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Víctor Orúe: “En todo lo que he hecho, siempre he intentado dar lo mejor de mí”

Jugó en la Sociedad Deportiva Huesca, fue del grupo que puso en marcha el buceo en montaña y bombero de la capital oscense 30 años y 6 meses

Víctor Orúe
Víctor Orúe
N. C.

VÍCTOR ORÚE (San Sebastián, 1960) llegó a Huesca hace 43 años. Con 19 ingresó en la plantilla de la Sociedad Deportiva Huesca, en la capital oscense recuperó su afición por el buceo y aquí ha formado parte del Parque Municipal de Bomberos durante 30 años y 6 meses. “En todo lo que he hecho, siempre he intentado dar lo mejor de mí”, dice.

En la calle, allí empezó la relación de Víctor con el fútbol. Siguió en el colegio, luego en los “playeros” de la Concha, un año en Andoain y con 16 entró en la Real Sociedad, donde jugó 2 años en Juvenil Liga Nacional y otro en el “B”. Siendo entrenador del Huesca el ex ‘txuri-urdin’ Lasa, Orúe aterrizó en Huesca en 1979 con el también blanquiazul Zárraga y Petón, que venía de Madrid. En este equipo jugó hasta 1987 (el año de ‘mili’, en el Granada), cuando dejó la práctica profesional del fútbol, tras estar cuatro temporadas en 2ªB y tres en Tercera División.

“Hice pesca submarina y a los 14 años me enganché al buceo con botellas”

Su posición natural era lateral derecho, aunque su insistencia le llevó a jugar también en el lado izquierdo. “Vi a un chaval que le pegaba muy bien con la izquierda y yo no le pegaba ni al mapa, y entonces, muchos sábados por la tarde me iba debajo de mi casa y me pegaba horas dándole con la izquierda nada más y al final, ya me daba igual darle con la derecha que con la izquierda”.

Del fútbol valora, sobre todo, “la educación” que le dieron en la Real. “Con una disciplina que era increíble y muchos valores como la responsabilidad, el compañerismo, el esfuerzo, el trabajo… Unos valores que me han quedado y de los que estoy muy orgulloso, desde luego”.

“He vivido muchas situaciones de riesgo”

El buceo

No era el fútbol la única actividad deportiva de Orúe. “Desde crío hice pesca submarina, como mi padre, y con 14 empecé a probar el buceo con botellas y me enganché”. En Huesca parecía estar condenado a olvidarse del buceo. “Pero un día vi a un chico con unas gafas de bucear y le pregunté. Era de un grupo de la Cruz Roja del Mar con buceadores de rescate. Entré en el grupo, formamos un club -Oscasub-, nos hicimos monitores y comenzamos con el buceo en montaña (ibones y bajo hielo), que no lo había hecho nadie antes”. Hacían la pretemporada del Huesca en el Balneario de Panticosa. “Un día pregunté por la profundidad del lago y me dijeron que allí no se había metido nadie. En cuanto pudimos nos fuimos allí con Antonio Díaz, que organizó el buceo en Cruz Roja, y vimos que había 15 metros de profundidad. Aquí mismo empezamos el buceo bajo hielo”.

“El miedo está y lo controlas, pero si entras en pánico...”

Hizo en la Federación aragonesa los cursos “de instructor de nivel alto” y su afición, sigue. “La verdad es que el buceo me apasiona y me he recorrido medio mundo buceando. Ahora buceo menos; antes me metía en un charco, ahora no”.

Buceo

En su etapa de futbolista, hizo seguros y trabajó seis años, de 1984 a 1990, en Deportes Jorri. Se había casado en 1986, un año antes de dejar la SD Huesca, y en el 89 aprobó las pruebas de bombero de Huesca. “Aprobé porque estaba fuerte y le metí muchas horas de estudio, porque yo empezaba a estudiar para bombero con 28 años y pico y las pruebas eran para gente con hasta 30 años de edad y tenía, pues, una sola oportunidad, y la aproveché”. Desde 1990 a 2020, “treinta años y seis meses” trabajando de bombero, a la vez que participaba, durante unos años, como Cruz Roja, en rescates que realizaba el Greim en barrancos. “Siempre me ha gustado el tema de los rescates”.

“Ser bombero ha sido lo mejor de mi vida, junto con mi hija”

Dice Orúe que “Huesca parece un sitio tranquilo”. “Pero yo he vivido muchas situaciones de riesgo. Lo más fuerte en la provincia fue lo del Camping de Biescas, fue terrible, y que había muchos accidentes en la carretera de Barbastro, unos accidentes terribles”. En Huesca ciudad, “fue muy fuerte lo de las Harineras, la explosión en Zacarías Martínez, el incendio en un sótano de la calle Camila Gracia… Éramos pocos y en una guardia tocaba todo lo que había”.

“En el límite he estado varias veces”, afirma Orúe, y resalta, por ejemplo, “lo difícil que fue sacar a una chica que haciendo buceo entró en pánico a 30 metros, me quitó el regulador, me quitó las gafas… Hicimos una especie de escape libre desde 30 metros y nos salió bien”. O cuando “estábamos en un incendio en la Sierra de Guara con Jesús y Mariano y tuvimos que soltar la manguera y salir corriendo porque el fuego, de repente, se reviró; llegamos a una roca en un precipicio y allí nos quedamos. No teníamos salida”.

¿Momentos de miedo y de pánico, supongo? “El miedo está allí y lo tienes que controlar, estás como alerta. Pero si entras en pánico, olvídate, que pierdes tu vida”.

De estos años de bombero hace Orúe un balance “tremendamente satisfactorio. Nunca me he arrepentido de ser bombero, al contrario, ha sido lo mejor de mi vida junto con mi hija. Cuando sales del parque tras una llamada es para ayudar a alguien, y ayudar siempre es algo positivo. Este, además, es un trabajo valorado por la sociedad; si dices que eres bombero, le gente te mira bien”.

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