Huesca

ENTREVISTA

Eduardo Julián Pascual: “Las familias gitanas han entendido que sin una buena educación, no hay futuro”

El coordinador provincial de la Fundación Secretariado Gitano se ha mantenido como un foco de luz esperanzador para la comunidad gitana

Eduardo Julián Pascual.
Eduardo Julián Pascual.
D. A.

Desde la Fundación Secretariado Gitano, en Huesca, son muchos los servicios que ofrecen. ¿Cómo definirían su labor?

—Nuestra labor es la de realizar un acompañamiento y promocionar a la comunidad gitana haciendo énfasis en los jóvenes para que no reproduzcan las situaciones de vulnerabilidad que han podido sufrir generaciones anteriores. Intentamos dar un servicio integral desde el ámbito educativo, laboral, de acción social, tramitaciones, gestiones y asesoramiento. Nuestra labor es estar para lo que necesiten.

¿Es Huesca una ciudad discriminatoria con los gitanos?

—La relación siempre ha sido buena en Huesca, pero sí que se detectan ciertos casos de discriminación, sobre todo en el ámbito de acceso al alquiler de una vivienda. Sigue habiendo casos de que cuando tienen conocimiento de que la persona que llama interesándose por un piso es gitana, son reacios.

Muchas veces, se juzga antes de conocer realmente a una persona. ¿Sigue sucediendo esto muy a menudo?

—Sigue sucediendo. Quizás en Huesca no hay grandes casos de discriminación. Alguna vez en accesos a servicios, en algún supermercado se mira más a las personas gitanas por los estereotipos que hay, pero sobre todo sí hay en el acceso a la vivienda. Lo tenemos demostrado.

¿Cuáles dirían que son los servicios más demandados por las personas que acuden a su organización?

—Lo más demandado es el apoyo escolar. Realizamos una labor de apoyo a alumnado gitano de primaria y secundaria, y también hacemos seguimiento a las personas que acceden a estudios post obligatorios. Es muy importante que haya referentes positivos en el ámbito educativo y en el laboral. Si ven que personas gitanas han cumplido sus objetivos, puede ser una motivación fuerte para que ellos puedan seguir. Hacemos también mucho hincapié en las competencias digitales para que no haya analfabetización digital. Cada vez más la relación del ciudadano con las administraciones públicas es a través de medios telemáticos, y no queremos que se queden atrás. Queremos que tengan los mismos derechos y oportunidades.

¿Se ha avanzado en cuestiones del ámbito escolar? Parece que, jornadas como las realizadas hace algunos días acerca de la segregación gitana demuestran que la implicación de los jóvenes gitanos en el apartado educativo es mayor.

—Queda mucho por hacer porque queremos que la comunidad gitana esté más formada y tenga una buena base educativa para promocionarse laboralmente, pero se ha avanzado mucho. Ahora tenemos lista de espera para familias que quieren participar en los programas educativos que tenemos. Las familias han entendido que sin una buena educación, no hay futuro.

¿Por qué consideran que ha costado tanto avanzar?

—Quizá porque no ha habido los suficientes referentes positivos para nuestros jóvenes. Nosotros tenemos aquí dos profesores gitanos que dan apoyo y eso es un valor añadido. Además del refuerzo que se le hace en las asignaturas, también es importante y fundamental la motivación que se les imprime.

No obstante, ¿en qué materias o aspectos creen que el pueblo gitano ha de seguir avanzando y evolucionando?

—La comunidad gitana ve que oficios tradicionales que antes sustentaban a las familias gitanas ya no dan para tanto como antes. Por ejemplo, la recogida de residuos urbanos. Hoy en día no tiene tanta salida como en el pasado. El mercado de venta ambulante también ha bajado mucho. Se han dado cuenta de que el futuro está en la educación y en un trabajo por cuenta ajena.

Tampoco es fácil superar las barreras que hayan podido tener.

—No es fácil. Sigue siendo necesario programas específicos para la comunidad gitana para que sigan promocionándose e integrándose socialmente. En eso estamos. Este es un hecho que se dará a medio-largo plazo, no es de tres o cinco años.

¿Cuánto creen que se ha avanzado en la sociedad para que haya una mejor convivencia entre todas las personas?

—Es importante conocernos. Muchas veces se parte de lo que oyes o te dicen. Somos una sociedad multicultural y nos tenemos que ir conociendo los unos a los otros. Así es como se van reduciendo los estereotipos. Es importante el acceso de la población gitana al mercado laboral por cuenta ajena, porque conoces a mucha gente y, sobre todo, te pueden conocer.

Ustedes conocen mejor que nadie a la comunidad gitana. ¿Por qué creen que hay o puede haber tanto rechazo por parte de la gente hacia su población?

—En Huesca no creo que exista odio. Hay casos minoritarios y siempre hay alguien que discrimina. Se puede decir que en Huesca no hay odio a nivel general. Es cierto que todavía hay algo de antigitanismo, pero cuanto más nos conocemos menos discriminación hay.

¿Cuál es el objetivo o el reto que se marcan a medio-largo plazo?

—Los jóvenes gitanos. Que puedan alcanzar las metas que se marquen para su futuro. Que no puedan decir que no lo han logrado porque no han tenido herramientas para hacerlo. Eso es lo que queremos. Que haya profesores, universitarios, médicos gitanos… Que no haya exclusión social.

¿Qué metas deben marcarse los gitanos de cara al futuro?

—La meta que deberían marcarse es la de una mayor autonomía. Que labren su futuro y puedan decidir por ellos mismos. Ese sería el mayor logro.

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