Huesca

ACUERDOS EMPRESARIALES

La Fundación y H2 Clipper buscan mejorar el transporte del hidrógeno

Se estudiarán costes y la posibilidad de usar gasoductos con otra tubería

Arturo Aliaga y Rinaldo Brutocco se dan la mano tras firmar el acuerdo de colaboración.
Arturo Aliaga y Rinaldo Brutocco se dan la mano tras firmar el acuerdo de colaboración.
Pablo Segura

La Fundación del Hidrógeno y la empresa estadounidense H2 Clipper investigarán conjuntamente mejoras en el transporte del hidrógeno a grandes distancias y la posibilidad de inyectar este elemento en las redes ya existentes de gasoductos, incorporando una nueva tubería para llevar hidrógeno. La entidad aragonesa y la compañía norteamericana han firmado este lunes un acuerdo de colaboración durante la reunión que han mantenido en la sede de la Fundación, en el Parque Tecnológico Walqa de Huesca.

El proyecto europeo Higgs, puesto en marcha hace dos años y que lidera la Fundación del Hidrógeno, es la base sobre la que se cimentará esta colaboración e investigación conjunta. Esta iniciativa estudia desde 2020 cómo inyectar hidrógeno en las redes de gas natural para reducir las emisiones de CO2 a la atmósfera.

Fue el propio fundador y CEO de H2 Clipper, Rinaldo Brutocco, quien ha enfatizado que el “pionero” proyecto Higgs es la razón de la colaboración de su empresa con la Fundación. Explicó que H2 Clipper lleva dos décadas investigando cómo mejorar el transporte de hidrógeno y que la tecnología desarrollada por la Fundación es “muy compatible” con la que ha llevado a cabo la empresa.

Ha señalado Brutocco que el proyecto Higgs es “el camino hacia el futuro”, al dirigirse hacia un transporte sostenible y económico de una fuente de energía, el hidrógeno, limpia y renovable, y hacia la descarbonización de la economía.

El presidente de la Fundación y vicepresidente de la DGA, Arturo Aliaga, ha manifestado que con este convenio de colaboración la entidad da “un salto más para intercambiar investigación aplicada” y de “alto nivel”.

Ha afirmado que, tras dos décadas de investigaciones y trabajos, la Fundación “ya sabe” cómo producir y usar el hidrógeno, y que ahora el siguiente paso es encontrar la manera de transportarlo en grandes cantidades y a precios económicos. Y la empresa colaboradora, H2 Clipper, “tiene patentes especializadas en estas cuestiones”.

Ha manifestado el presidente de la Fundación del Hidrógeno que este elemento está tomando una “situación de preminencia” y que la entidad aragonesa parte de una “situación privilegiada” al ser “referente en investigación”, como demuestran -agregó- sus participaciones en distintos proyectos europeos de investigación.

Aliaga y Brutocco han estado acompañados por Fernando Palacín, director gerente de la Fundación del Hidrógeno, y por Jerry B. Brown, miembro del consejo asesor de H2 Clipper y profesor de la Universidad Internacional de Florida.

La empresa californiana H2 Clipper se fundó en 2011 y desde entonces ha patentado soluciones para transportar hidrógeno verde por el aire de manera eficiente, a largas distancias y a bajo coste mediante el uso de dirigibles, detalló el Gobierno de Aragón.

De manera paralela, esta compañía estadounidense también trabaja en sistemas para transportar hidrógeno a través de las redes de gas que ya existen y “busca apoyos para introducir su tecnología en el mercado e integrarla en toda la cadena de valor del hidrógeno, para lo que el contacto con la Fundación, que atesora dos décadas de conocimiento y liderazgo tanto nacional como internacional en este campo, resulta determinante”, agregó la DGA. 

Zepelines para llevar hidrógeno

H2 Clipper, la empresa que colaborará con la Fundación del Hidrógeno para mejorar el transporte de esta energía, tiene varias patentes en este ámbito. Una de ellas es el empleo de zepelines para el transporte aéreo de hidrógeno a largas distancias y a bajo coste. Estos aerostatos, explicó el Gobierno de Aragón tras la firma del acuerdo, usan el propio hidrógeno verde para propulsarse con las pilas de combustible y “serán capaces de trasladar grandes volúmenes de hidrógeno a distancias de más de 9.000 kilómetros, a una velocidad de unos 280 kilómetros por hora, con un coste estimado cuatro veces inferior al de un medio aéreo convencional y sin depender de aeropuertos o infraestructuras aéreas, porque pueden aterrizar y despegar casi en cualquier sitio verticalmente”

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