Huesca

NAVIDAD 

Lorenzo Ortas: "En un belén no hay reglas fijas"

El presidente de la Asociación Belenista Oscense (Abos) explica algunos secretos de este arte al alcance de todos

Lorenzo Ortas en el Belén que la Asociación Belenista Oscense ha montado en la Diputación.
Lorenzo Ortas en el Belén que la Asociación Belenista Oscense ha montado en la Diputación.
Pablo Segura

Con figuras de barro o de resina, “abierto o cerrado”, en perspectiva o con elementos tomados de la propia Naturaleza... Montar un belén se convierte en un arte llevado a lo cotidiano, del que se puede disfrutar desde un escaparate o en familia, uniendo a mayores y pequeños en el cariño y respeto por la Navidad. “Es una representación que se puede hacer como se quiera, no hay reglas fijas, cada uno lo puede hacer muy sencillo y con gusto o muy complicado, ya depende de los gustos, del sitio, del tiempo... Lo normal es poner el Nacimiento, aunque se puede hacer alguna otra escena”, explica Lorenzo Ortas, presidente de la Asociación Belenística Oscense.

Se trata así, señala, de “reconstruir un paisaje, más o menos elaborado”. “Uno puede elaborarlo más, haciendo caminos, con construcciones, alguna montaña... O puede uno hacerlo muy sencillo con un pequeño camino y un portal. Pero lo que hay que tener siempre en cuenta es la perspectiva”, afirma Ortas. Como señala, hay que tener cuidado así “de poner las figuras más pequeñas más lejos y las figuras más grandes, más cerca, igual que las construcciones, para que haya una cierta sensación de lejanía, todo en la medida de las posibilidades de cada uno”.

Puede distinguirse así entre belenes “abiertos” y “cerrados”. Un ejemplo de los primeros es el que elaboran cada año, desde hace ya más de cuatro décadas, los miembros de la Asociación en el recibidor de la Diputación Provincial de Huesca. En los belenes “cerrados”, más cercanos al diorama, además de con la perspectiva, se puede jugar también con los colores. “Hay que saberlo pintar, poner los colores más claros en el fondo y los más oscuros al principio para que dé esa sensación de lejanía”, explica Ortas.

Las escenas además, señala, deben tener sentido. Pueden verse por ello figuras que se encuentran de espaldas al espectador, “porque están mirando alguna cosa que ocurre en frente de ella”. Y a partir de ahí, “lo que dé de sí la imaginación”. “Las montañas pueden ser de escayola, de corcho, de poliespán, se puede pintar más o menos, poner musgo, arena, serrín, poner algunos árboles... Manteniendo una estética, pero en definitiva, un belén puede ser muy bonito y muy sencillo o muy feo, muy barroco y muy lleno de cosas”, subraya Ortas.

En el caso de los comercios es también importante, destaca, cuidar la iluminación, de otra forma, “la escena se puede “perder” entre los demás artículos que se exhiben tras el cristal. Y a la hora de colocar el belén, recomienda también hacerlo “en un sitio que se vea”. “Hay veces que tiende a ponerse demasiado alto y los niños no lo pueden ver o queda escondido entre los artículos del escaparate, por eso, hay que ponerlo en un sitio visible, que destaque y que la gente pueda pararse a verlo”, añade.

Debe cuidarse, por otra parte, que las figuras sean todas del mismo estilo. “Hay belenes costumbristas con trajes tradicionales que no podemos poner al lado de figuras que representan vestimentas de la época del Nacimiento”, incide. “Hay veces también que se ven belenes que tienen un Niño Jesús enorme, hay que tener también cuidado con eso y mantener las proporciones”, hace hincapié Ortas. Las figuras “buenas, de barro” o de autor, señala, “son carísimas”, más propias de coleccionistas. Pero las de plástico o de resina pueden estar también “bastante bien hechas, son muy bonitas y más económicas, pueden encontrarse en comercios especializados y haciendo un pequeña inversión cada año se puede llegar a conseguir una buena colección”. Los fabricantes además, no dejan de innovar y pueden verse, por ejemplo, “escenas más actualizadas, que van un poco rompiendo el tradicional rol de la mujer de madre y al Niño Jesús lo tiene San José”, añade Ortas.

Si hay niños en la casa, recomienda también poner figuras “que se puedan tocar”, que hagan que sea un belén interactivo para grandes y pequeños, que se pueda manejar y que permita “jugar con él ”. “Me acuerdo, cuando era niño, que íbamos acercando a los Reyes al portal y llegaban en su día”, relata Ortas.

El belén es así, señala, “una tradición que se va manteniendo”, a pesar de las modas que van y vienen cada año. Desde la Asociación Belenista Oscense, además de elaborar el belén de la Diputación Provincial de Huesca, realizan, recuerda Ortas, otros que pueden verse en diferentes comercios oscenses. Y para estas fechas, además de un deseo de “salud y felicidad”, espera también que todo el mundo “viva la Navidad y que no se deje de poner el belén”. “Es una representación muy tradicional del sentido cristiano de la Navidad, una tradición que nuestro deseo es que no se pierda, que se mantenga e incluso que se incremente”, asegura Ortas.-

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