Huesca

CORONAVIRUS

José Luis Jiménez: “La retirada de mascarillas en interiores no debería hacerse así, a lo bruto”

Aragonés y uno de los investigadores más prestigiosos en el campo de los aerosoles, advierte de que 'gripalizar’ la covid "es ignorar a los muertos”

José Luis Jiménez.
José Luis Jiménez.
Mariana Vieira

José Luis Jiménez (Zaragoza, 1968), doctor en Ingeniería por el Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT), catedrático de Química y Ciencias Ambientales en la Universidad de Colorado y experto mundial en aerosoles, siempre lleva un medidor de CO2 en el bolsillo y no piensa quitarse la mascarilla en espacios interiores, al menos por el momento.

Este aragonés, que fue uno de los primeros científicos en advertir a la OMS de la transmisión aérea de la covid-19, cree que la decisión de eliminar la obligatoriedad de llevar la mascarilla en espacios cerrados es algo “prematuro”. Los aerosoles, esas pequeñas partículas que generan las personas y quedan suspendidas en el aire durante horas, seguirán transmitiendo el coronavirus por lo que cree que la retirada de los tapabocas en interiores “debería hacerse basándose en la ciencia y no así, digamos a lo bruto”.

¿Es una temeridad retirar casi por completo la mascarilla de los interiores, tal y como va a suceder a partir del 20 de abril?

—No sé si yo lo llamaría una temeridad, pero sí me parece prematuro y sobre todo hacerlo así de golpe. De repente, en casi ningún sitio en interiores es obligatoria la mascarilla cuando sabemos perfectamente, porque la ciencia nos los dice claramente, que estos espacios cerrados son los más peligrosos. Se trata de lugares donde hay vocalización, en los que hablamos, gritamos, cantamos y de sitios pequeños con poca ventilación en los que pasamos mucho tiempo. Lugares como bares, restaurantes y gimnasios son más peligrosos y otros como bibliotecas o cines son menos. Y luego, por supuesto, en cada sitio, todo depende de la ventilación. Creo que se podría hacer algo más inteligente dependiendo del riesgo intrínseco del local. Me refiero a plantear, por ejemplo, que ya no haría falta llevarla en algunos sitios, los menos peligrosos, y sobre todo decir, bueno, si se está midiendo el CO2 y está por debajo de 700, entonces se puede quitar la mascarilla y si no, hay que ponérsela. Hay diferentes formas de hacerlo, así que creo que la retirada de las mascarillas en interiores debería hacerse basándose en la ciencia y no así, digamos a lo bruto.

¿Es posible ‘gripalizar’ un virus como la covid-19?

— Eso de ‘gripalizar’ que es una palabra que no la he oído en otros países, solo en España, me parece un truco. Igual que antes de la covid-19 se moría gente de gripe pero lo ignorábamos, es decir, administraban vacunas y ya está porque no había ninguna obligación de ventilación, ni de mascarillas, ni nada, pues ahora plantean hacer lo mismo para el coronavirus. Creo que lo que nos proponen con este término es que vamos a ignorar que de la covid se va a seguir muriendo mucha gente, más que con la gripe, pero vamos a mirar para otro lado. Entonces, eso es ignorar a los muertos. Si los políticos lo deciden y convencen a la sociedad de que es lo que van a hacer, pues parecerá lo mejor. Pero esto tiene consecuencias sobre la salud, porque no solo es la enfermedad aguda pulmonar, sino también está la covid persistente, que puede pasar con casos leves y que afecta a cierto porcentaje de los positivos a los que le deja secuelas. Además, según se va perdiendo inmunidad, tanto la de las vacunas como la de la infección previa, te vuelves a infectar porque el virus va mutando, al contrario que el sarampión, por ejemplo, y eso supone un peligro para nosotros.

El coronavirus y la gripe, entonces, no tienen nada que ver.

— Hay que diferenciar que la covid-19 no es una gripe. Una gripe no provoca que el 10 % de los infectados tenga consecuencias graves y que de repente desarrollen diabetes, fallo del riñón, alzhéimer temprano o un montón de problemas circulatorios. El coronavirus infecta el interior de los tejidos sanguíneos, afecta a muchos órganos. Hacernos los suecos y decir aquí no pasa nada no es algo inteligente.

Usted es una referencia mundial en aerosoles, ¿qué pasa que la gente no acaba de comprender los riesgos que implican estas pequeñas partículas?

— Bueno, la gente no lo entiende porque los políticos y las autoridades de salud pública no lo quieren decir claramente. Es un mensaje inconveniente, lo ha sido a lo largo de toda la historia. Que nos contagiemos por el aire supone tomar medidas que tienen más coste, son más complicadas y eso no se quiere hacer. A los gobiernos y a los poderosos les gustaría volver a estar como antes de la pandemia y no hacer nada en absoluto. O bueno, poner un gel hidroalcohólico o cosas así que tienen un coste muy bajo y que dan una falsa sensación de seguridad y no sirven para nada. Entonces, por eso no se explica bien qué riesgos implican los aerosoles, no es que sea algo difícil de transmitir. Es como que de algunos infectados, no de todos, sale un humo invisible y nos contagiamos al respirarlo cuando estás cerca de la persona positiva, hablando con ella, o cuando estás en una habitación compartida porque es una caja que atrapa el aire.

Me dicen, qué bien lo detalla usted, y no es que yo tenga ningún don, esto lo puede explicar Fernando Simón o quien sea, pero no lo hacen porque no quieren. Prefieren mantener esta ambigüedad. Creo que es porque es mucho más conveniente aquello que nos dijeron al principio de la superficie y las gotas proyectiles, porque entonces si te infectas es culpa tuya, no te habrás lavado bien las manos, es una responsabilidad tuya, personal. Sin embargo, si tú te infectas en una oficina del gobierno o en una escuela porque estás respirando el aire que tiene virus, tú no tienes el poder de limpiar ese aire, eso es una responsabilidad del gobierno. Y eso no lo quieren aceptar, lo quieren evitar a toda costa.

Usted, ¿se quitaría la mascarilla en un espacio interior? ¿Va a seguir llevándola?

— A mí lo que dicen los gobiernos me da igual. Yo me fijo en la ciencia y en el número de casos de coronavirus que se notifican. Hasta hace poco ni siquiera entraba a espacios interiores. Hace un mes decidí hacerlo, pero siempre con mascarilla y no más de lo necesario. Solo si tengo que ir al supermercado o al médico, yo que sé, pero no voy a interiores. Si hay una cosa que la puedo hacer al aire libre, si voy a reunirme con un amigo o con la familia, opto por ello. Si no hay otra manera que en interiores siempre llevo el medidor de CO2 y si hay algún sitio mal ventilado huyo de ahí rápidamente. Otra cuestión que me llama la atención es que en España se habla de la mascarilla como si fuera una única cosa que hay que ponerse o no. Esto es absurdo. Hay que tener en cuenta que hay muchos tipos de mascarillas y las únicas buenas que filtran y que se ajustan a la cara son como mínimo una N-95 de las de verdad, no de las muchas falsificadas que hay. O una FFP2 o FFP3. Las quirúrgicas y las de tela son muy mediocres. Creo que lo que se debería hacer es educar a la gente en esto y tener stocks de mascarillas suficientes de las buenas y descartar estas quirúrgicas que sirven de poco. Así, si viene otra ola ya no volverá la gente a contagiarse otra vez como sucedió con Ómicron. Yo tengo mis buenas mascarillas FFP2 o N-95 y si tengo que estar en interiores pues me las pongo. ¿Hasta cuando? Bueno, eso dependerá del volumen de contagios.

¿Cómo piensa que van a ser los próximos meses pandémicos? ¿Puede agravarse la situación actual?

— Sobre los próximos meses, esto no lo sabe nadie. Hablo mucho con virólogos y epidemiólogos y todo depende de lo que pase con el virus. Sabemos que la inmunidad va disminuyendo, tanto la de las vacunas como la de la infección previa. También sabemos que el virus va mutando y esto es una cosa aleatoria. Entonces hay cepas que pueden triunfar más o menos y ser más o menos dañinas. No me extrañaría que hubiera más olas este año, de mayor o menor magnitud y a lo mejor de un virus no demasiado malo como Ómicron que causa bastantes fallecimientos pero no es tan agresivo como Delta. Y aunque no sabemos lo que puede pasar, deberíamos estar preparados, para que si hay una ola no nos pille sin las mascarillas adecuadas o sin inversiones en ventilación. En España todavía no he visto ni un solo medidor de CO2 público en la pared, algo que debería estar en todas partes.

Finalmente, ¿qué mensaje lanzaría a los aragoneses para que lo tengan en cuenta a partir del 20 de abril?

— Que tengan cuidado, que no se fíen de los gobiernos. Que porque un gobierno afirme que te puedes quitar la mascarilla, esto lo dicen porque piensan que es lo que les va a dar más votos, no porque tengan en cuenta que a ti eso te vaya a proteger. Te tienes que proteger tú y tienes que tener una buena mascarilla y ver cuál es el riesgo de contagio en diferentes situaciones. El virus sigue por ahí, por lo que lo recomendable es hacer cosas al aire libre, seguir llevando la mascarilla en interiores y tener cuidado. Ojalá bajen los casos mucho y nos la podamos quitar en todas partes, pero de momento no sabemos qué pasará

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