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Salud

Trabajadores a pleno sol, los grandes damnificados en las olas de calor

Barrenderos y obreros de la construcción son algunos de quienes se exponen diariamente a las altas temperaturas, que tratan de contrarrestar con agua 

Evitar las horas de más calor, procurar que el sol no te dé de lleno o intentar no hacer esfuerzos físicos son algunas de las recomendaciones que la Aemet y el sentido común aconsejan para evitar golpes de calor e incluso males mayores. La cosa se complica cuando no puedes seguir estas recomendaciones, ya que no te queda otra.

Las personas que trabajan al raso son uno de los grandes damnificados por estas olas de calor infernales e interminables. Normalmente, los horarios entre semana de los trabajadores de empresas como Grhusa, responsable de la gestión de residuos de la ciudad, suelen ser de 6:05h-12:45h o 6:30h-13:10h, y por la tarde de 13:45h-20:25h Desde la primera ola, a finales de junio, Grhusa puso en marcha un protocolo de alerta naranja (40º o más), en donde se suprimía el horario de tardes para las personas trabajan sin vehículo.

Desde Grhusa quieren aclarar que “el protocolo lleva implementado desde la primera ola, no es consecuencia de lo sucedido en Madrid”. Aun así, con o sin protocolo, “el servicio se adapta, depende de las necesidades. O entran antes o se alarga el turno por la tarde, explica su gerente Teresa Viu. Por mucho que las empresas tomen medidas para evitar las horas con más calor, estos días los termómetros marcan a las 10 o las 11 de la mañana temperaturas de más de 30 grados. Un calor que sigue siendo difícil de soportar para los trabajadores.

Aun así, se saben mil y un trucos para intentar evitar el sol: vehículos, gorras, árboles, cualquier aliado es bueno. Pero sobre todo hay uno: el agua, indispensable para barrenderos, y trabajadores de la construcción.

Abraham Maya es barrendero y trabaja por la zona de la estación. Sus primeras palabras son: “Se pasa mal”. Normalmente va de tardes, pero con el protocolo en activo su horario pasa a las mañanas, y afirma que “me suelo beber tres litros de agua. De mañanas, bebes menos, pero una botella de un litro y medio mínimo”. La sombra en estos días se convierte en un refugio. “Intentamos ir por la sombra, pero cuando toca sol, no te queda otra”. Otro compañero, que prefiere no dar su nombre, también está pasando coincide con Maya. Él lleva un sombrero de paja y trabaja por la calle Teruel. “Estos días hace mucho calor por las mañanas”. Para ello, el remedio es el mismo: “Llevo un litro y medio de agua, pero siempre tengo que comprar más porque se calienta”.

Raúl Vargas es albañil y mientras arregla una fachada en la plaza de los Fueros afirma que “sobrevivimos a base de agua”. Ademas de este remedio, el árbol de enfrente también se convierte en un aliado: “Nos ayuda bastante, pero, aún así, el calor sigue siendo infernal”. Su horario es de 8:30 a 14:00 y de 16:00 a 18:30, y, en cuanto a una hipotética reducción de los horarios, tira de ironía: “No aquí, nada. Si acaso, lo que puede pasar es que los aumenten a 9 horas”.

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