Huesca

NEGOCIOS FAMILIARES

Manuel Tricas: "Las muestra de cariño de los clientes es el último y mejor sabor de boca"

La Pastelería Tricas de Huesca pone fin a 103 años de historia de un establecimiento que ha endulzado el paladar de generaciones de oscenses

Manuel Tricas, en el obrador de la pastelería familiar, en el día del cierre.
Manuel Tricas, en el obrador de la pastelería familiar, en el día del cierre.
Roger Navarro

Ciento tres años de historia de una familia, la de Tricas, pero también de la ciudad se han cerrado este domingo con la bajada de persiana, la última, de la pastelería sita en el Coso Bajo.

En las últimas semanas, las muestras de cariño de los clientes de toda la vida han sido un ingrediente más de la pastelería. “Han sido innumerables y sorprendentes, una demostración de cariño insospechada”, admite Manuel Tricas pocas horas después de apagar las luces de la pastelería por última vez.

Un problema endémico de los negocios familiares está tras el cierre de Pastelería Tricas: la falta de relevo generacional. “Todo acaba y hay que entenderlo así, con naturalidad”, afirma Tricas.

El cierre me produce cierto dolor en el sentido de que arrastro detrás la historia de tres generaciones y 103 años pero hay que entender que las cosas se acaban y que la situación ha venido así. Si hubiera habido relevo, hubiera hecho lo que hizo mi padre, estar allí”, relata.

Ese dolor se lleva mejor con la efusividad y tristeza compartida con la que los clientes de años se han despedido: “En la tienda ha habido lágrimas por parte de los clientes y, por supuesto, nuestras”, dice Tricas, a quien estas muestras de cariño le han “satisfecho evidentemente porque me hacen pensar que algo hemos hecho bien”.

Han sido estas despedidas y hasta luegos “el último y mejor buen sabor de boca” de un establecimiento dedicado durante más de un siglo a eso precisamente, a dejar el mejor regusto dulce en el paladar de los oscenses con su apuesta por la pastelería tradicional.

Fueron los abuelos paternos del actual propietario, Pascual y Julia, quienes iniciaron la saga al coger el traspaso de la pastelería de Pablo Pascual. Estaba en el Coso Alto, pero esta ubicación duró “poco” y era 1919 cuando se trasladaron al lugar donde Pastelería Tricas ha estado durante más de un siglo, el número 65 del Coso Bajo.

Tomaría el relevo el padre de Manuel, del mismo nombre, pero el hilo de cien años de historia no solo transcurre por la familia Tricas, también lo hace por Enrique Paco, con quien Manuel Tricas ha compartido durante décadas el obrador. “Es de mi misma edad y nos jubilamos el mismo año -explica Manuel Tricas-, y lleva 50 años en la pastelería, desde que tenía 14 años, ya con mi padre”. La plantilla actual se completa con Raquel Cuenca en la tienda, aunque en temporadas puntuales la nómina se ampliaba hasta las cinco personas.

Tras estos días “muy emotivos porque la decisión es importante”, Manuel Tricas también mira a los que están por venir y que prevé muy distintos a los que está acostumbrado desde hace años. “Mi vida va a experimentar un cambio completo. Este trabajo ha exigido siempre mucha dedicación, de todos los días”, dice sobre unas jornadas laborales que comenzaban muy pronto y que tenían más carga de trabajo para los festivos. “Ahora voy a pasar del todo a la nada” pero, una vez más, junto a familia y amigos.

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