abogado defensor.

Por ello, ante esta actitud “esquiva", la defensa ha considerado “que hubiese sido más proporcional y necesario que se le hubiese mandado a prisión provisional hasta que se resuelva el procedimiento”.

Cristian Monclús ha expuesto también que “no ha sido muy afortunada” la forma de proceder del juzgado de instrucción y de la fiscalía. “Creo que no se han hecho las cosas bien”, ha apuntado.

En el momento en el que se detuvo al agresor el juzgado de instrucción no convocó al ministerio fiscal, según recoge el procedimiento, para la vista en la que se tenía que pedir esta medida cautelar de prisión provisional.

Por tanto, “si nadie la solicita el juez no la puede acordar y mi cliente todavía no se había personado en el procedimiento porque, obviamente, estaba en la Uci, y estaba siendo operado”, ha explicado.

Posteriormente, se notificó al auto de libertad provisional, que fue recurrido. “Entonces vimos las grabaciones de la toma de declaraciones del investigado y comprobamos que el fiscal no compadece allí, y no solo eso, sino que recurrimos y el fiscal dice que no fue convocado ese día ante un hecho tan grave y que además consideró que no debía de pedir esta medida”, ha comentado el abogado defensor, que añade que “hubo un cierto vicio en el procedimiento”. 

Cristian Monclús expone que no es comprensible que el investigado se encuentre en libertad en la actualidad y pone como ejemplo otros hechos parecidos como la agresión que sufrió un policía en un autobús de Zaragoza, en la que el agresor está en prisión provisional. 

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