Huesca

Barbatus Aeronautics quiere crear un campus aeronáutico en el Aeropuerto Huesca-Pirineos

La iniciativa, que aún busca financiación, empezaría por una escuela de pilotos y abarcaría luego todas las demás profesiones que hay en un aeropuerto

Foto de la escuela de pilotos que Airways Aviation tuvo en el Aeropuerto Huesca-Pirineos.
Foto de la escuela de pilotos que Airways Aviation tuvo en el Aeropuerto Huesca-Pirineos.
Pablo Segura

La empresa Barbatus Aeronautics quiere recuperar la escuela de pilotos que hubo en el Aeropuerto Huesca-Pirineos y ampliar el proyecto hasta crear un campus aeronáutico internacional “a medio y largo plazo, entre 5 y 15 años” con alrededor de 10 trabajadores iniciales y en años siguientes hasta 40 “solo en la escuela de vuelo”. Este centro de formación aeronáutico se iría completando en siguientes pasos con un centro de mantenimiento y una escuela de mantenimiento, explica Marcos Vila, uno de los dos socios fundadores de Barbatus Aeronautics con Pedro Ortiz e impulsores de este campus aeronáutico. Entre ambos suman unos 60 años de experiencia en el sector, Ortiz sobre todo como educador de escuelas de vuelo -fue jefe de enseñanza en Airways Aviation en Huesca- y Vila como piloto comercial y luego educador.

Vila señala que el propósito final es el de contar con un centro que “aglutine toda la formación, a ser posible universitaria”, relacionada con todos los trabajos que hay en un aeropuerto y “que pivote alrededor de un aeropuerto”, el Huesca-Pirineos, siendo así un centro “pionero” en Europa. En definitiva, se trata de convertir el aeropuerto en “una gran infraestructura educativa” en el campo de la aeronáutica.

Primero se comenzará con los pilotos de transporte de línea aérea (PTLA) en la escuela de vuelo que arrancará con un avión de alquiler para irse ampliando con aparatos de compra. El plan de viabilidad prevé que el número de alumnos vaya escalando año tras año, llegando el séptimo a unos 90 nuevos alumnos, que son el “límite de la capacidad técnica para aviones de vuelo” en el aeropuerto oscense.

Agrega Vila que esos 90 alumnos -“generalmente, gente con capacidad económica”- supondrían un impacto económico de 4 millones de euros anuales en Huesca ciudad y su entorno.

A la escuela de vuelo se irían sumando los estudios de todas las demás profesiones que se desarrollan en un aeropuerto, desde los auxiliares de vuelo hasta los gerentes de empresas aéreas, explica Vila. Esta ampliación comenzará por el centro de mantenimiento de aeronaves, necesario tanto para la formación en este área como para tener los aparatos en buen estado, apostilla.

El fin es que las empresas vengan a demandar lo que necesitan y nosotros haremos esa formación con unos estándares de calidad altos, sino muy altos, apoyados en nuestra experiencia”, resume uno de los impulsores del campus aeronáutico.

El papel de las universidades

Al respecto, es fundamental la colaboración con las universidades y Vila asevera que hay “muy buena relación” con la Universidad de Zaragoza, así como contactos con la San Jorge.

Las expectativas son muy buenas porque hay una necesidad imperiosa de profesionales de alta cualificación. No va a ser una fábrica de pilotos, sino una escuela de alto nivel", declara.

La iniciativa comenzaría, como se ha apuntado, con la escuela de vuelo y una decena de trabajadores “especializados, bastante cualificados”. Y al ser un negocio “escalable”, cada paso supondría un incremento importante, agrega Vila.

El campus aeronáutico “cogerá lo bueno de la anterior experiencia” -en alusión a la escuela de Airways Aviation-, “pero no nos centraremos en un único país, como China o Libia, sino que habrá una apertura total. Además, la regulación mundial tiende cada vez más a parecerse a la europea, salvo Estados Unidos, y eso facilita las cosas”.

Pero el escollo inmediato que debe salvar la iniciativa es encontrar financiación y “en breve” se dará a conocer “una forma de invertir muy segura y diferente a lo que se está acostumbrado”, que se sumará a los contactos que se mantienen con intermediarios y fondos de inversión y respecto a los cuales, después de casi dos años -en los que la covid no ha ayudado "para nada"-, “ya se empieza a ver algo de luz”.

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