Huesca

DÍA DE LAS FUERZAS ARMADAS

Antiguos miembros de la Agrupación Aragón se reúnen casi 30 años después de su misión en Bosnia

El Día de las Fuerzas Armadas propició el encuentro

Comida que tuvo lugar en 2016.
Comida que tuvo lugar en 2016.
S.E.

El Día de las Fuerzas Armadas creó el clima perfecto para que los miembros de la unidad del Ejército procedente de Huesca que fue destinada a Bosnia en los años 90, en pleno conflicto, volvieran a reunirse este sábado en una comida de reencuentro. “Entre los militares se crean unos vínculos y ya somos como familia”, explicó José Antonio Puértolas, quien fue cabo entonces, aunque ahora ya no se encuentra en el Ejército. “Estamos repartidos por toda España y cada cierto tiempo nos hemos juntado, en Huesca hace unos años, en Valladolid... Esta comida íbamos a hacerla antes de la pandemia, aprovechando que ya estaba preparado el Desfile en Huesca y no pudo ser entonces, pero como se ha mantenido su celebración, la haremos ahora”, añadió Puértolas.

La primera unidad del Ejército procedente de Huesca destinada a Bosnia, a la zona de Mostar, permaneció en la zona de octubre de 1994 a marzo de 1995. Fue, en concreto, la Compañía de Ingenieros Zapadores, integrada en la Agrupación Extremadura. La primera agrupación formada totalmente por tropas aragonesas, la Agrupación Aragón, se desplazó al año siguiente, en noviembre de 1995.

El hito más importante de la primera de la unidad de ingenieros que salió de Huesca en 1994 puede considerarse la construcción de una pasarela sobre el río Neretva en Mostar, después de la voladura del antiguo puente de Stari-Most (Puente Viejo) el año anterior y que dejó a los ciudadanos sin poder cruzar al otro lado. Una estructura que se mantuvo hasta la reconstrucción del antiguo puente. “Éramos jóvenes y teníamos una vocación. Toda la gente que fue allí fue voluntaria”, recuerda Puértolas. Como señala, actuaban como fuerzas de interposición entre los bandos. “Nos dedicábamos a intentar parar escaramuzas entre ellos y a arreglar infraestructuras que se habían destruido con la guerra, como conducciones de agua, a fortificar edificios importantes... Más que nada, a ayudar”.

“A los españoles”, añadió Puértolas, “se nos tenía en mucha estima, bautizaron una plaza como Plaza de España en Mostar. La gente nos trataba muy bien, siempre llevábamos cosas para los niños. Nos tenían muy bien vistos”.

Con la llegada al año siguiente de la Agrupación Aragón, recordó, por otra parte, un componente actual del Ejército que participó también junto a José Antonio Puértolas en las misiones en Bosnia, cooperaron en otro acontecimiento fundamental en el desarrollo de este conflicto armado, como fue la apertura de fronteras con toda la zona serbia de Bosnia.

“Hasta entonces habíamos estado actuando como cascos azules y cuando fuimos con la Agrupación Aragón, estuvimos un mes como cascos azules, pero después pasamos a formar parte de la Otan, tras la firma de los acuerdos de Dayton. Entonces cambiaron las misiones y se empezaron a abrir las zonas serbias de Bosnia que hasta ese momento estaban totalmente restringidas a nuestro paso”, señaló este militar. 

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