Opinión

Panorama económico

Por
  • MARIANO RAMÓN
OPINIÓNACTUALIZADA 20/01/2019 A LAS 01:00

Tal como se aventura el porvenir no parece descabellado admitir que en la economía productiva del futuro el trabajo se equiparará al capital en lo tocante a a distribución por igual de los beneficios obtenidos en la empresa puesto que ambos factores -capital y trabajo- son recíprocamente indispensables para producir y el humano, además, quedará liberado de la "tiranía" del capital. En cuanto al reparto de las pérdidas no habrá lugar dado que si estas se producen y no pueden ser subsanadas la empresa echará el cierre asumiendo todos los activos realizables en beneficio de los inversores al tiempo que los asalariados y en tanto ocupan otro puesto laboral serán atendidos por los servicios sociales del Estado. En lo sucesivo, pues, y si las cosas suceden así se habrá llegado a maridar el capitalismo con el socialismo distributivo. Por su parte, la administración de las empresas ya sean anónimas o de carácter familiar estará confiada a un consejo constituido a partes iguales por representantes de los trabajadores y del capital donde el entendimiento sustituirá a las huelgas, y por consiguiente la paz social ya no será flor de un día. Obviamente la propiedad de todas las instalaciones y equipamientos pertenecerán a los inversores. Algo parecido a esta utopía se pretendió activar en los años sesenta con ocasión de celebrarse un congreso sindical en Tarragona pero el veto impuesto por un ministro frustró la pretensión, a lo que otro ministro replicó destapando el "caso Matesa". Ambos ministros fueron cesados. Cierto o no este episodio es cuanto se rumoreó entonces así como que en el congreso había asomado la cabeza por primera vez Comisiones Obreras.

La idea de llevar a cabo el "beneficio empresarial compartido" y aunque ahora pueda parecer inverosímil no lo será tanto cuando los robots realicen las tareas más arduas. Para ese tiempo se exigirá a los trabajadores una mayor capacitación tanto en su especialidad como en la educación de sus valores morales y culturales. De ahí la importancia de la enseñanza en nuestros jóvenes.

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