Huesca

Cruz Roja habilita 58 plazas para refugiados ucranianos: 23 en Huesca capital y 35 en Alcalá de Gurrea

Las vacantes se distribuyen en la residencia Raessa, destinada a largas estancias, y en Alcalá, donde se ofrecerá alojamiento y manutención  

Exterior de la Residencia Raessa, ubicada en el paseo Ramón y Cajal de Huesca.
Exterior de la Residencia Raessa, ubicada en el paseo Ramón y Cajal de Huesca.
Pablo Segura

Cruz Roja Huesca ha habilitado un total de 58 plazas para refugiados ucranianos en la provincia altoaragonesa para responder a la llamada de incremento de vacantes que se tienen habitualmente para personas procedentes de países en conflicto, que se lanzó con carácter de urgencia desde la central de esta entidad en Madrid cuando empezó la invasión rusa.  

Las plazas se dividen en dos centros que se espera que están en funcionamiento dentro de unos 10 días. Del total, en la capital altoaragonesa se han habilitado 23 vacantes en la Residencia Raessa, ubicada en el Paseo Ramón y Cajal, y sin actividad actualmente. Un equipo de voluntarios está acondicionando este espacio destinado a largas estancias.  Estas personas dispondrán de un programa de acompañamiento y está previsto que inicialmente pasen 16 meses en este centro, en función de la evolución de la guerra en su país. 

Otras 35 vacantes se han activado en una residencia de Alcalá de Gurrea, cedida por el Ayuntamiento de la localidad. En este caso se trata de un recurso de emergencia en el que se ofrecerá a los refugiados ucranianos un servicio de alojamiento y manutención. Las estancias aquí serán de 30 días como máximo, hasta que haya plazas disponibles en otros recursos del sistema. 

Sifro González, coordinador provincial de Cruz Roja, ha explicado este martes que la residencia Raessa se está adaptando todavía a las necesidades que puedan tener estas personas. "En este proceso, dado que la situación se ha ido desbordando en los diferentes centros de atención nacional que han ido recibiendo refugiados, nos pidieron, con carácter de urgencia, que buscáramos otros dispositivos en un formato de emergencia, lo que es alojamiento y manutención", ha comentado.

A los ucranianos que se instalen en la Residencia Raessa se les prestará un programa de asistencia desde el que se les enseñará el idioma, temas jurídicos, se escolarizará a los niños o se buscarán salidas de empleo. 

En el centro de Alcalá de Gurrea, ha indicado, "aunque solo sea alojamiento y manutención lo que nos piden, por supuesto vamos a meter más recursos, los que hagan falta, en el plano por ejemplo del cuidado de los niños". Habrá así, actividades de tiempo libre, que se desarrollará con voluntariado, "porque muchas personas del pueblo se han ofrecido". 

Sifro González ha comentado que está a la espera de ver los perfiles de refugiados que llegan a estas residencias. "Estamos ultimando ahora los dos centros a la vez", ha apuntado. Una vez que estén disponibles, cualquiera de los dos, se llenará. "Uno después de otro, pero entendemos que en unos 10 días o así podrán estar los dos abiertos y en funcionamiento", ha adelantado. 

Para Cruz Roja, ha valorado, el conflicto en Ucrania es un reto en el que trabaja en red. 

"En nuestra práctica cotidiana en este tipo de cuestiones, tanto lo que son desastres naturales que provocan catástrofes humanitarias, y en este caso en un conflicto bélico, contamos con apoyos. Tenemos la Cruz Roja Ucraniana y las de los países limítrofes. Sobre todo mantenemos bastante comunicación con la Cruz Roja Polaca y con la Cruz Roja Rumana, que nos plantean sus necesidades", ha detallado. A partir de allí, se les envía ayuda humanitaria, "todo ello coordinado en este caso por el Comité Internacional de la Cruz Roja. 

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