Huesca

Los barrios rurales de Huesca se sienten vecinos de segunda categoría

Alcaldes pedáneos de estas localidades, que suman 435 habitantes, afirman que
sus demandas caen en saco roto y que muchas colean desde hace años

Fotografía de la escuela de Cuarte, para la que se pide que se terminen las actuaciones.
Fotografía de la escuela de Cuarte, para la que se pide que se terminen las actuaciones.
Roger Navarro

Algo más de 400 vecinos de la capital oscense viven en alguno de los ocho barrios rurales o municipios incorporados. En total, y según datos del padrón, Apiés, Cuarte,Huerrios,Banariés, Buñales, Bellestar, Tabernas de Isuela y Fornillos sumaban 435 habitantes a comienzos de este año. Desde 2019, año previo a la pandemia, la población en los barrios rurales ha crecido un 8,2 por ciento, 33 habitantes más este lustro. Apiés y Cuarte, rozando el centenar, son los núcleos más poblados (96 y 90, respectivamente), mientras que Bellestar y Tabernas apenas superan la treintena (35 y 32) y en Fornillos se cuentan solo 22.

Con independencia de su tamaño, los alcaldes pedáneos coinciden: el Ayuntamiento apenas les hace caso a sus reivindicaciones, lo que empieza a ser costumbre. De los oídos sordos del Consistorio en inversiones se pasa, según los alcaldes, a una buena atención por el concejal Roberto Cacho en pequeñas actuaciones y mantenimiento.

Ernesto Claver, alcalde de Apiés, es claro: “En general, no se atienden nuestras peticiones”. Así, este 2023 las demandas de Apiés serán “las que tendrían que haber hecho en 2022”, como terminar el hormigonado de las calles, reclamación que tiene “muchos años” y que al estar incluida en el Plan de Restitución de Montearagón, “entre unos y otros” (en alusión también al Ministerio y CHE) se pasan la pelota y “la casa se queda sin barrer”.

Cierto que se ha invertido en cambiar las tuberías de agua, que estaban muy deterioradas y causaban reventones y socavones, pero el resto no se ha tocado nada” y hay asuntos que colean desde hace “muchos años”. “Si todo fuera más dinámico, todos estaríamos más contentos y los problemas no irían a más”.

Declaraciones muy similares por parte del alcalde de Cuarte. “Llevamos desde la pandemia que no sabemos dónde ha ido el dinero de 2020 y 2021, porque a Cuarte no ha llegado ni un euro”, dice José Antonio Torralba.

En 2022 hubo actuaciones porque “se forzó la máquina”. “Le dije al concejal que me iba si no. Las escuelas están arregladas pero falta la rampa, que se va a hacer en 2023 con dinero de 2022”.

“Nos tienen casi olvidados por completo”, dice, añadiendo que “siempre” ha sido así con honrosas excepciones. “Cacho nos atiende pero el Ayuntamiento nos debería tener más en cuenta. Las quejas son con el Ayuntamiento, no con el edil”, aclara.

Espera una reunión con el Ayuntamiento en la que “nos prometerá el oro y el moro”. “Pero como entre los 8 (pueblos) no llegamos a 500 y esos votos no hacen ni bien ni mal”, no confía en que las promesas se cumplan.

“Beber agua de la misma calidad que en Huesca”. Así de simple es la demanda de Banariés. Su alcalde, David Sauras, explica que se lleva años pidiéndolo porque el pueblo se nutre de un manantial. “Está bien pero en verano se agosta y hay menos cantidad y de menor calidad”.

Otro asunto “de siempre”, y que reconoce “complicado”, es el relativo al paso de muchos camiones que “cruzan el pueblo” para ir a Torres Secas. “Dicen que lo estudian para mirar vías alternativas”, agrega Sauras, quien en lo concerniente a mantenimiento y pequeñas obras no tiene “ningún tipo de queja”: “Hablo con Cacho y el 90 % de lo que está en su mano lo hace”.

“No somos nadie. Hacemos de recaderos del Ayuntamiento y sin que nos haga caso”, resume Maite Miranda, de Bellestar, sobre el papel de alcalde pedáneo.

La terminación de jardines o el arreglo de caminos volverán a ser demandas un año más, al igual que la red eléctrica, un asunto “vergonzoso”. “Hay cantidad de apagones, bombillas y electrodomésticos rotos... porque no se hace mantenimiento. Cuando hace aire, nos quedamos sin luz. Pasa día sí, día no. El Ayuntamiento debe luchar contra las eléctricas”, explica.

El alcalde de Fornillos, Tomás Escartín, asegura que “el Ayuntamiento no ha invertido nada desde que entró Rosa Serrano”, anterior concejala delegada y muy criticada por los alcaldes pedáneos. Escartín habla del cambio en el sistema de asignación de fondos, de dinero para todo a unas “prioridades” por las que “se hace lo que el Ayuntamiento cree conveniente”. Arreglar los caminos vecinales es una de las demandas de Fornillos.

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