Huesca

MEDIO AMBIENTE

Las cuatro zonas verdes más singulares de Huesca

La ciudad recoge multitud de espacios disfrutables en el día a día de la gente

El cerro de San Jorge visto desde lejos.
El cerro de San Jorge visto desde lejos.
Pablo Segura

La ciudad de Huesca recoge multitud de rincones y zonas verdes dignas de disfrutar y poner en valor. No solo por su historia, también por su carácter paisajístico que hace más espléndida si cabe la imagen de la capital oscense.

Y es que la capital altoaragonesa goza de espacios completamente abarcables por cualquier persona tanto de la ciudad como de fuera de ella. Se trata de un territorio que contiene la plena posibilidad de disfrutar del aire libre, de diferentes especies arbóreas y, sobre todo, de reconocer dichos lugares con tan solo poner un pie en todos y cada uno de ellos.

Divisar el territorio desde el Cerro de San Jorge

Alfredo Urrea es profesor de paisajismo en el CPIFP Montearagón, y destaca que “muchos de los puntos verdes a disfrutar son más que conocidos, pero no por ello menos importantes”.

En su libreta, una de las zonas que destaca es el Cerro de San Jorge, y es que a pesar de que no tenga una gran diversidad de árboles, “es una zona muy emblemática”, afirma.

Además, “es un punto elevado en el que también es posible divisar el territorio, que ayuda a ver el resto del paisaje y, por supuesto, a interpretar la historia”, reclama Alfredo, a la vez que menciona la Batalla del Alcoraz y la festividad de San Jorge como claros ejemplos del valor que tiene el cerro de San Jorge para la capital oscense.

Las Pajaritas del Parque Miguel Servet.
Las Pajaritas del Parque Miguel Servet.
Pablo Segura

Las Pajaritas y su jardín, un histórico

Como no podía ser de otra forma, las pajaritas del Parque Miguel Servet son otro de los referentes que todo oscense tiene al alcance de su mano y que, por suerte, tan buena acogida recibe por parte de turistas y visitantes de fuera del territorio. “Es un símbolo de la ciudad, con un parque de principios del siglo XX y que engloba lo que es el jardín clásico de la época”.

Se trata de la obra que Ramón Acín, artista oscense nacido en 1888, dejó como legado a su ciudad natal. Los locales y los visitantes se encuentran con esta escultura de hierro y cemento engalanada con los colores de la ciudad, el blanco y el verde, que corona un paseo arbolado.

Pasarelas del río Isuela del parque de la Universidad de Zaragoza.
Pasarelas del río Isuela del parque de la Universidad de Zaragoza.
Pablo Segura

Un macroparque por las pasarelas del Isuela

Algo que quizás no se tenga tanto en cuenta es la conjunción de los parques del Encuentro, de la Universidad y de Las Mártires. Todos ellos están unidos por las pasarelas del río Isuela y “conforman un macroparque en el que podemos ver diferentes especies botánicas, algo que engloba la jardinería moderna, el paisaje y entronca los valores de la ciudad”, explica el profesor del CPIFP Montearagón.

En ese sentido, es posible presenciar la ciudad y el prepirineo desde lo más alto del parque de Las Mártires, desde el monumento a los fusilados para “hacer una reflexión de lo que sucedió”.

También, como parte destacada, desde la zona del parque del Encuentro que va hacia la zona del Perpetuo Socorro junto al río “podemos ver parte de la unión de los dos lados de la ciudad que antes estaban tan conectados”.

Jardín japonés del CPIFP Montearagón.
Jardín japonés del CPIFP Montearagón.
Pablo Segura

Un jardín japonés en el CPIFP Montearagón

Por último, y no por ello menos importante, Huesca también cuenta con un jardín de estilo zen japonés. De ese estilo, es el único existente en la capital altoaragonesa y se encuentra en el CPIFP Montearagón, concretamente en el exterior y “abierto para todo el que quiera disfrutar de él”.

Podría decirse que es 100% altoaragonés, puesto que está creado con material de la zona, de kilómetro 0, y por los propios alumnos del Grado Superior de Paisajismo del centro, del curso 2021/2022. Dicho jardín puede ser la guinda del pastel de numerosas zonas verdes a disfrutar en la ciudad de Huesca.

Un territorio en el que, entre sus barrios y calles, cualquier visitante puede gozar de un día entretenido basado en paisajes de un gran valor natural, respetuosos con el medio ambiente y bien cuidados por gran parte de sus vecinos. 

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