Huesca

SANIDAD

Sanitarios deciden su futuro laboral en el examen de especialidad

La provincia contará con 38 plazas de residentes y desde el sector insisten en el importante "déficit" de profesionales

Loreto Esteban, estudiante oscense preparándose para el MIR.
Loreto Esteban, estudiante oscense preparándose para el MIR.
S.E.

Un total de 1.148 estudiantes de Medicina, Enfermería, Farmacia, Biología, Psicología, Química y Física se presentan este sábado en Zaragoza a las distintas pruebas de Formación Sanitaria Especializada (FSE) -las MIR son las más conocidas, por las siglas de Médico Interno Residente-, en las que se decidirá su próximo paso profesional. El Ministerio de Sanidad ha dispuesto para la Comunidad de Aragón un total de 329 plazas, nuevamente más que el año pasado, 323, y más que el anterior, 315, en todas las áreas o especialidades de formación de residentes.

El listado de plazas en las especialidades del Hospital General Universitario San Jorge es el siguiente: 1 en Anestisiología y Reanimación, 1 en Bioquímica Clínica, 1 en Cirugía General y del Aparato Digestivo, 1 en Cirugía Ortopédica y Traumatología, 2 en Enfermería Geriátrica, 2 en Enfermería Obstetrico-Ginecológica, 2 en Geriatría, 1 en Medicina Intensiva, 1 en Medicina Interna, 1 en Psicología Clínica, 1 en Psiquiatría y 1 en Urología.

La vocal de Hospitales y vicepresidenta del Colegio Oficial de Médicos de Huesca, Maite Villarroel, ha analizado la situación del principal centro sanitario de la provincia tras meses de pandemia. Ha remarcado que el Salud aragonés y el hospital oscense están preparados para una situación “normal”, no diseñados para un escenario de “crisis” como el acontecido. Ha incidido en que hay varios sectores que sufren “excesiva sobrecarga”, principalmente Atención Primaria y Urgencias.

Villarroel ha añadido que, actualmente, el Hospital de San Jorge cuenta con un gran “déficit” de profesionales, incluyendo especialidades que “ni siquiera tienen cubierta su plantilla”, apuntó. Entre ellas, dermatología, oncología o cirugía vascular padecen falta de sanitarios con puestos que “no se han cubierto”, ha concluido la vocal de Hospitales.

El Sector I Huesca tendrá este año en Enfermería de Salud Mental un total de tres residentes. De igual manera, para esta zona están destinadas cuatro plazas para Enfermería Familiar y Comunitaria y seis para Medicina Familiar y Comunitaria. Las mismas residencias que tendrá el Sector II de Barbastro. En un análisis sobre la coyuntura sanitaria altoaragonesa actual, Ramón Boria, médico de familia del centro de salud del Santo Grial, manifestó la falta de relevo generacional de médicos residentes de familia, siendo Huesca una de las provincias con las cifras más bajas. 

Destacó que tanto en el área de Barbastro como de Huesca “se podrían haber formado 20 médicos, y en el último año apenas han sido 12”. En el 2022, el número descenderá nuevamente. “Se necesitan entre cuatro y cinco años para completar su adaptación y no existe inversión. Así, poca gente quiere trabajar como médico de familia”, remarcó.

Posibilidades abiertas

Loreto Esteban, joven oscense graduada en Medicina, realizará este sábado el examen de Médico Interno Residente (MIR). Después de meses de preparación, a estas alturas creía que “iba a estar mucho más nerviosa”, aunque entiende que el día del examen “los nervios en el estómago van a estar“, ha indicado. Tras obtener el graduado universitario se presentará al MIR y aún no se ha decidido entre las especialidades que más le llaman la atención, aunque tiene claro a las que “no va a optar”, ha remarcado.

En su sexto curso académico, Esteban compaginó las prácticas curriculares con la preparación del examen en una academia de Oviedo. Ha señalado que “no ha sido lo mismo”, ya que la pandemia sustituyó las clases presenciales por las telemáticas. Ha puntualizado que han sido seis o siete horas de estudio diarias, más 100 preguntas de test y clases preparatorias. Es la primera vez que se presenta y entiende que la clave es “no ir nerviosa” e intentar hacerlo lo mejor posible porque, a lo largo estos meses, “ya han dado lo máximo”, ha subrayado.

“Algunos días he sentido presión, a veces se ha hecho muy cuesta arriba, no sé si más al principio o al final de la preparación”, señaló la estudiante oscense. Durante meses ha visto como la gente vivía una vida normal y ella se levantaba y comenzaba su propia rutina. “Parecía el día de la marmota, no diferenciaba un día de otro”, apuntó.

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