Huesca

ARQUEOLOGÍA

Un lagar, un horno de campanas y un muro se suman al patrimonio oscense

Las excavaciones colindantes a la catedral encuentran tres estructuras medievales desconocidas hasta ahora

La arqueóloga Julia Justes señala el molde de fundición de campanas, en la “casa del perrero”.
La arqueóloga Julia Justes señala el molde de fundición de campanas, en la “casa del perrero”.
Pablo Segura

Las últimas excavaciones en el entorno de la catedral de Huesca, dirigidas por la arqueóloga Julia Justes y con la colaboración de un grupo de voluntarios de la diócesis oscense, han dado esta semana con tres estructuras de época medieval. “Hemos estado sólo siete días, pero han sido muy fructíferos” asegura Julia, que desde 2018 dirige esta actividad en el entorno de la seo, justo en la zona trasera del museo diocesano. El primer hallazgo, es la base de un muro antiguo “potente y bien construido” que parece anterior a la fábrica románica, y que podría ser el cierre del recinto medieval. Tras la fase de excavación, tendrán “que hacer un análisis de toda la información extraída”, advierte Juste. “Hay que estudiarlo con detenimiento”, añade.

Muy próxima, una estructura circular de piedra sorprendió el martes al equipo. Con probabilidad, se trata de la base de un lagar, una superficie donde se echaba el zumo de las uvas y se cocía. “Es muy interesante. No teníamos constancia de que en esta parte de las dependencias de los canónigos se encontrara este tipo de muestras”. A la base le faltaría una construcción de madera y quizás una fila de piedras. El director del museo diocesano, José María Nasarre, señala un arco contiguo al lagar y especula sobre el recorrido del zumo: “probablemente por esa puertecita se echarían en cuévanos las uvas. Se pisarían y luego entraría en esta zona lisa para reposar y poder beberlo”.

Casa del perrero

En la estancia conocida como “casa del perrero”, contigua al claustro de las dependencias del canónigo, se ha localizado el tercer hallazgo. En un principio, el equipo se dirigía a una zona con cinco metros de profundidad ya trabajada años anteriores, y buscaban confirmar si el muro de esa zona estaba bien terminado. Sin embargo, haciendo la cata encontraron, para su sorpresa, un molde de fundición de campanas. La arqueóloga explica que se trata de: “una estructura circular con bronce en el fondo. Hemos encontrado la base y un residuo metálico, escoria de bronce”.

Sobre este descubrimiento casual, Justes afirma que: “son sorpresas que te dan estos sitios donde hay tanta historia acumulada. Vas buscando en una pared y por el camino te encuentras algo que no esperabas”.

En tan sólo unos días el equipo ha logrado rescatar tres importantes muestras que suponen un avance para el conocimiento del pasado de la ciudad de Huesca. El año anterior, tras dos semanas de trabajo, desenterraron un capitel de época musulmana o visigoda, tallada con motivo vegetal. Tras ser restaurada, esta pieza se incluyó en el Museo Diocesano, actualmente disponible para su visita.

La labor de los 20 jóvenes voluntarios, de entre 13 y 18 años de edad que participan en el campus, “ha sido impecable”, comenta Justes. En su gran mayoría son chicos y chicas de Huesca, aunque también participan algunos llegados desde las parroquias de Zaragoza y Castellón. Para algunos es la primera vez en esta actividad, pero otros cuentan con la experiencia de años anteriores. “Repetiremos”, asegura Inés, una de las voluntaria.  

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