Huesca

DÍA DE LA MEDIACIÓN

Negociar acuerdos a través de una figura externa imparcial y neutral

La figura del mediador privado es la solución para conservar las relaciones personales a futuro y garantizar la viabilidad jurídica

Marta García Hasta, abogada y mediadora.
Marta García Hasta, abogada y mediadora.
S. E.

Facilitar la comunicación entre las partes implicadas en un conflicto evitando la intervención judicial, e incluso a veces ya iniciado en el juzgado, para que ellas mismas lleguen a sus propios acuerdos. Es la función de cualquier mediador, y desde el terreno de la abogacía se lleva a cabo rigurosamente de manera imparcial y neutral, plasmando los acuerdos tomados de manera voluntaria por ambas partes. Un ejercicio con fuerza ejecutiva ante una notaría, registro o juzgado, mediante su expresión en un convenio o acta final.

“Lo más importante es que ambas partes sientan que han obtenido su propio acuerdo justo”, indica la abogada y experta en mediación de conflictos Marta García Hasta en el Día Internacional de la Mediación, fechado el 21 de enero por el aniversario del primer texto legislativo sobre la materia en Europa.

Las ventajas de acudir a un mediador privado son económicas, de dinero y tiempo, pero sobre todo lo primordial es “conservar las relaciones de las personas, incluso aunque no se llegue a un acuerdo”, subraya García Hasta. Puede ser el caso de separaciones conyugales, comunidades de propietarios o herencias, se trata de que “no haya un deterioro o enfrentamiento mayor a futuro cuando sabes que va a seguir existiendo una relación en el tiempo”, explica.

Para que este proceso llegue a buen puerto debe existir voluntad, “va a depender de su actitud fundamentalmente. Por lo general las dos partes suelen posicionarse a favor de alcanzar un mutuo acuerdo, y lo acaban consiguiendo a través de la figura externa”, aunque advierte de que en cualquier parte del proceso las partes pueden disolverla.

Los interesados en resolver el conflicto son quienes tienen el papel activo y es el abogado mediador quien favorece la escucha y propicia la negociación sin ningún tipo de juicio, limitándose a revisar la viabilidad jurídica de las propuestas aportadas durante el proceso. No cualquier cargo puede ejercer como tal, debe ser un abogado especializado en mediación, así como en otras ramas -civil, mercantil, concursal, familiar- inscrito en el Registro de Mediadores del Ministerio de Justicia.

Además del reconocimiento técnico, el mediador debe contar con habilidades sociales y emocionales, como la empatía. “Por un lado son innatas, y por otro es nuestra labor desarrollarlas continuamente trabajando en nosotros mismos”, indica la abogada. Los motivos de conflicto son variopintos. Desde divorcios, pensiones, herencias y sucesiones hasta impagos de alquiler. Las causas civiles y mercantiles son la especialidad de la abogada oscense, que recuerda que este tipo de desacuerdos “son mediables” además de deseables, porque contar con un profesional que canaliza el conflicto “nos va a llevar a una solución pacífica, económica y ágil”.

Existen otros conflictos de la vida cotidiana que pueden pasar por este proceso previo antes de dar el paso de acudir a los tribunales. Entre ellos, los casos de bullying. “Lo importante es tener las puertas abiertas para denunciar situaciones problemáticas del día a día”, afirma García Hasta, quien añade que profesionales de todos los ámbitos deberían asumir nociones básicas de resolución de conflictos para actuar a tiempo, como profesores y psicólogos, así como profesionales mediadores externos en colegios, sedes y clubes deportivos. En según qué materias, defiende la experta, quien tiene que ser efectiva es la justicia, como en el ámbito penal o conflictos relacionados con la ocupación ilegal, porque “la mediación no puede llevar a un acuerdo justo cuando vas en contra de los derechos de las personas”.

Ley de Eficiencia Procesal, un paso más

El Proyecto de Ley de medidas de Eficiencia Procesal del servicio público de Justicia, presentado por el Gobierno el 19 de abril de 2022 refuerza la mediación, al instar a las partes a resolver los conflictos antes de realizar una demanda. Para García, Hasta supondrá un avance en la descongestión de los juzgados “en el momento en que el Consejo de Ministros de este país la impulse al respecto”. Esta se une a otras que asentaron la cultura de mediación, como las mercantiles, civiles o Concursal.

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