Huesca

CHARLA

Pastora Filigrana: La exclusión “tiene que ver con la economía”

Ha presentado “El pueblo gitano contra el sistema-mundo” y participado en una reunión en el barrio del Perpetuo Socorro de Huesca

Presentación del libro de Pastora Filigrana (derecha)
Presentación del libro de Pastora Filigrana (derecha)
Laura Ayerbe

Habitualmente, la historia del pueblo gitano se explica con un simple “están así porque no se han querido adaptar”. Pero la abogada, feminista y activista de los Derechos Humanos Pastora Filigrana, que acudió a Huesca a presentar “El pueblo gitano contra el sistema-mundo. Unas reflexiones desde un activismo feminista y anticapitalista”, plantea la tesis al revés, la de que la sociedad los excluyó y tuvieron que sobrevivir aferrándose a sus costumbres.

Lo hace buceando en los últimos 500 años de historia y en leyes que prohibían a los gitanos ejercer ciertos trabajos o, cuando se les permitió, fue “siempre y cuando dejen de ser gitanos”, por no hablar de otras como “la prisión general de 1749” para todos los gitanos por el hecho de ser gitanos, así como la expropiación de todos sus bienes.

Y más que racismo lo que subyace en esa exclusión, y tantas otras, es el dinero. “Tiene que ver con una ordenación del mundo, con una economía capitalista que distribuye desigualmente la riqueza y el empleo” y en la que, históricamente, los grupos más alejados de la “blanquidad” se ven relegados a los peores empleos. “No es casual -afirmó- que hoy los sectores más precarios, como el campo, la limpieza o los cuidados, los hagan inmigrantes, sobre todo mujeres”.

Y aunque las constituciones y leyes modernas ya no discriminen, la historia pesa porque “la pobreza se hereda y también el miedo o desconfianza hacia las instituciones”.

Es un proceso que Filigrana dice que se puede equiparar a los negros en EEUU, ya que es de ilusos esperar que tras años de esclavitud y luego de derechos prohibidos o limitados, los afroamericanos siguientes comiencen en la misma línea de casilla que los blancos.

Y al igual que en EEUU para la población negra, Filigrana propone pasar de políticas de integración a las de reparación de los daños históricos, unos daños que “se relacionan con una historia cultural de supremacismo, que básicamente se ha apoyado en una idea colonial”.

Y en ese camino, lo “más urgente” es acabar con la segregación geográfica y educativa. En la práctica, poner fin a “los colegios de gitanos que impiden el acceso al mercado laboral en las mismas condiciones”. A partir de allí, promover el acceso al empleo en igualdad de condiciones.

Y Filigrana enfatizó al respecto que “la sociedad no avanzará si el lugar de los gitanos lo ocupan otros, como inmigrantes. Lo que hay que acabar es con esa estructura de la sociedad”.