Huesca

sentencia contra el racismo

Condenan a dos tuiteros por simular ‘subastar’ al oscense Moha Gerehou

Deben cumplir un año y tres meses de prisión por delitos de odio, indemnizar al periodista con 3.000 euros y se les inhabilita para la docencia

Parte de la sentencia condenatoria a los responsables de un delito de odio contra Moha Gerehou.
Parte de la sentencia condenatoria a los responsables de un delito de odio contra Moha Gerehou.
S. E.

La Audiencia Nacional de Madrid ha condenado a dos personas por delitos de odio por la publicación en la red social Twitter de mensajes racistas, en los que simulaban ‘subastar’ al periodista y activista oscense Moha Gerehou, que en ese momento era presidente de SOS Racismo Madrid.

La sentencia, que salió el pasado 13 de julio, condena a dos de los tres acusados a un año y tres meses de prisión, aunque no entrarán en prisión, por no tener antecedentes. También se les obliga a indemnizar a Gerehou con 3.000 euros y se les inhabilita durante cuatro años y tres meses para ejercer en el ámbito educativo, dado que uno de los acusados estaba trabajando en un centro de educación infantil cuando sucedieron los hechos.

En conversación telefónica con este periódico, Moha Gerehou asegura que ha recibido la sentencia “con alegría. Lo más importante es que hubiera una condena y que ellos se hicieran responsables de sus actos. Puede abrir una puerta, un camino, para que el racismo no salga gratis en España”, aunque apunta que tenía sus dudas, “a pesar de que los mensajes eran claramente racistas”. “El sistema judicial español pocas veces se ha caracterizado por proteger a las víctimas de racismo”, añade.

La sentencia llega seis años después de que los condenados tuitearan mensajes racistas, que se produjeron durante la difusión de una campaña contra la discriminación y a favor de la tolerancia en la que Gerehou participó con un tuit con el mensaje “Apoyo total a #EstadoEspañolNoTanBlanco. ¡A ver si nos damos cuenta de esto!”.

Fue entonces cuando el periodista y activista antirracista comenzó a recibir mensajes amenazantes, que simulaban ‘subastarle’. La sentencia acredita como probados, entre otros, los hechos de que los acusados enviaron, respectivamente desde sus perfiles de la red social Twitter, los mensajes “si viene desparasitado y la cartilla del veterinario le subo a 1200” y “lo veo y lo subo a 2000”. Asegura el fallo que lo hicieron con “la intención de humillar, denigrar, así como de atentar contra su dignidad y la de las personas de su misma raza”. Los comentarios vejatorios continuaron durante varios días.

Sentencia precedente

El periodista oscense señala esta sentencia como un precedente. “Ni yo ni mis abogados tenemos constancia de un caso de denuncia de insultos racistas en redes sociales que haya prosperado hasta el punto de condenar a las personas culpables. Puede ser que exista alguno más que no conozcamos, pero sería raro”, señala. Un precedente que puede servir ante futuros casos de racismo en redes sociales, “que por desgracia, los sigue habiendo y los va a haber”, dice.

También hace hincapié en la “inhabilitación” de los condenados para ejercer como docentes, un aspecto importante para Gerehou, que “buscaba que la educación de los niños en esa localidad (la del condenado), no estuviera en manos de una persona que cuando sale de las aulas, se dedica a insultar de forma racista a gente por Internet”. Del mismo modo, le confiere a la condena un efecto disuasorio, para que quien tenga la intención de enviar mensajes racistas en redes sociales “se lo piense dos veces antes (...) porque sabe que puede ser condenado. Confío en ese efecto. Aunque la solución debería ser que no se diera nunca”.

Al tratarse de una denuncia de racismo en redes sociales, el caso adquiere unas peculiaridades que complican el proceso al que se someten las víctimas, como el hecho de que los agresores usan perfiles con nombres y apellidos que no son reales. También, que es “muy difícil que una plataforma como Twitter te dé los datos de las personas que estás denunciando, por proteger la libertad de expresión, aunque esa libertad de expresión acabe en racismo”, advierte.

Gerehou considera que en su caso se han conjugado varios factores para la resolución favorable: que tuviera cierto nivel de exposición pública y una “muy buena” investigación policial, llevada a cabo por la unidad especializada en delitos en Internet, “para identificar quienes habían sido, desde qué ordenadores y dejar bien atado que habían sido ellos”.

Consciente de que el tener un perfil público y disponer de un altavoz en un medio de comunicación -entonces trabajaba en eldiario.es- hizo que su caso alcanzara una gran dimensión, recuerda que “no fue ni el único en ese momento específico ni en otros”. Por eso insiste en que lo importante es que “esa atención, ese trabajar al fondo del asunto se traslade a todo el mundo y no dependa de si se es presidente de SOS Racismo, de si se tienen recursos, o no”. 

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