Huesca

ALTOARAGONESES 2022

La Ronda de Boltaña: "Este reconocimiento nos hace sentir un poco profetas de nuestra tierra"

El grupo sobrarbense ha conseguido 7.709 votos de los altoaragoneses, que siguen mostrando su gran cariño a la formación en su 30 aniversario

La Ronda de Boltaña, durante un concierto celebrado en Huesca.
La Ronda de Boltaña, durante un concierto celebrado en Huesca.
D. A.

La Ronda de Boltaña ha recibido el cariño de toda la provincia al conseguir la Pajarita de Oro en la categoría de Cultura de los Altoaragoneses 2022. ¿Cómo valoran este nuevo éxito en su trayectoria?

-Es otra muestra más del cariño que hemos recibido a lo largo de todo nuestro camino. Nos hace sentir un poquitín profetas en nuestra tierra.

En total, han recibido 7.709 votos. ¿Cómo agradecerían tanto amor?

-Lo vamos a hacer como lo hemos hecho siempre: intentando llegar al mayor número posible de lugares para compartir nuestras canciones y la alegría de la fiesta. Cantar y compartir el porrón y la albahaca. Decir cantando lo orgullosos y felices que somos de sentirnos parte de este pueblo.

¿Qué significa para ustedes este evento tan importante?

-Una ocasión única de comprobar que seguimos donde y con quien queremos estar: aquí y con los nuestros.

Ustedes tienen varias Pajaritas. ¿Les viene a la cabeza alguna anécdota de las galas a las que han acudido?

-Somos tan afortunados que tenemos una pequeña bandada de pajaritas. Esta es la cuarta, ni más ni menos. Pero, aparte del premio en sí, lo que más recordamos son aquellas primeras ocasiones en que, sin estar nominados, nos llamaron para amenizar la entrega. Alguna de aquellas veladas en La Venta del Sotón. La ceremonia oficial y la fiesta extraoficial que terminaba montándose, tantos y tantos amigos…

Ahora que celebran más de 30 años de carrera es momento de mirar atrás y recordar cómo se juntaron.

-Sin pretenderlo. A gente que siempre había cantado cuando salía de fiesta nos unimos otros según fuimos llegando, y en 1992, después de unos años de concentrarnos alrededor del grupo del paloteao, decidimos salir a rondar por sorpresa. ¡Y vaya sorpresa la nuestra! 31 años después aún no salimos de nuestro asombro.

¿Qué ha sido lo mejor y lo peor de estas tres décadas de vida?

-Lo mejor, los lugares y la gente que hemos conocido; ver crecer y volar nuestras canciones. Saber que cantas con la voz de muchos. Lo peor, tener que dedicarle a eso mucho tiempo que debería haber sido para nuestras familias. Nunca podremos agradecerles lo bastante su apoyo y generosidad. Sin ellas no hubiese habido Ronda.

Además de las Pajaritas, ¿qué otros premios recuerdan con cariño?

-Platos, premios varios, dibujos de niños, fotografías dedicadas, camisetas bordadas, piezas de boj talladas, la Medalla de las Cortes de Aragón,… nuestro local está lleno a rebutir de recuerdos y cariño.

¿Cuántos componentes han pasado por la banda en este tiempo?

-En 31 años ha habido muy poca variación. Prácticamente hemos sido los mismos casi todo el tiempo. Unos diecisiete, de los que hoy quedamos unos trece o catorce. Para el día a día, siete u ocho. Los demás, cuando pueden.

El grupo ha sido muy reivindicativo durante toda su historia. ¿Es importante comprometerse políticamente para poner su granito de arena mediante la música?

-Nuestro compromiso es, ante todo, social y cultural. Sobrarbe, el Pirineo, Huesca, Aragón, el mundo rural. Lo que llamamos nuestro país. Al cantarlo, lo defendemos, lo vivimos y lo compartimos. Esa es nuestra política.

También han promocionado la lengua aragonesa con su música. ¿Creen que queda mucho camino por hacer para revivir este idioma?

-Mucho. Pero es justo reconocer y valorar tanto como se ha hecho ya. Y a quienes lo han hecho. Escritores, poetas y filólogos, asociaciones, estudiantes y maestros, políticos y músicos. De todos, entre todos y para todos. Que hablar no sea un monólogo o un montón de monólogos aislados. Que sea el diálogo de un pueblo. Esa “luenga matria” que nos cobije a todos.

De los siete discos que han publicado, ¿de cuál se sienten más orgullosos?

-Como hijos que son, de todos. Cada uno es un momento y una historia, un pasito en el camino.

Su clásico más escuchado y recordado es La tronada. ¿Por qué creen que ha gustado tanto al público?

-Es un canto de orgullo y esperanza, una declaración de amor que, por lo que se ve, mucha gente compartía con nosotros. Pronuncio Sobrarbe… y digo Aragón.

Recientemente, el título del tema más escuchado en Spotify se lo ha arrebatado La tumba de la golondrina, su colaboración con Rozalén.

-Tenemos la suerte de que no somos un grupo de un tema. Por poner un ejemplo, según datos de la SGAE, el primer lugar corresponde a El país perdido, seguido por Días de albahaca, Mermelada de moras, Habanera triste y La tronada. En los conciertos se ve, son tantos los temas que no podemos dejar de cantar… La colaboración con Rozalén y el hecho de que la haya incluido en su propio disco, Matriz, ha conseguido que esta golondrina salte a otra dimensión y vuele mucho más alto de lo que nunca hubiésemos soñado.

Esta canción forma parte de La estación de las violetas, su nuevo disco. ¿Cómo está funcionando?

-Fenomenal. Tras el paréntesis de los años de pandemia parece que la gente tenía muchas ganas de música.

Se trata de un doble disco en el que abordan la pandemia, por un lado, y el feminismo, por otro. ¿Cómo vivieron los meses de crisis sanitaria?

-Creo que como todos, con una mezcla de sentimientos: asombro, temor, incertidumbre y desconsuelo ante lo que estaba pasando. Muchas preguntas que luego, a la hora de la verdad, no hicimos. Muchas dudas y asuntos sin resolver. Pero también algún momento de paz, de pereza, de cariño a través de una pantalla, en la distancia. Los meses del confinamiento, y los que siguieron, sin música, sin rondar. No podíamos contarlo todo en una canción. Por eso hemos agrupado siete en el primer disco, Un compás de silencio, para recordar alguna de aquellas olas que rompieron sobre nuestra vida.

Sobre el machismo, ¿cómo podríamos acabar con esta lacra?

-Esta es una sociedad en la que no debe caber el más mínimo resquicio de tolerancia hacia el maltrato y la desigualdad. Las propias mujeres son las que lideran y han de liderar este imprescindible cambio social. Pero que llegue por fin esa estación de las violetas a la que le cantamos en este disco requiere el apoyo de todos. Y ahí hemos de estar también los hombres. Hemos pensado que no había una manera más plástica y expresiva de decirlo que dándoles a ellas la voz solista y acompañarlas en los coros.

Las voces a las que se refieren son las de Rozalén, Amaral, Carmen París o María José Hernández. ¿Qué han aprendido de todas ellas?

-Humanidad, compromiso y trabajo. La diferencia que hay entre ser profesional de la música y lo que hacemos nosotros. Poder contar con ellas y con las jóvenes que vienen empujando, como Ester Vallejo, Ana Diáfana y Emma Sánchez, que nos llenan de violetas el oído, ha sido lo más bonito de esta aventura. Un privilegio irrepetible.

¿Se sienten un referente de la música folk?

-Nos sentimos parte de ese movimiento.

¿Cómo ha evolucionado este género en estos 30 años y cuál creen que es su aportación?

-Desde la recuperación a la consolidación, y luego esa lucha constante por adaptarse a los tiempos que corren, por hacer que la música de raíz tenga algo que decir hoy y mañana. Nosotros hemos intentado, sobre el esquema de esas músicas y con esos instrumentos, hacer canciones que hablen de lo que vivimos hoy. Lo más tradicional que hay en nuestro trabajo, más que la música, son los instrumentos, el mensaje y la función: esa ronda, esa fiesta itinerante y participativa que -se toque lo que se toque- nunca ha de morir.

Ustedes también han inspirado a artistas jóvenes como Idoipe. ¿Qué sienten al ser referenciados?

-Emoción y alegría por ver que la música y el sentimiento van pasando de generación en generación. En este caso, Javier Idoipe es una persona llena de creatividad y fuerza.

¿Firman por 30 años más?

-¿Dónde hay que firmar?

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