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Esteban Navarro: "La literatura es el único arte donde se puede decir lo que te dé la gana"

Nacido en Moratalla  este escritor se considera oscense porque “dicen que uno es de donde pace, y no de donde nace, y nosotros somos de aquí"

Esteban Navarro.
Esteban Navarro.
S.E.

 ¿Cuál es el emoticono que define su personalidad?

-Mi personalidad es tan compleja, que no existe todavía ese emoticono. Pero un interrogante se aproxima bastante a lo que soy: un montón de preguntas y ninguna respuesta correcta.

Genio y figura. ¿Se identifica?

-Para nada. Es una rara avis las personas que mantienen su forma de ser y pensar a lo largo de toda su vida. Además de una involución. Todos estamos expuestos a nuestro entorno y, por lo tanto, somos variables. Yo no soy, ni de lejos, el mismo de hace treinta o cuarenta años. Y espero que dentro de unos cuantos más (si vivo para verlo), no sea el mismo de ahora. En ese caso, significaría que me he quedado estancado. Y eso nunca, siempre hacia adelante. Para bien o para mal.

Entonces, ¿no es imprescindible para ser escritor?

-A mi modo de entender un escritor es, sobre todo, un observador. Contempla su entorno, lo interpreta y lo transcribe. Y como todos los observadores, se deja atrapar por el entorno y a veces se deja llevar a donde no quería ir. Cada novela que escribimos nos quita y nos da algo. Al final somos la suma de lo que nos ha quitado y de lo que nos ha dado.

¿Y cuál diría que es una cualidad imprescindible?

-La audacia. La literatura es el único arte donde se puede decir lo que a uno le dé la gana, aunque sea mentira, aunque ofenda, aunque no guste. Ser escritor es un ejercicio de libertad y hay que ser audaz para decir lo que hay que decir, aunque no le guste a todo el mundo. Si a alguien no le gusta algo que has dicho o escrito, pues que no te escuche y no te lea.

¿Desde cuándo escribe?

-Mi familia era de migrantes (como se dice ahora). Yo tenía tres años cuando viajaron desde Murcia a Barcelona, instalándose allí. Con ocho años mi padre me regaló una máquina de escribir: Una Olivetti Studio 45. De tanto en tanto nos reuníamos todos en casa: primos y tíos, y ellos me dictaban las cartas, que yo transcribía. Ahí desarrollé la creatividad, porque ellos hablaban y hablaban, contando lo que querían contar y yo tenía que resumirlo para que los destinatarios lo comprendieran. Días después recibíamos respuesta desde Murcia y nos reuníamos de nuevo, donde, de pie, en el centro del salón, leía lo que habían escrito los que se quedaron en Murcia. Ahí, no tengo ninguna duda, nació el escritor.

¿El negocio es la negación del ocio o usted se divierte currando?

-Si haces algo para ganar dinero, seguramente jamás ganarás dinero. Si haces algo por que te gusta, es posible que llegues a ganar dinero. El primer lector de mis novelas soy yo mismo. Para mí es para quien escribo. Si a mí me gusta, entonces está bien. Si usted quiere leer otra cosa, entonces se ha equivocado de escritor. Busque uno que le cuente lo que usted quiere oír, pero ese no soy yo.

¿A quién le haría usted sin dudarlo la reverencia?

-A nadie, cuando te arrodillas pierdes de vista el mundo que te rodea. Además del peligro que supone agacharse delante de según quien. Siempre de pie y mirando de frente.

¿Poderoso caballero es don dinero?

-Bueno, ya lo dijo Groucho Marx en su momento: hay cosas más importantes que el dinero, pero cuestan mucho dinero. Ahí hemos perdido la guerra, porque el dinero es esencial para todo. Hemos pasado del trabajar para vivir al vivir para trabajar. Aunque yo siempre he dicho que no es más rico el que más tiene, sino el que menos necesita. Puede parecer un topicazo, pero si no lo miramos así acabaremos por servir al dinero, y eso nos restará felicidad.

Dice Howard Gardner que no hay buen profesional que sea mala persona. ¿No conoce a alguno para contradecirle?

-Me faltan páginas para listarlos a todos y a todas. También dijo Julio Iglesias que no hay hombre malo que beba vino tinto, y conozco alguno que bebe mucho vino tinto y es malo como un dolor de estómago.

¿Cuál es la excitación que más le irrita?

-La que se desexcita rápidamente.

¿A quién le daría el premio nacional de gastronomía altoaragonesa?

-A mi esposa.

La sonrisa es el lenguaje universal de las personas inteligentes. ¿Sonreímos poco?

-No solo sonreímos poco, sino que sonreímos falsamente.

¿La hipocresía cotiza al alza o a la baja?

-En línea ascendente y progresiva. Hemos llegado a ser tan hipócritas que incluso aceptamos la hipocresía de los demás como verdades absolutas.

¿Digital o analógico?

-Mmmm. Me la voy a jugar con la respuesta: hace que no leo un libro en papel un montón de años. Digital, y por varios motivos. Caminamos hacia la digitalización de todo, aunque haya a quien le cueste asumirlo. Lo único, que recuerde, que todavía es analógico, es el reloj de mi mesilla de noche. Y es porque el tictac de las agujas me ayuda a dormir. 

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