Huesca

oficios olvidados

El silbido de un afilador vuelve a sonar por las calles oscenses

Pedro Belmonte estará en Huesca hasta hoy y después visitará pueblos de la provincia

Este afilador extremeño ha vuelto a recorrer las calles de Huesca tras dos años sin poder venir a causa de la pandemia.
Este afilador extremeño ha vuelto a recorrer las calles de Huesca tras dos años sin poder venir a causa de la pandemia.
A. R. M.

El chiflo del afilador se ha vuelto a escuchar por las calles de Huesca. Un sonido familiar según para quienes y que escasea dejando vacío el imaginario colectivo de un oficio casi olvidado. Pedro Belmonte, afilador de origen extremeño, ha regresado después de dos años sin poder venir debido a la pandemia: “Venía casi todo los meses una vez”.

El viernes llegó de nuevo a la capital oscense en la ruta que le lleva a recorrer casi toda España. Cuando se le pregunta por cómo funciona el negocio, contesta que ya habido unos cuantos que le han llevado los cuchillos para afilar.

Belmonte estará hasta hoy domingo por Huesca. Aviso para quienes quieran afilar las hojas también de tijeras, navajas y otros instrumentos de corte. El precio, “entre 3 y 10, depende de lo que haya que hacerle, afilarlo o vaciarlo, que es dejarlo más delgado del hueso para que dure tres veces más”.

Después se irá por la provincia oscense, “por los pueblos más grandes”, responde mientras camina, sin apenas inmutarse, llevando de una mano su bicicleta y en la otra la flauta de pans, de la que sale un sonido que “es una tradición de toda la vida” y con la que despierta recuerdos entre los viandantes con los que se encuentra. “Esta es una flauta de pans y lleva 12 tonos, el chiflo del afilador es ciego y lleva 9 tonos”, señala; una pieza que también era usada por los capadores de cerdos cuando pasaban por los pueblos”.

Camina con parsimonia, esperando a que los clientes salgan al encuentro. Cuando se le pide una foto, Belmonte se pone de medio lado. “No, que se rompe la cámara” y sigue su camino, dejándose fotografiar desde lejos.

Después de Huesca este extremeño de 68 años, se trasladará a Lérida y después hasta Barcelona.

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