Huesca

ocio

Juegos de mesa, ni una cosa de frikis ni se trata solo de jugar al parchís

Cada martes, en el Centro Cívico Santiago Escartín, se produce una quedada organizada por Juegalto Aragón, una oferta de ocio alternativo

Pablo Boix, presidente de Juegalto Aragón, explica uno de los juegos a los asistentes.
Alberto Boix, presidente de Juegalto Aragón, explica uno de los juegos a los asistentes.
Verónica Lacasa

Este próximo martes, el aula 3 del Centro Cívico Santiago Escartín volverá a acoger una quedada para jugar a juegos de mesa. Será nuevamente convocada por la Asociación de Ocio Alternativo Juegalto Aragón, una organización sin ánimo de lucro que se ha propuesto “dar a conocer otro tipo de ocio”, pues “el bar y el deporte están muy instaurados, y los juegos de mesa, rol y videojuegos”, explica Alberto Boix, presidente de Juegalto, pareciera que ha quedado en el imaginario colectivo como cosa de “frikis o de gente que está un poco apartada de la sociedad”. Eso sin embargo, hace unos años que está cambiando poco a poco, asegura Boix, y el abanico de juegos de mesa actualmente es mucho más amplio y diverso.

En las quedadas, de 17 a 21 horas, y de acceso libre y gratuito, no se encontrarán a gente jugando al Risk, al Monopoly o al Parchís. Nada de eso. Y es que la idea de juego de mesa ha cambiado. Boix pone como referencia el Catán; un juego del que hoy ya se puede decir que es ‘mainstream’, “que mucha gente lo conoce”, y que cuando salió fue “un boom” convirtiéndose en la puerta por la que adentrarse a los juegos de mesa modernos.

Hoy, los juegos de mesa están pensados, además de para jugar, también como recursos educativos para población infantil, o para aprender cuestiones más específicas, como otras lenguas; o para mejorar capacidades motrices, pensando en las personas mayores. “Los hay de todo tipo que te puedas imaginar”, insiste Boix que señala una tendencia: “Hay una moda de juegos superbonitos y se está tirando hacia la naturaleza”.

En las cuatro horas que duran los ‘martes jugones’, Boix acompaña a quienes se acercan para adentrarse en este mundo de tableros, cartas y fichas. El nivel de dificultad determinará el ritmo de la partida.

Desde que empezaron las quedadas, “ha ido viniendo gente y algunos no han faltado desde el primer día. A otros ni los conocíamos, pero eso es lo bonito de Huesca, puedes no conocer a alguien pero el boca-oreja funciona muy bien”.

El grupo ya está hecho. Hay quienes ya jugaban y han encontrado a otras personas con quien hacerlo. “Cada vez es más agradecido explicar un juego a gente que ya ha venido. Ya no hay vergüenza”, señalan desde Juegalto.

Además, el objetivo de entender el juego y jugar ya es un propósito que favorece la socialización, por si no sabes de qué hablar. “Queremos que la gente juegue, se divierta y quiera seguir viniendo”, concluye.