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Acuerdos incumplidos, el crack de la construcción, ocupas y vecinos que quedan en la estacada

La ocupación de San Voto 6 se juzga próximamente entre quejas de los vecinos por la situación

Vista del edificio de la plaza de San Félix y San Voto número 6, donde se concentran los problemas.
Vista del edificio de la plaza de San Félix y San Voto número 6, donde se concentran los problemas.
Pablo Segura

Dos familias todavía propietarias de pisos en el número 6 de la plaza San Voto aguardan el juicio por ocupación del próximo 20 de abril con la esperanza de que su situación empiece a enderezarse tras una rocambolesca sucesión de situaciones extrañas: ocupas, viviendas a permutar que acaban en manos del banco malo (Sareb), el crack del ladrillo que paraliza durante casi dos décadas el desarrollo de San Félix y San Voto, la quiebra de constructoras, multa por no pasar la ITE, la Inspección Técnica de Edificios...

El último capítulo, al menos por ahora, es la ocupación del bloque hace un tiempo. Ya en los meses anteriores, otros ocupas habían empezado a vivir en los pisos colindantes, los de la plaza San Félix, lo que provocó numerosas quejas entre los vecinos de la zona por ruidos, broncas.

El origen de esta historia se remonta al boom del ladrillo de hace casi dos décadas, narra Javier, yerno de los propietarios de uno de los dos pisos de este inmueble -los otros seis son propiedad ya de constructoras-. Fue en 2004 cuando sus suegros acordaron con Forcusa yDuar una permuta por la que ellos cambiaban su casa de toda la vida por otra de futura construcción y aproximada superficie -unos 50 metros cuadrados- en la plaza Santa Clara. Las constructoras se hacían así con todos los pisos del inmueble para poder levantar uno nuevo, como estaba previsto

Parecía sencillo y para la época que era, pleno boom de la construcción, no se antojaba un acuerdo ambicioso. Pero llegó el crack, el sector se hundió y el piso donde se iban a trasladar los suegros de Javier a cambio de su vivienda en San Voto acabó a causa de la quiebra de Forcusa en manos del banco malo, el Sareb, lo que impidió que se ejecutara la permuta.

A partir de allí comenzó “la pesadilla” para los suegros de Javier. De los 8 pisos del bloque, 6 estaban en poder de constructoras que “no ponían nada de mantenimiento ni pagaban la escalera”. El inmueble se fue deteriorando al punto de que “ya no tenía condiciones para vivir” y Javier se llevó a sus suegros a su casa. “El cúmulo de desgracias” continuó y desde entonces hubo un incendio y ocuparon estas viviendas en dos ocasiones, la última hace unos pocos meses y se juzga en próximos días.

“A mis suegros les jodieron la vida”, afirma Javier, quien aun así también está “preocupado” por quienes viven en la zona -“son vecinos de toda la vida de mis suegros”, resalta- y por el colegio colindante.

Hace unos meses, antes de esta última ocupación, el asunto parecía encarrillado porque el nuevo constructor que quiere edificar en la zona había prometido que derribaba los edificios “en noviembre”, pero la actuación se ha retrasado “porque la junta de compensación dice que no tiene dinero”. Y para rematar, la reciente multa del Ayuntamiento, de 800 euros, porque el edificio no ha llevado a cabo la ITE, una inspección que debe costearse entre todos los propietarios. Pero de nuevo el mismo problema, expone Javier: solo dos son personas físicas, lo que entendemos por vecinos, y los seis restantes son constructoras.

Preocupación entre los vecinos de la zona

Esta situación deja otros damnificados: el resto de vecinos de la zona, que vienen denunciando desde hace meses los problemas de convivencia desde que unos ocupas se instalaron en las viviendas. La primera vez fue en San Félix y hubo algún episodio en el que estos ocupas llegaron a increpar a vecinos que pasaban por allí, así como peleas y gritos entre ellos.

Tres vecinos de la zona -que prefieren mantenerse en el anonimato- critican la falta de actuación contra los primeros ocupas, que se repite ahora con estos segundos, así como en la falta de respuesta de las autoridades para que se obligue a las constructoras propietarias a mantener en buen estado la zona.

Estos vecinos iniciaron una recogida de firmas el pasado verano para exigir al Ayuntamiento que interviniera y ahora expresan su temor de que “este barrio, que es de gente normal, trabajadora, se degenere” porque, afirman, que ha habido más intentos de ocupación además de los de San Félix y San Voto.

“Hay ocupas que son decentes, que han tenido una desgracia (para acabar así), pero la mayoría no son hermanitas de la caridad”, apuntan.

También la Asociación de Vecinos de Santo Domingo y San Martín está presente en la entrevista con estos vecinos y se pregunta qué pasará si las casas ocupadas, en mal estado, “se caen con gente dentro o caen cascotes a la calle y le dan a alguien”.

“Es una vergüenza que dejen que dejen construir (a la empresa propietaria de los pisos ocupados) cuando tiene estas casas así”, protestan.

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