Huesca

GUERRA EN UCRANIA

“Han sido días duros pero merece la pena por sus caras de alegría”

Refugiados, familiares y agentes que han promovido la expedición, ayer a su llegada a Huesca.

ENTRE aplausos, lágrimas y ramos de flores. Así ha concluido el convoy humanitario ‘Operación Azul Huesca-Ucrania’ promovido por agentes de la Policía Nacional de la ciudad fuera de servicio. Gracias a esta iniciativa nueve refugiados ucranianos que han huido de la guerra en su país han podido llegar hasta la capital oscense para reencontrarse con familiares que residen en el Alto Aragón.

Siete agentes y dos civiles (un traductor y una enfermera) han sido los ángeles custodios de estos ucranianos trasladados desde la frontera con Polonia en tres furgonetas cargadas de tristes historias. Estas personas han dejado atrás maridos en el frente, padres de avanzada edad que prefieren no abandonar sus hogares pese a los bombardeos y hermanos con problemas de salud llamados a luchar contra el ejército ruso.

Los agentes Joaquín Honrado y Rebeca Gómez se han mostrado emocionados a su llegada. “Han sido cuatro días duros pero merece la pena solo por verles las caras de alegría al reencontrarse con sus familias de aquí”, ha comentado Joaquín. Para Rebeca la experiencia en la frontera entre Polonia y Ucrania ha sido impactante. “Ves a niños muy pequeños, gente muy desorientada. Pero es emocionante a nivel positivo el ver cómo se está volcando todo el mundo en ayudar a los ucranianos. Creo que el ser humano tiene que estar orgulloso de esto”, ha indicado.

Itziar Peña, enfermera oscense, y su pareja, Vitaliy Pueyo, un joven ucraniano residente en Huesca que ha hecho de intérprete, también han formado parte de esta caravana solidaria que partió de la capital altoaragonesa el pasado 21 de marzo de madrugada rumbo a Polonia.

Cuatro furgonetas cedidas por empresas oscenses cargadas de material humanitario hasta los topes han formado este convoy que ha depositado su carga en un centro de refugiados de la ciudad polaca de Przemyśsl.

A continuación, se trasladaron hasta la frontera con Ucrania, donde recogieron a un total de 16 refugiados. Vitaliy quedó allí con dos primas suyas, Yana, de 31 años, y Lesa, de 38, que habían conseguido salir de Kiev. Llegaron también con sus sobrinas Tatiana, de 18 años, Fari, de 7, y Amina de 14. Al hermano de Vitaliy no le permitieron pasar los controles ni abandonar su país al estar convocado a combatir por la Ley Marcial, pese a estar enfermo del corazón.

Yana ha relatado que el viaje hasta la frontera lo hicieron en tren desde Kamiana Greblya, la ciudad en el que reside su madre que se ha quedado allí. Después llegaron a Leópolis y en este punto tuvieron que parar coches que quisiera llevarles porque no había nada más. Tanto Itziar como Vitaliy quieren mostrar su agradecimiento a todos los oscenses que se han volcado en esta causa con sus donaciones y también a los componentes de la ‘Operación Azul Huesca-Ucrania’.

Por su parte, Anastasia García, de padre oscense y madre ucraniana, ha recibido emocionada a su tía, a su prima pequeña y a sus ahijadas, dos gemelas cuyos padres se han quedado en Ucrania. Todas residían en Chernivtsí, una ciudad ucraniana que todavía no está en conflicto directo pero que empieza a ser alcanzada por las tropas rusas. El viaje hasta la frontera, han recordado, no ha sido demasiado complicado y han manifestado que esperan quedarse en Huesca hasta que termine el conflicto. Antes de llegar a Huesca, la caravana, compuesta por tres furgonetas porque una se averió en Praga, ha dejado en Vic a otra familia ucraniana que como las otras dos, afronta ahora una nueva vida.

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