Huesca

EMPRESAS

De un pequeño comercio a ser líder en la provincia en sus 100 años de historia

La coruñesa, distribuidora oscense de pescado, marisco y congelados seleccionados, celebra este año su centenario 

Imagen del ronqueo de un atún rojo de más de 300 kg, el pasado lunes en La Coruñesa.
Imagen del ronqueo de un atún rojo de más de 300 kg, el pasado lunes en La Coruñesa.
S.E.

Nació en 1922 en la esquina de la plaza López Allué con la calle Cuatro Reyes. En ese momento el establecimiento donde se ubicaba La Coruñesa no era muy grande y “solo era una pescadería”. Ahora, cien años después, el establecimiento que abrió Mariano Luna en su día, tiene unas instalaciones de 1.200 metros cuadrados en el polígono Monzú de la capital oscense, donde el pasado lunes celebraron este centenario, porque, como manifestó su gerente, José Luis Sierra, “no hay muchas empresas que lleguen a esta cifra y ser una de ellas es un orgullo”.

José Luis Sierra: “No hay muchas empresas que lleguen a esta cifra y ser una de ellas es un orgullo”

Previo a esto, en 1927, Luna se hizo cargo de la pescadería Antonio Buonamisis. Posteriormente y hasta la actualidad, La Coruñesa ha ido cambiando de emplazamiento y de propietario, pero manteniendo siempre el mismo nombre comercial.

A principios de los años 30, la pescadería pasó a manos de Ramón Oroz, quien posteriormente se la vendió a Delio Tejedor, quien comenzó implantando una fábrica de hielo. En este periodo, tras la guerra civil, los socios de esta empresa cuentan que “era difícil la obtención de pescado, además, en verano no llegaba pescado fresco, por lo que se dedicaban a la venta de melones y sandías”. Como anécdota, los socios más mayores recuerdan que “una vez llegó un rape enorme con varios peces dentro, y estos también se vendieron”.

Posteriormente, en 1955, el negocio continuó con su yerno, Antonio Bardají, quien comenzó a introducir la venta de productos congelados y en 1977 abrió unas nuevas instalaciones en la calle San Úrbez, donde se mantuvo hasta 2015.

Allí, Bardají instaló cámaras de congelación de grandes dimensiones para ofrecer “mayor calidad y mejor servicio a sus clientes”, e inició la venta de pescado, marisco y productos congelados por toda la provincia de Huesca. Por lo tanto, La Coruñesa, que ya servía a restaurantes, comercios y profesionales, se convirtió en la distribuidora “más importante” del territorio.

Fue en 1981 cuando Bardají vendió la empresa a la sociedad anónima La Coruñesa, formada por doce profesionales del sector, todos ellos con establecimiento propio en la ciudad que se unieron para aunar fuerzas en la distribución y funcionar como una central de compras (cinco de ellos continúan formando parte de la sociedad anónima). “A partir de entonces se pudo obtener más variedad de producto y de diferentes procedencias”, destaca el gerente, quien subraya el “importante” crecimiento de la empresa en todo este tiempo.

“En aquel entonces la empresa contaba con tres camiones y tres furgonetas de reparto”, dice, cifras que contrastan con las actuales, ya que poseen 17 vehículos de reparto de distintas capacidades. También era menor la cantidad de pescado que vendían, que se situaba en 230.000 kilos de producto al año, frente a los 1.104.636 vendidos que se alcanzaron en el año 2019.

En este tiempo, según cuenta Sierra, “han cambiado mucho las costumbres y los hábitos de consumo”. Y es que, en la actualidad, “hay otras variedades de pescado que antes eran complicadas de encontrar, como la lubina, la dorada, el salmón o algunas especies de marisco”. Además, debido al aumento de la demanda, hoy en día “se vende más pescado criado en cultivo y piscifactoría”, reconoce el gerente.

“Hay otras variedades de pescado que antes eran complicadas de encontrar, como la lubina, la dorada, el salmón o algunas especies de marisco”

En este sentido, Sierra explica que, a raíz de la crisis sanitaria y del aumento de la inflación, los clientes “se refugian” en productos “más controlados y con una fluctuación menor” y pone como ejemplo los productos “de proximidad y de kilómetro 0”, puesto que son productos a los que “no les afectan tanto las comunicaciones internacionales”.

De hecho, desde La Coruñesa destacan que “aunque la pandemia ha supuesto una dura etapa”, la evolución de esta empresa “ha sido siempre positiva”, por lo que este año esperan superar las cifras anteriormente comentadas del año 2019, y tienen una previsión de 8 millones de euros de facturación y más de 1.100.000 kilos de producto vendidos.

Por todo ello, el pasado lunes las instalaciones de La Coruñesa acogieron una celebración “centenaria” donde se realizó una demostración del ronqueo con un atún rojo de más de 300 kilos, se realizaron presentaciones de productos y un show cooking que estuvo a cargo del chef Juanlu Fernández, que posee una Estrella Michelín. 

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