Huesca

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La residencia Ordesa, un hogar para refugiados

La familia Moreno da un paso a un lado tras 30 años acogiendo a estudiantes

Dichas instalaciones se encuentran actualmente a cargo de la Fundación APIP - ACAM
Dichas instalaciones se encuentran actualmente a cargo de la Fundación APIP - ACAM
José Gil

La ciudad de Huesca ha perdido una residencia de estudiantes desde hace unos meses, pero ha ganado un espacio de acogida para personas refugiadas de distintos países en conflictos bélicos. Se trata de la Residencia Ordesa, que desde el pasado mes de julio decidió dejar de dar servicio tras casi 30 años de vida con la familia Moreno al mando.

Desde los últimos meses, dichas instalaciones se encuentran gestionadas por la Fundación APIP – ACAM, que actualmente da un hogar a alrededor de 40 personas.

Anteriormente, estas familias se encontraban en el Hotel Montearagón y ahora podrán estar en la residencia dentro de la primera fase de atención al refugiado. Patricia Urzola, responsable territorial de la fundación, explica que “a partir de un año, la asociación trabaja para encontrarles viviendas independientes que faciliten su autonomía e integración tanto en Huesca como en la provincia”.

A partir de ahora, todas estas personas se encuentran bajo el paraguas del Programa de Protección Internacional del Ministerio de Inclusión, a través del que un equipo multidisciplinar de trabajadores sociales, psicólogos y maestros facilitan su inserción y adaptación por medio de clases de castellano, talleres de empleo y asesoramiento jurídico entre otras acciones. “La gente que vive allí está muy contenta. Nos ha venido muy bien contar con las instalaciones de la Residencia Ordesa”, asegura Urzola.

Fin a 30 años de vida por y para los estudiantes

Felipe Moreno, junto a su mujer, han sido los encargados de convertir su residencia en referente de la capital oscense desde 1992. Y es que hubiera cumplido 30 años el pasado mes de septiembre, con una atención “24 horas, siete días a la semana”.

“Te das cuenta de que con el paso del tiempo no das más de sí”, recalca Felipe, al igual que lamenta haber tenido que tomar esta decisión: “Nos ha dolido mucho porque, por ejemplo, mi hijo ha nacido y crecido aquí. Lo ha mamado. La residencia era nuestra vida, pero lo mejor era parar”.

Para muchas familias, las instalaciones de Ordesa siguen abiertas para universitarios, ya que “estamos a octubre y todavía me sigue llamando gente para saber si hay plazas”. Durante toda su larga vida, la Residencia Ordesa ha dado hogar a miles de estudiantes, y a partir de ahora lo hará para muchos refugiados que se han visto obligados a partir de su tierra natal en busca de una mejor vida, lejos de conflictos bélicos.

A partir de ahora, sus instalaciones se han convertido en una referencia de acogida gracias a la voluntad de la Fundación APIP - ACAM y la predisposición de la familia Moreno.

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