Huesca

CRÍTICA MUSICAL

Rock en el jardín de infancia

Yo Soy Ratón animó este viernes la última gran velada infantil del año en el Palacio de Congresos

Yo Soy Ratón, durante su actuación en el Palacio de Congresos.
Yo Soy Ratón, durante su actuación en el Palacio de Congresos.
Luis Lles

La música infantil, o enfocada a la infancia, siempre ha sido algo parecido a un rompecabezas. Porque ¿qué escuchan los niños?, o mejor aún, ¿qué quieren escuchar? Si en el pasado eran Los Payasos de la Tele, Enrique y Ana, Parchís, Leticia Sabater (¡glups!) o, hace unos años, el Cantajuegos, lo cierto es que en fechas más recientes lo que parecen preferir los peques es la música de Bad Bunny, Becky G, Maluma y otros reguetoneros, cuyas letras subidas de tono cantan con desparpajo sin saber siquiera qué es lo que quieren decir en su gran mayoría.

Por eso es saludable que surjan proyectos como Yo Soy Ratón, que pretenden, en sus propias palabras, “tratar a los niños como niños y no como tontos”.

En Huesca ya es de sobra conocido el Pequepop, un evento navideño cuyo objetivo es integrar a los niños con los mayores alrededor de músicas como el pop y el rock. Y el viernes pasado, siguiendo la costumbre de los últimos años en Huesca, después de los tres días de jolgorio del parque de ocio infantil Guirigay, llegó el momento de disfrutar de la velada musical, que esta vez estuvo protagonizada por Yo Soy Ratón, un proyecto madrileño cuya cabeza visible es Manu Rubio, cantante y guitarrista del grupo, y encargado de conectar con los chavales y de hacer que el show no decaiga nunca. Yo Soy Ratón define su música como canción protesta infantil, que es un término bastante adecuado dado el contenido social de sus letras (las hay incluso que hablan de la problemática trans), aunque su música tiene poco que ver con lo que la mayoría de la gente entiende por canción protesta, y está más cerca de ser un conglomerado de rock, pop, folk, blues, cumbia, reggae, funk e incluso metal. Algo que, lógicamente, fortalece la unión entre padres e hijos.

Mientras una parte de la chavalería se dedicó a correr de un lado para otro de la Sala Polivalente del Palacio de Congresos durante la actuación, otra parte siguió con atención las canciones de Yo Soy Ratón, en su gran mayoría extraídas de su tercer y más reciente disco, “Amar la libertad”. Precisamente, iniciaron su actuación con el tema que da título a este disco, y siguieron después con otros que inciden también en la conciencia social y el empoderamiento infantil, como “No soy un muñeco”, “Yo solo pienso en jugar” o “Respeta mis derechos”.

La gente menuda se divirtió mucho también con el trabalenguas de “Moscum Plastan Hormigus Mogollonium” o con su canción más conocida, “Caca”. Y ya se sabe que a los niños lo de la escatología les fascina.

Siguieron después con otras canciones como “Diferente”, “No tienes corazón”, “Chico malo”, “Superbasureros” (dedicada a esos auténticos superhéroes de barrio que son quienes recogen nuestra basura) y “¡Ole! (mañana no hay cole)”, hasta terminar con un tema de contenido ecologista, “No hay planeta B”, con el que se despidieron, aunque volverían al escenario para interpretar, parafraseando a Serrat, “Hoy voy a hacer que sea un gran día”. Habrá que intentar que lo sean todos los días de este Año Nuevo que comienza ahora.  

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